No es China, no es el petróleo… ¡es la Fed!

Los expertos ignoran el poder de influencia que tienen las medidas tomadas por la entidad sobre el comportamiento de los mercados. Conozca, a continuación, su magnitud y prepare un plan de contingencia para su cartera.

En la tarde de hoy, la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) emitió un comunicado que generó expectativa entre inversores y analistas financieros. Si bien finalmente no hubo novedades, la tensión se sintió en el mercado.

Luego de haber ejecutado un incremento de 0,25% en las tasas de interés de referencia en el mes de diciembre, la entidad anunció aumentos graduales de las mismas durante 2016 hasta completar un total de 3 0 4 subas.

La medida que pareció no generar mayor revuelo en la plaza, se está haciendo sentir en el comportamiento de los activos.

En lo que va de 2016, el mercado se ha caracterizado por una alta carga de volatilidad que muchos expertos han atribuido a la desaceleración económica de China, la crisis de los commodities y la fragilidad de los mercados emergentes.

Aún cuando estos aspectos no dejan de ser factores de gran influencia, la Fed y sus políticas también tienen una cuota de responsabilidad que muchos están pasando por alto.

De hecho, el escenario es tal, que los temores sobre una recesión se han avivado.

Adiós a los estímulos monetarios

Aunque no se haga mucha referencia a ello, no hay duda de que una de las razones del desplome de los mercados en los últimos días es la postura menos expansiva de la Fed.

Aunque se trató de un alza de apenas un cuarto punto en las tasas, un manejo más estricto de las condiciones financieras genera alarma. De acuerdo con el economista de JP Morgan Chase, Jesse Edgerton, indicadores como la confianza empresarial y los permisos de construcción arrojan un 21% de probabilidad de recesión en 2016, cifra superior al 18% que se establece para un año cualquiera.

Por su parte, las métricas del mercado como acciones y bonos corporativos elevan la probabilidad de que un evento de este tipo ocurra a entre 30% y 40%.

Tal como se establece en una publicación de Wall Street Journal, esto se refleja en el precio de los activos de renta variable, en la tasa de retorno de los títulos de deuda corporativos, tasas de cambio y sobre el atractivo de los instrumentos de inversión vinculados al riesgo.

Es importante tener en cuenta que más allá de la decisión en sí tomada por la entidad, el problema radica en la reacción exagerada de las masas ante la misma, lo que en consecuencia tiende a frustrar las medidas planificadas a futuro por esta.

En esa línea, es válido afirmar que avanzar hacia un escenario de tasas más altas no corresponde a una equivocación del organismo.

No obstante, de acuerdo con un reporte de Financial Times, el segmento de futuros de las tasas de interés sugiere que la Fed podría ejecutar sólo una suba más de éstas a mediados de 2016.

La publicación explica que los rendimientos se redujeron dramáticamente ante la evidencia de una política monetaria menos expansiva.

Frente a las circunstancias, los inversores deben optar por tener un plan de contingencia para su patrimonio. Esto no implica reducir posiciones en la Bolsa y los bonos pero sí diversificar la cartera y fijar presencia en activos tradicionalmente considerados refugios como el oro, terrenos cultivables y dinero líquido.

Recuerde que Inversor Global puede ofrecerle más información sobre el contexto, así como detalles referentes a la estrategia sugerida para establecer en función de este, a través de informes especiales elaborados por nuestro equipo de expertos.

Recíbalos suscribiéndose a nuestro  Newsletter gratuito haciendo click aquí.

//

Deja tu respuesta