2016: ¿un buen año para el "súper dólar"?

El pánico desatado por el comportamiento de la Bolsa en China ha dado impulso a la moneda estadounidense. ¿Quiénes son los más afectados y qué significa esto para la cartera de los inversores?

La ejecución de la primera suba de las tasas de interés de referencia por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), sumado al anuncio de próximos incrementos de éstas en 2016, sugirieron un panorama de contención del dólar para este año.

Sin embargo, la aparición de cisnes negros siempre puede provocar un giro de 180 grados en cualquier escenario proyectado, y este es el caso.

Durante los primeros días hábiles del año, la divisa estadounidense cobró impulso luego de conocerse la noticia de que el indicador manufacturero de China volvió a contraerse en diciembre de 2015.

Posterior a ello, los mercados bursátiles del mundo siguieron una tendencia de venta de activos masiva.

El contexto en detalle

El fortalecimiento del dólar a partir del pánico generado por la situación del Gigante Asiático se ha hecho sentir sobre las divisas emergentes principalmente.

De acuerdo con información de CNN Money, el real de Brasil retrocedió 1,1% frente al dólar durante las primeras jornadas financieras de 2016, lo mismo sucedió con el rand sudafricano. Por su parte, el peso colombiano perdió 1% de su valor y la lira turca registró un descenso de 2,5%.

Otras monedas de mayor peso también se vieron afectadas. El euro presentó una baja de 1,1% mientras que el yuan y la libra esterlina cayeron 0,5%.

Según los estrategas, se trata de pérdidas significativas si se tiene en cuenta que se registraron en apenas dos días.

Aún cuando muchos auguraron que la era del dólar fuerte estaba llegando a su final luego de haber avanzado 20% en 2015, los hechos ponen en tela de juicio esta tesis.

Las implicaciones para el inversor

Como bien es sabido, un dólar fuerte perjudica las exportaciones de las empresas radicadas en los Estados Unidos, al tiempo que reduce las ganancias provenientes del exterior al realizarse a conversión a la moneda.

Esto afecta los balances financieros corporativos y por ende influye sobre el comportamiento de estos actores en la Bolsa.

De acuerdo con un reporte de Market Watch, cerca del 40% de las ventas que registran los jugadores que cotizan en el índice S&P 500 provienen del extranjero, lo que deja claro que el impacto de un dólar galopante es significativo en este sentido.

Por otro lado,  el avance de la divisa implica una reducción de la inflación en los Estados Unidos. Según los cálculos de los analistas, un aumento de 10% de la moneda implica un retroceso de 0,50% en el índice inflacionario del país –actualmente ubicado en casi 2%. Esto, sumado al bajo precio de las materias primas mantendrá a este indicador en bajos niveles.

En ese escenario, la Fed no podría ejecutar las subas graduales de las tasas de interés en la medida planeada, lo que influiría directamente sobre el desempeño de la renta fija vinculada a la nación.

Algunos expertos establecen que los mercados emergentes se recuperaran en 2016 y que la escalada del dólar perderá fuerza. Sin embargo, usted como inversor debe tener en cuenta estos aspectos para definir una estrategia adecuada para su cartera.

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