Sell in May (or June) and go away

Tras el fuerte rally de comienzos de año, los mercados parecen retroceder ahora que se acerca el verano europeo. Sin embargo, ¿estamos ante una corrección sin importancia o por el contrario es el preludio de algo mucho peor? La respuesta, a continuación.

Le voy a contar un pequeño secreto de la profesión: cada semana, cuando me propongo escribir mi columna, una vez elegida la temática escribo todo lo que se me ocurre sobre ello.

A la primera versión, que a menudo se compone de una serie de fragmentos en apariencia inconexos, le sigue una fase de corrección que lleva mucho más tiempo. Paradójicamente, lo primero que usted lee es lo último que yo escribo: el título de la columna. Sin embargo, hay contadas ocasiones en las que el título es lo primero. ¡Pum! Surge y a partir de él se desarrolla la columna.

La columna de hoy es uno de esos pocos casos. Y para el título nada me ha parecido más adecuado que el viejo dicho que los inversores de los países de habla inglesa emplean a menudo: “Sell in May and go away”. Traducido al español: vende en mayo y márchate.

Todo esto se debe al análisis técnico del gráfico del índice DAX 30 -el índice de referencia de la bolsa alemana- que lleve a cabo esta semana.  El análisis técnico, recordemos, se basa en analizar los precios pasados de un activo financiero para definir una tendencia y por lo tanto para anticiparse a futuro movimiento del mismo.

No soy un gran fan del análisis técnico; no me parece infalible, ni mucho menos. Sin embargo sí me parece útil para medir el timing para entrar o salir de una inversión. Así como a medio/largo plazo el análisis de los fundamentales de un activo es más fiable, para el corto plazo el análisis técnico es el rey.

Como le decía, me dediqué a analizar la situación del DAX 30. Desde hace bastante tiempo mi opinión es que la bolsa alemana es una de las más atractivas del mundo. Ya el pasado 14 de febrero recomendé en mi columna tomar posiciones en el índice alemán y hace más de un año recomendé la compra de acciones de Volkswagen cuando éstas cotizaban en el entorno de los 180 euros.

En ambos casos la justificación se debía a la orientación a la exportación de la economía alemana que, sin embargo, cuenta con la ventaja de una divisa depreciada gracias a su pertenencia a la Zona Euro. Un caballo ganador y dopado por el euro barato y las inyecciones monetarias del BCE. Una apuesta segura, en definitiva.

 

Una subida insostenible

Felizmente, la revalorización del DAX en los tres primeros meses del año fue espectacular, con un alza del 22,5 por ciento en este periodo. Sin embargo este ritmo de subida era insostenible y, tras marcar su máximo histórico el 10 de abril en 12.390 puntos, el DAX inició un retroceso hasta los niveles actuales.

Como puede observar en el siguiente gráfico, desde el mes pasado el DAX describe un canal bajista con su base actual en los 11.000 puntos y con su techo en los 11.600 puntos.

gráfico

Podemos hablar de Grecia, de una recuperación del euro tras su fuerte caída contra el dólar o de lo que queramos. Pero lo cierto es que tras una subida del 22 por ciento, cualquier índice tiene que hacer un alto en el camino y retroceder. Y esto casualmente se ha producido en el mes de mayo y continúa en junio.

Por ello, mientras estaba trazando las líneas en el gráfico del DAX, no pude evitar recordar el dicho que le mencionaba al principio. Y es que, aparentemente, el dicho de vender en mayo y no volver a la bolsa hasta después del verano europeo tiene cierta base científica.

Según un artículo que publicamos en Inversor Global recientemente, la rentabilidad media del S&P 500 durante los meses de verano (desde mayo hasta finales de octubre) es sensiblemente inferior a la que se produce el resto del año.

 

La tendencia sigue siendo alcista

Sin embargo, a pesar del reciente retroceso y de que estos meses pueden no ser los más propicios para invertir, la tendencia de fondo sigue siendo alcista.

Lo puede ver en el gráfico anterior del DAX o en cualquier otro gráfico europeo, excepto el de la Bolsa griega, que lleva cayendo en picado desde hace un año y que casi se deja un 50 por ciento de su valor desde entonces gracias al terremoto político que ha supuesto la victoria electoral del partido radical Syriza en Grecia.

La tendencia de fondo de la renta variable europea es indiscutiblemente alcista y, a menos que se produzca una salida traumática de Grecia del euro o que los tanques rusos paseen por las calles de Kiev, esto seguirá siendo así.

Lo que estamos presenciando parece ser una corrección auspiciada por la incertidumbre en torno a la resolución de la enésima crisis griega. Sin embargo, teniendo en cuenta que una ruptura definitiva de las negociaciones entre Troika y Grecia perjudica a todas las partes implicadas, todo nos lleva a pensar que antes del 30 de junio, hoy,  se alcanzará una resolución satisfactoria a las negociaciones para extender la línea de crédito a la maltrecha economía helena.

Al menos esa es mi esperanza para evitar el colapso.

La pregunta que cabe hacernos es: ¿es éste un buen momento para comprar más acciones europeas?

Ni yo ni nadie tiene una respuesta a esa pregunta.

Sin duda que las bolsas pueden seguir cayendo; en el caso del DAX, por ejemplo, siguiendo el canal bajista que les mostraba en el gráfico anterior.

La estrategia que mejor combina el riesgo y el beneficio, en mi opinión, es seguir de cerca la evolución de este índice y si se produce una ruptura al alza del citado canal, entrar en el valor. Pero como dice Greg Guenther, uno de nuestros colaboradores en el newsletter de Inversor Global, no luche contra la tendencia; deje que sea ella quien le marque que camino.

Si se pregunta cómo invertir en el DAX 30, la mejor alternativa de inversión es un ETF que replique el índice. Mi favorito al respecto es el DB X-TRACKERS DAX 30 (FRA: DBXD), que replica al DAX 30 con unas comisiones mínimas. También se encuentra el EWG en la bolsa de Wall Street.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

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