Por qué la economía mundial no tiene de qué preocuparse

El afamado columnista del Financial Times, Martin Wolf, publicó un artículo en el que pretende convencernos de que la tan temida crisis económica de la que varios analistas hablan, no va a suceder, por lo menos en el corto plazo.

Desde hace varios meses, la mayoría de los analistas económicos vaticinan que, en el corto plazo, una crisis financiera global similar a la subprime se podría desatar en cualquier frente. Sin embargo, hay contados exponentes que desacreditan estas proyecciones. Martin Wolf, columnista de Financial Times, es uno de ellos y en un artículo que publicó en el afamado periódico se encarga de respaldar su punto de vista.

¿Por qué la economía mundial no tiene de qué preocuparse? Lea atentamente a continuación la serie de evidencias que Wolf enumeró y saque sus propias conclusiones.

El primer argumento citado por Wolf hace referencia a acontecimientos históricos. A partir de la variable de paridad del poder adquisitivo, la economía mundial ha crecido casi consecutivamente desde el año 1946, incluso en momentos de crisis financiera como lo fue 2009.

De hecho, la misma experimentó una expansión el año pasado y se proyecta que este 2016 la tendencia continúe en este sentido.

Aún cuando no puede esperarse que ésta crezca permanentemente, un escenario distinto tendrá lugar únicamente cuando “las limitaciones de recursos compensen la innovación”, es decir, cuando la teoría económica de Thomas Malthus se superponga a la establecida por Joseph Schumpeter.

En esa línea, Wolf explica que existen ciertos elementos puntuales capaces de disparar una catástrofe financiera a nivel internacional que pueden extraerse de los últimos 25 años de historia.

Los conflictos armados, como la Guerra del Golfo que produjo deflación y por ende desaceleración entre 1990 y 1991. Los enfrentamientos en este sentido también pueden producir altos niveles de inflación si son financiados por medidas que impulsan este indicador macroeconómico.

Las crisis financieras, como la registrada en Asia en el año 1998 y el quiebre que tuvo lugar en Occidente en 2009.

A partir de los factores mencionados, puede establecerse una comparación con el escenario actual y vislumbrar con ello si existen posibilidades de un colapso en el corto plazo.

En los últimos años, algunos economistas han promulgado la tesis de que los niveles altos de inflación están directamente relacionados con la expansión de los balances de los bancos centrales del mundo.

 De acuerdo con Wolf, se trata de una aseveración errada puesto que estas entidades son capaces de controlar los efectos que generan sus políticas monetarias.

Por otro lado, la puesta en común con respecto a los riesgos de crisis financieras gira en torno a los países emergentes como fuente de las mismas. No obstante, aún cuando lleguen a desatarse, Wolf considera que pueden ser manejables y que a lo sumo, los efectos serán comparables con los registrados en 1998.

En el caso de los conflictos geopolíticos, existe un gran número de posibilidades que van desde la potencial salida del Reunido Unido del bloque de la Unión Europea, hasta las crecientes tensiones en los países del Medio Oriente.

Acontecimientos que evocan riesgos internacionales existen de sobra, sin embargo para Wolf lo que merece especial atención más allá del evento en sí, es la capacidad de contenerlo y evitar con ello un desastre.

El caos siempre ha existido en el sistema internacional y según el columnista del Financial Times “es mucha la ruina en la economía mundial” por lo que estos escenarios no merecen especial preocupación en términos económicos por el momento.

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