Las empresas que siguen esta tendencia podrían perjudicarlo

La recompra de acciones es una práctica muy popular entre las compañías actualmente y aunque a simple vista parezca beneficiosa, podría tener un impacto negativo a largo plazo para usted. Conozca el motivo a continuación.

En el mercado la mayoría de las personas esta convencida de que los programas de recompras de acciones que practican actualmente las empresas -y que han sido impulsados por inversores activistas de gran influencia- son beneficiosos para el bolsillo de los accionistas, en vista de que estimulan el alza en los precios de las participaciones de las firmas involucradas.

Sin embargo, esta afirmación podría no ser del todo cierta.

Durante el proceso de recompra de activos, las compañías reducen el número de participaciones en circulación en el mercado, lo que significa que la porción que corresponde a cada accionista se aprecia más en términos de porcentaje y tamaño. En consecuencia, las ganancias por cada papel aumentan.

Pero, ¿qué sucede si una corporación paga demasiado por sus propias acciones?

Una iniciativa contradictoria

Tal como se explica en un reporte de Market Watch, las empresas están adoptando una conducta de la que usualmente son acusados los inversores individuales: incrementar la compra de acciones, al tiempo que estas se encarecen constantemente.

Como bien sabe, las bajas tasas de interés internacionales han contribuido a la bonanza que reina en el ámbito de la renta variable. El excedente de liquidez que esto trae consigo es empleado por las compañías para ejecutar la recompra de participaciones. Y aunque parezca que no hay nada de malo en ello, el abuso del método puede perjudicar las políticas de pago de dividendos.

¿El motivo? Para las empresas es más viable establecer un mecanismo de compensación temporal para los accionistas como la recompra de papeles, en lugar de mantenerse atadas al pago de un porcentaje  fijo anualizado de utilidades, como los dividendos.

El aspecto determinante de esta perspectiva de las compañías ante ambas modalidades tiene que ver con la dinámica de compromiso, puesto que interrumpir el pago de dividendos por el motivo que sea tendría una influencia negativa sobre el precio de las acciones, mientras que la descontinuación de un programa de recompras no.

De esa manera, la amenaza de que las compañías dejen de lado las políticas de pago de utilidades comienza a acechar a los inversores, que ven en este beneficio un ingreso fijo que aporta confiabilidad y estabilidad a sus carteras.

No conforme con ello, la recompra de acciones no se limita simplemente a e reducir la circulación de estas en el mercado, ya que a medida que una empresa retira papeles propios del contexto financiero por su adquisición, emite otros bajo el formato de “opciones” o activos exclusivos para ejecutivos, en paralelo.

En consecuencia, la recompra no termina por cumplir con la disminución de la oferta que en teoría terminaría beneficiando a los inversores.

Ante esta situación, tal vez quiera pensarlo dos veces antes de incorporar las acciones de una firma que aplique programas de recompra de activos propios.

Lo ideal en cualquier caso es que mantenga su portfolio diversificado con la gran variedad de instrumentos de inversión acertados que puede ofrecerle el mercado. Recuerde que  Inversor Global puede ofrecerle información detallada y de relevancia para diseñar una estrategia de negocios en función de ello, a través de informes especiales elaborados por nuestro equipo de expertos.

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  1. carlos

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