Cambios en el CER: ¿se puede invertir al ritmo de la inflación?

El Gobierno usará el IPC de San Luis para calcular el parámetro debido a que registró menos inflación que Buenos Aires, según interpretan los analistas.

El Gobierno determinó que se utilice el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la provincia de San Luis para el cálculo del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), en lugar de las estadísticas porteñas, una cifra a través de la cual se actualiza el valor de algunos bonos de deuda.

El CER es un índice que básicamente refleja la variación diaria de la evolución mensual del índice de precios al consumidor publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), un fenómeno que fue subestimado según el economista jefe de Inversor Global, Diego Martínez Burzaco.

De este modo, cuanto mayor sea la inflación oficial, mayor será el ajuste del coeficiente y por ende en los bonos regidos por esta fórmula, se pagarán mayores intereses. Una inversión positiva cuando la suba de precios se mantiene en avance, ha explicado el economista de Inversor Global, Nery Persichini.

El cambio obedece que el índice de la provincia representa más ajustadamente las variaciones de precios en la economía nacional y el BCRA destaca que los aumentos tarifarios registrados fueron significativamente superiores en el área metropolitana del Gran Buenos Aires que en el resto del país.

Por ejemplo, mientras que, en el IPC de la ciudad, el aumento promedio en la tarifa eléctrica es de 253,3%, en la provincia de San Luis, el alza es de 99% para el pasado mes de febrero.

Interpretación negativa

El mes pasado, la inflación San Luis arrojó un alza de 2,7%, mientras que el indicador porteño arrojó 4%. Por tanto, al usar un índice más bajo, el Gobierno pagará menos intereses.

Justo entre marzo y abril se espera un nuevo impacto en el índice inflacionario producto de la posible suba del gas y el transporte urbano en la Ciudad, con lo que el piso será del 3%. Por ende, el nuevo IPC nacional llegará con posterioridad a que se registren los efectos de estas últimas medidas.

De este modo, el Gobierno adoptará un CER más bajo para indexar parte de los bonos de deuda pública, hasta que el renovado INDEC publique sus propios datos, envuelto en una controversia tras el despido de Graciela Bevacqua.

Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, considera que la modificación es una señal negativa, porque da lugar a interpretaciones de que se escogió el índice de San Luis, debido a que registró menos inflación que Buenos Aires.

Un cambio de paradigma

En los primeros meses del año, los datos del IPC no sólo eran relevantes para los consumidores sino también para los inversores poseedores de bonos que se ajustan por el CER.

En anteriores ocasiones se recomendaba invertir en bonos con pagos atados a la indexación del CER, especialmente si el inversor consideraba que el Gobierno no cumpliría con sus objetivos de desacelerar el ritmo de crecimiento en los precios al 20% o 25%.

Martínez Burzaco aseveró que la modificación gubernamental influye muy negativamente en el mundo inversor, debido a que nuevamente da lugar a que no hay nada firme sobre cómo se indexan estos mecanismos, por lo que sugirió mantenerse alejado de ellos.

¿En qué invertir?

Lo más probable entonces es que el inversor se mude a otras estrategias de mayor rentabilidad. Una es el lanzamiento cubierto, una táctica que consiste en comprar un a acción y vender una opción de compra de la misma empresa. A diferencia del lanzamiento en descubierto, donde el mercado exige una garantía, en este caso se cuentan con papeles objeto del contrato con lo cual esa garantía pierde sentido.

Mediante este mecanismo, mientras que el inversor paga por la acción, recibe dinero por la prima de los calls vendidos.

La segunda alternativa son las Lebac, acrónimo para las Letras del Banco Central, títulos de corto plazo que licita cada martes la autoridad monetaria, día en que los inversores tienen tiempo hasta las 13 horas para manifestar su interés de invertir ante un bróker y concurrir con el dinero en efectivo.

La tasa de interés de estas letras es de 38% y sirven para que el BCRA absorba los pesos excedentes y hace más atractivas las posiciones en moneda local evitando así la dolarización de activos. A su vez, esto frena presiones inflacionarias, pero, aunque podría pensarse que es una jugada maestre, el movimiento también tiene un costo implícito: ralentizar la economía.

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