Grecia es un ejemplo más de este mundo zombi

En un viaje relámpago al núcleo de la crisis financiera mundial del momento, no hallé ninguna evidencia empírica de la misma. Sin embargo, es el anticipo de lo que les espera a muchos países del globo en el futuro.

Atenas, Grecia

Lunes, 13 de julio 2015

Querido Diario,

“Se acabó. El euro se acabó. Grecia se acabó”.

Con esta descripción apocalíptica, el taxista describió la situación en Atenas.

Los bancos han estado cerrados durante dos semanas. A los ciudadanos griegos -pero no a los turistas con tarjetas de crédito extranjeras- se les han limitado los retiros a 60 euros por día, es el máximo que pueden sacar de un cajero automático. Y cuando el viernes estaba por terminar, parecía que el final estaba cerca. Tsipras estaba cediendo a los bebedores de cerveza de Europa; que aceptaría sus términos, dijeron los diarios.

El problema era que sus propios compatriotas acababan de votar para rechazar un acuerdo casi igual. Luego, a medida que avanzaba el fin de semana, las condiciones empeoraron. Al llegar la mañana de este lunes, el rumor en la prensa era que tendría que darse completamente por vencido… o verse forzado a salir del euro.

Como un cazador de tormentas que soy, me subí en un avión directo a Atenas para estudiar el tornado mientras arrasaba el centro de la capital. Pensé que sería divertido ver a tantas vanidades y pretensiones volando muy alto. En última instancia, sería un entrenamiento instructivo y útil para las tormentas que vendrán en otros lugares.

Pero no pasó nada. Ningún accidente. Ningún tornado. No hubo choque de trenes. No hubo pánico en las calles.

De hecho, a partir de mis exploraciones en la zona de Plaka, solo he encontrado a los turistas… y parece que ellos no tienen idea incluso de que hay una crisis financiera.

Anoche, por ejemplo, fui a la plaza Syntagma a buscar el caos. Todo lo que encontré fue un escuadrón de la policía, dormitando en un autobús blindado. Los cajeros automáticos estaban trabajando; no había filas frente a ellos. Los restaurantes estaban medio llenos.

Tampoco vi signos de gastos extravagantes o de inversiones imprudentes. Ésta es una ciudad del tamaño aproximado de París. Pero no tiene el Arco del Triunfo ni la Torre Eiffel ni el Louvre. No hay departamentos de lujo ni relucientes oficinas. Al menos yo no los vi.

Sus principales logros finalizaron hace más de 2.000 años. Y uno se pregunta cómo estas personas lo hicieron. El Partenón requirió una gran inversión y una organización meticulosa. Es impresionante… una obra maestra. No hay ninguna señal de esa capacidad hoy aquí. En cambio, Atenas es una ciudad desteñida y destrozada del Mediterráneo.

“Oiga, ¿puedo ayudarle?”

Un hombre de mala muerte se me acercó. No sabía lo que estaba ofreciendo e igualmente no quería nada.

“No, gracias.”

Me volví para caminar en la otra dirección. Y él me siguió.

“Hey… ¿qué es lo que busca? … lo puedo ayudar a encontrarlo…”.

“Bueno, estoy buscando señales de un colapso financiero”.

“Oh, yo puedo ayudarle a encontrar drogas… mujeres… juegos de azar… Pero no sé nada acerca de crisis financieras”.

Le dije nuevamente gracias al señor y me fui.

Como ustedes saben, Grecia es solo otro frente en la Guerra Zombi. El verdadero problema aquí es el mismo que en todos los otros frentes: cómo mantener el flujo de crédito.

Las personas honestas trabajan. Los zombis toman. Toman lo que pueden de ingresos y ahorros, pero no es suficiente. Es crédito que los mantiene vivos.

Las empresas zombis toman más y más prestado para mantener las luces encendidas. ¡Pagan grandes bonos y sus acciones suben!

El crédito barato mantiene al Gobierno en el negocio también. Prácticamente cualquier Gobierno del mundo está operando en números rojos. Y si tratan de reducir eso, tendrían que reducir los programas para los zombis.

El crédito barato financia a los vagos, a los estafadores, a los lobbistas y abogados, a las guerras tontas y las inversiones tontas, y a todas esas millones de personas que viven a costa de los demás, muchos de ellos fingiendo que hacen un trabajo útil.

La prueba es simple en teoría: si nadie se ve obligado a apoyarlos, ¿aún así tendrían los mismos ingresos? Si la respuesta es ‘no’, entonces han sido zombificados.

Pero en la práctica, puede ser difícil diferenciar entre un zombi y un homo sapiens que se gana la vida honradamente. A menudo ni siquiera ellos mismos lo saben. Algunas profesiones honestas, por ejemplo, han sido casi totalmente zombificadas. Y lo mismo ha pasado con países enteros. Grecia, por ejemplo, ha sido capaz de vivir por encima de sus medios, gracias al crédito entregado por los europeos del norte. Muchos de sus ciudadanos, especialmente los que trabajan para el Gobierno, se han acostumbrado a ganar más de lo que valen.

Había muy pocos zombis en el mundo de Pericles, Aristóteles y Euclides. La economía no podía apoyar tantos parásitos. Ahora, el mundo está lleno de ellos.

Todo estaba tranquilo en el frente griego durante el fin de semana. A partir de hoy, la lata estaba todavía en el medio de la calle, a la espera de que fuera pateada aún más o a la espera de explotar. Pero ha estado en la calle durante tanto tiempo que tanto los ciudadanos como los turistas parecen haberla olvidado.

Saludos,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.

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