Zannini, un golpe bajo al inversor

Aquellos que pensaban que Daniel Scioli podría representar un cambio en las políticas económicas del país, comienzan a desilusionarse. Del otro lado, la oposición se encarga de allanar el camino a un nuevo gobierno K.

Es  clarita, viejo: en la Argentina gana el que menos hace, el que menos se equivoca. ¿Estás al tanto de cuál es la estrategia de campaña de Daniel Scioli? Digo, más allá de jugar al alumno estrella del kirchnerismo…

No la hay. Es quedarse quietito mientras el resto se equivoca. “No hagan olas”, parece decir el ex motonauta entre sus correligionarios.

Y funciona…

Mientras tanto, Macri no acuerda con Massa y está a punto de perder un punto clave -como Santa Fe- para morir con las botas puestas. En el plano nacional, tampoco arriesga. De vicepresidente se encarga de mandar a otra figura de sus filas, sin abrir el juego a aquellos que le aporten capital político. Gabriela Michetti, que sólo tiene presencia en Capital Federal, será su copiloto en las presidenciales.

Sabiendo que este último era un reducto ya ganado por el PRO, el cálculo político quizás pedía un personaje exógeno, de mayor peso en otros distritos, pero el análisis duranbarbista parece contar con otros números.

No obstante, es cierto que -allí donde el massismo falló- el macrismo se impuso, logrando un entramado nacional gracias a su alianza con la UCR. Ahora bien, ¿le alcanza?

En la otra vereda, Scioli –el pragmático implacable- sale a gritar a los cuatro vientos que Axel Kicillof sería un gran ministro de Economía para su gobierno y no vacila en aceptar al topo cristinista en la vicepresidencia: Carnos Zannini.

Algunos se horrorizan y cuestionan al gobernador de la provincia de Buenos Aires por permitir tanto condicionamiento o –en otras instancias- soportar algún que otro desaire de CFK.

Lo que esa gente no entiende es que atrás de Scioli no hay nada más que esto: un animal político que aparece en momentos en que el kircherismo no tiene candidatos puros y que aceptará de buen modo las figuritas que le impongan. Entiéndanlo bien, los que creen que la está pasando mal… ¡Está festejando!

El hombre se ganó la lotería. Carente de un aparato político propio de peso, se valerá del kirchnerista para imponerse, a cualquier costo.

La Bolsa acusa el impacto

Sacando del análisis un posible triunfo de Macri o, más remoto, de Massa, aquellos que esperaban de Scioli algo diferente al manejo económico K, comienzan a desanimarse.

Fijate en este cuadro la caída de las acciones argentinas en Nueva York al día siguiente de que se conociera la designación de Zannini en la fórmula del ex motonauta.

grafico

Esto es lo que dice el analista financiero Germán Fermo respecto de la coyuntura que vivimos:

Si piensan vivir los meses que siguen hasta que conozcamos al nuevo Sr. muñeco que presidirá esta soberana república al ritmo de mi nota anterior, muy pocos llegaremos vivos a diciembre 2015. Quizá sea mucho más rentable seguir escuchando a Sinatra, borrarse de vez en cuando a ver una peli en un cine y adoptar una estrategia “bicho bolita” referida a activos argentinos, o sea: alivianá todo el riesgo argentino de la cartera, logueate más a youtube, disfrutá de un café irlandés si tenés mi suerte y ponete a escuchar al gran Frank Sinatra. Argentina definitivamente en los próximos meses está para comprarse volatilidad ¡big time!

Tras conocerse la designación de Zannini, las acciones argentinas en Wall Street se movieron con mayor fuerza que en el plano local, lo que habla de un sacudón en el dólar contado con liquidación.

“El dólar puede estar comenzando el camino alcista que parecía haber pospuesto. Si bien Zannini puede haber sido el disparador o la excusa, el camino del dólar es sólo uno: hacia arriba”, sentencia Miguel Boggiano, gran conocedor de los movimientos financieros del país.

Sé que esperás mayores certezas en esta columna, pero por ahora sólo te puedo dar dos, de cara al cierre del año: gran volatilidad en las acciones locales y dólar en alza.

Al menos hasta que definamos quién llega a la Rosada.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

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