La cobertura que su portafolio necesita

La cotización del oro acumula un alza en torno a 12% este año y ofrece la oportunidad de encontrar refugio ante la crisis bursátil que azota a los mercados.

Ante el mal momento que están atravesando los mercados internacionales, el oro es una de las pocas inversiones que brilla.

Mientras que los precios internacionales del crudo comenzaron el año con el pie izquierdo, cayendo por debajo de los 30 dólares el barril el mes pasado, la cotización del metal dorado acumula un alza cercana a 12% luego de haber descendido a un mínimo de seis años en diciembre. Y si bien históricamente estas dos cotizaciones han marchado en sintonía, en la actualidad se está dando una situación completamente distinta.

¿Por qué?

De acuerdo con un artículo de Wall Street Journal, la suba del petróleo desata temores inflacionarios, lo que eleva el interés por el oro gracias a su atractivo como inversión de valor. En este sentido, la caída de los precios del crudo y de la inflación se traducen habitualmente en mayores ganancias para el sector manufacturero, lo que aumenta la demanda de acciones relacionadas con el metal.

Para colmo, la caída de los precios del petróleo ha alterado la percepción de riesgo de los inversores globales. Tanto las compañías energéticas, como los bancos que las han financiado, parecen estar a punto de colapsar en la Bolsa, y ante el riesgo, muchos inversores han decidido refugiarse en el commodity dorado.

¿Brillo real?

La incertidumbre financiera, la depreciación del dólar estadounidense, la caída de los mercados bursátiles globales y el bajo precio del crudo generaron las condiciones propicias para que el oro, un activo olvidado en los últimos años, recuperara su brillo.

Históricamente el metal amarillo se ha comportado como un refugio de valor en tiempos de incertidumbre. Es por esto que las preocupaciones en torno al crecimiento de la economía global  han revivido su estatus de activo seguro, luego de varios años de depreciación en los mercados financieros globales.

Sin embargo, como venimos de años de un pésimo rendimiento para el commodity, dada la aparente y relativa calma en el contexto internacional, es conveniente preguntarse si ésta no será apenas una reacción espasmódica y coyuntural.

Si bien en 2015 el metal sufrió su tercer retroceso anual consecutivo y llegó a tocar precios mínimos, en 2016 las cosas cambiaron. Desde que comenzó el año, las compras de oro han sido generalizadas y podemos mencionar algunos datos que brindan optimismo a la inversión en el mismo.

“El oro ha sido refugio de toda persona que deseaba resguardar el valor de sus inversiones ante algún tumulto internacional, altos índices de inflación y bajas tasas de interés. Por esto mismo no es coincidencia que el oro haya comenzado a mostrar algo de vida al mismo tiempo que los mercados internacionales se encuentran atravesando un mal momento”, explicó Sebastián Maril en una de las ediciones de su newsletter semanal, Mercado de 5 Minutos.

En estas últimas semanas el oro ha comenzado a mostrar signos de vida, coincidiendo con el comienzo de año complicado que tuvieron las plazas globales. En esta línea, los analistas de BMI Research sugieren que el valor de la onza de oro se ubicará entre los 1.300 y 1400 dólares dólares para fines de año, por lo que usted todavía está a tiempo de posicionarse en él a precios de oferta.

Para conocer de qué modo le conviene posicionarse en este instrumento, puede acceder a este Informe Especial gratuito de Inversor Global.

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