Espere: todavía no se desprenda de este metal dorado

A pesar de haber pasado por un período turbulento, las perspectivas de este metal precioso están mejorando. En esta nota, conozca por qué y cómo puede usted aprovecharlo.

Tras haber presentado un flojo desempeño en los últimos años a causa del fortalecimiento del dólar, muchos inversores -incluido usted seguramente- comenzaron a cuestionar la presencia del oro dentro de sus portafolios.

Incluso, algunos operadores y analistas de Wall Street llegaron a decir que el rol del metal dorado como inversión de refugio seguro en tiempos de crisis había disminuido considerablemente, sobre todo en el último tiempo, cuando su precio comenzó a fluctuar ante las expectativas y la incertidumbre respecto a la suba de tasas de interés de la Reserva Federal.

El principal enemigo del oro

El precio de este commodity tradicionalmente ha fluctuado debido a las amenazas políticas, económicas y de inflación. Sin embargo, hoy en día se mueve al compás de un factor totalmente diferente: la Reserva Federal de los Estados Unidos.

La emisión descontrolada de dólares por parte del banco central de EE.UU. para contrarrestar la crisis financiera de 2008 disparó un rally alcista en la cotización del oro hasta el año 2013. Pero después de ese momento, la historia cambió.  La Fed comenzó a dar señales de querer retirar los estímulos monetarios y esto generó un cambio de expectativas en los inversores.

Inmediatamente, muchos comenzaron a desprenderse del metal y la cotización del mismo empezó a derrumbarse. Basta señalar que en julio de 2015, cuando las expectativas de un aumento de tasas eran todavía altas, los precios del metal precioso cayeron a mínimos de 5 años. Mientras que ahora, que los inversores apuestan a que no habrá un alza de tasas este año, el oro subió 5,3%.

Según cifras que publicó Market Watch, los futuros del metal dorado avanzaron alrededor de 50 dólares en las últimas dos semanas porque muchos inversores cayeron en la cuenta de que la tan ansiada suba de las tasas no ocurriría próximamente. Y a pesar de que la Fed sostenga que un aumento de tasas en 2015 todavía es posible, los últimos datos de empleo en EE.UU. y otros datos económicos mediocres provenientes del exterior reducen las expectativas.

En este contexto, el oro volvió a ganar adeptos.

“Un período prolongado de tasas bajas podría ser bueno para el oro de otras maneras. Las políticas monetarias flexibles que están en vigencia desde la crisis financiera finalmente podrían comenzar a avivar la inflación. Entonces los inversores acudirían nuevamente al oro para protegerse contra el aumento de los precios”, dijo a Wall Street Journal el multimillonario inversor Seymour Schulich.

¿Cómo sigue la historia?

En línea con estas declaraciones, el gurú financiero de Agora Financial y ex asesor de la CIA, Jim Rickards, explicó que “aun si la deflación toma la delantera, el oro también va a subir si la Fed decide elevar el precio del mismo para devaluar el dólar”.

“Esto convierte al oro en la mejor herramienta de inversión para cualquier tipo de situación. El oro sube con alta inflación y con alta deflación. Muy pocos activos funcionan bien en esos dos casos. Dado que tanto la inflación como la deflación son posibilidades hoy en día, el oro debería tener cabida en todas las carteras de los inversores, como una protección contra esos extremos“, recomendó el especialista en una de sus últimas columnas publicadas en nuestro newsletter gratuito.

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