Un posible enemigo de sus ahorros

La gran mayoría de las personas se enfrentan a esta pregunta a lo largo de sus vidas: ¿dónde invertir su dinero? Sin embargo, la respuesta que encuentran a menudo no es la correcta.

El otro día quedé para tomar un café con un amigo que hacía años no veía. Con los tiempos que corren es inevitable juntar lo personal y lo económico cuando uno se quiere poner al día.

Afortunadamente su negocio iba bien, cada año mejor. Sin querer resultar inquisitivo, le pregunté qué hacía con todo el dinero ahorrado, dónde lo invertía.

“En una caja de ahorros en el banco”, me contestó.

A mi amigo le gusta ahorrar y que sus ahorros le den una rentabilidad aceptable. Sin embargo, como a otros miles -tal vez millones- de españoles y quizás de personas en el mundo, las pérdidas sufridas en las Bolsas durante los últimos años los han alejado de este tipo de inversión.

Con los datos en la mano le recordé que de media la Bolsa es, con una gran diferencia, la forma de inversión más rentable. Pero mi amigo es escéptico; no quiere arriesgar su dinero ni vivir con la incertidumbre de poder perderlo de un día para otro.

Gráficos como el que verá a continuación son un clásico entre economistas. En él puede ver cómo durante los últimos cien años, el activo que más rentabilidad aporta con gran diferencia es la Bolsa, y todo esto a pesar de recesiones tan fuertes como la de 1929 o la de 2008.

grafico

Un dólar invertido en la Bolsa en 1913 vale más de cien veces 97 años después, teniendo en cuenta la inflación, es decir, en términos nominales.

La alternativa a la Bolsa es tener su dinero en una caja de ahorros o en un plazo fijo. Sin embargo esto no es aceptable. El interés que proporciona le da una rentabilidad irrisoria que a largo plazo hace que la diferencia sea abismal.

Algo parecido podríamos decir de los bonos del Tesoro. La rentabilidad anual del bono español a 10 años es del 2,075%, una rentabilidad históricamente baja que se sitúa incluso por debajo de lo que rinde la renta fija estadounidense.

La inversión inmobiliaria tampoco es la inversión más recomendable, y si no que se lo digan a millones de españoles. Además de no ser un activo líquido -usted no puede venderlo con solo dar una orden a su banco o broker; tiene que encontrar un comprador y negociar con él- la rentabilidad de los inmuebles frente al de las acciones a largo plazo es sensiblemente peor.

De todas las alternativas posibles, la peor sin duda es tener el dinero “debajo del colchón”. Acumular efectivo no pierde valor a efectos nominales (tampoco lo gana), pero en términos reales es desastroso por la acción de la inflación.

¿Recuerda usted cuando su padre o su abuelo le decía que hace 50 años iba al cine por un par de pesos? Ése es el efecto de la inflación: la pérdida de valor del dinero o, lo que es lo mismo, el incremento del precio de bienes y servicios.

500 pesos hace 50 años era mucho dinero, pero ahora con ese dinero no se puede hacer gran cosa. Lo mismo sucede en España. Cualquier persona que guarda su dinero en una cuenta corriente sin invertirlo comete un error de gran magnitud.

¿Qué hacer con nuestros ahorros?

“¿Qué hago entonces?”, me pregunta mi amigo. Tiene dos opciones.

Una es invertirlo en fondos. Según su perfil de riesgo, distribuirá sus ahorros en fondos de renta fija y de renta variable.

El problema es que estos fondos le aplicarán unas comisiones abusivas y, además, no le aseguran una rentabilidad superior a la que obtienen el resto de los inversores de media.

Invirtiendo en un fondo usted está pagando un dineral en comisiones para que alguien le gestione su dinero. Sin embargo, está científicamente demostrado que, de media, los gestores de fondos no tienen una mayor probabilidad, estadísticamente significativa, de batir al mercado de la que tiene usted.

Invirtiendo en uno de estos fondos usted básicamente está regalando su dinero. Cuando millones de personas lo hacen, nos podemos explicar de dónde salen las jugosas ganancias que sostienen el ritmo de vida que llevan los profesionales de las finanzas en Wall Street o en la City londinense.

La segunda opción es tomar las riendas de sus ahorros e inversiones.

Para ayudarle a conseguir su independencia financiera, Inversor Global pone a su disposición su boletín de recomendaciones de inversión Premium, con consejos exclusivos sobre dónde poner su dinero con un riesgo limitado y sin renunciar a la más alta rentabilidad.

No deje de conocerlos y de elegir el más apropiado para usted y su dinero.

Saludos,

Alberto Redondo

Inversor Global España

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