Volvió Guillermo Moreno

Conocido por todos los argentinos, este colorido personaje ya está entre nosotros. No te pierdas el próximo capítulo de esta historia…

No, no en persona. Momentáneamente, el ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, seguirá como agregado económico de la embajada argentina en Roma.

Sin embargo, es imposible no pensar en él cuando vemos el resurgimiento de ciertas conductas que llevan su sello.

El hombre del espeso bigote y las excursiones a Angola no estará en el país, pero sus enseñanzas se hicieron carne en la actual dirigencia política autóctona.

“Kicillof logró una inflación similar a Moreno”, tituló La Nación un par de semanas atrás y me puso a pensar.

Una de las épicas batallas de esta administración (contra el aumento de precios) se reditúa con condimentos conocidos.  La nota en cuestión refería al dato de julio que marcó una suba de la inflación del 1,53% mensual y del 27,9%, si hablamos en términos interanuales. Son cifras que no se ven desde noviembre de 2013 (época morenista).

Claro que estos son los datos de la llamada “inflación Congreso”, un promedio entre las cifras que entregan las consultoras.

Si vamos a los números oficiales, el remodelado IPCNu muestra un alza interanual de apenas 15 puntos.

Es que, mes a mes, el dato oficial incurre en una pequeña subestimación, la cual -al ser sumada- se transforma en una gran diferencia.

grafico

Algunos le adjudicarán la baja el “éxito” del plan de “Precios Cuidados”, llevado adelante por el Gobierno. Lo cierto es que detrás del maquillaje que pueda otorgar esta herramienta microeconómica se esconde un tema mayor.

Hoy una de las principales anclas que tiene la inflación es el atraso cambiario. Es decir, un dólar oficial congelado, barato y artificial, evita no sólo que los artículos importados se disparen, sino que además mantiene a raya los costos de los bienes de capital extranjeros, aquellos que compran las grandes empresas argentinas y que son necesarios para la producción local. Un leve giro de esta perilla impactaría en el costo de vida.

No quiero meterme en temas urticantes porque ya lo advirtió el ministro de Economía, Axel Kicilof, la semana pasada, en declaraciones a la prensa: “”No hablen de atraso cambiario y devaluación porque joden a la gente”.

No se me enoje Axel… Lo que pasa es que cuando veo que en gestión de Cristina de Kirchner el pan subió más de 740%, la leche más de 600%, la nafta más de 460% y el dólar solo 200%, tiendo a pensar que la divisa norteamericana está artificialmente pisada.

Pero no lo molesto más con eso, hoy vine por la inflación.

Jugada de manual…kirchnerista

Más allá de lo mencionado con el dólar, y la reciente baja del costo de vida, la inflación sigue siendo elevadísima (de las primeras a nivel mundial) y el origen de este flagelo es multifactorial.

Pero hay dos puntos que son clave. En primer lugar, está la desconfianza de la gente en el peso. Eso hace que en la Argentina el dinero circule con mucha velocidad. Todos se desprenden rápido de la moneda y van por bienes o a otra moneda- considerada por ellos fuerte-, como puede ser el dólar o el euro.

Por otra parte, el Gobierno atiza este sistema. Volvió a poner la imprenta a todo vapor.

Con las elecciones a la vista, no es momento de ser austeros, parece ser su estrategia. Así, la expansión monetaria ya crece a un 38% interanual. Es decir, cada $ 10, se suman $ 4 por año a nuestra economía.

¿Por qué se hace esto?

Un dato de color que proporciona Ámbito nos muestra que en julio se emitieron $ 16.000 millones para financiar al sector público.

¿Por qué hablo de la inflación?

Porque es uno de los impuestos más injustos que tiene la economía local, porque es  una de las principales fuentes de recaudación de este Gobierno (vía IVA) y porque le pega a los que menos tienen. Al  ser para todos igual, el impacto en los de menor salario es mucho, pero mucho mayor.

Y como punto final, hablo de la inflación porque es innecesaria.

Algunos quieren vender la ilusión de que es un mal menor que tenemos que aceptar en pos del crecimiento económico.

Estamos en recesión. No crecemos. Dependiendo de la consultora  que se tome en cuenta, caímos en torno al 2% en 2014.

Perú –por citar un caso cercano-crece y tiene una inflación por debajo de los 4 puntos.

¡¿De qué me están hablando?!

Nos reencontramos la próxima semana.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

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