El mejor uso de tus pesos hasta las elecciones

Una particular combinación de dólar y tasas de interés ofrece un nuevo camino para hacer rendir tu inversión hasta las elecciones. La moneda local vuelve a mandar en el corto plazo.

Los operadores de la city porteña viven días atípicos. Por fin parecen tener algo más de certidumbre sobre la dinámica de sus negocios en los próximos meses.

Le restan importancia al magro volumen de operaciones de la Bolsa. Tampoco se molestan por los sorpresivos allanamientos a casas de cambio que impulsan en conjunto la Casa Rosada y la AFIP.

La certeza, ese bien intangible que no abunda y que cotiza muy pero muy caro, viene de la mano de un contexto que ya empezó a afectar las expectativas del mercado.

En particular, las expectativas hoy en día y, hasta las elecciones, se cimientan en una combinación cierta de dos factores: dólar “pisado” y tasa de interés que le empatan a la inflación.

¿Qué significa esto? Veamos en detalle cada pilar.

1) Dólar “pisado”

Como suele pasar en todo preludio electoral, la intención del Gobierno es desatar un festival de consumo para motorizar la actividad y el empleo.

El objetivo final es que la imagen del candidato presidencial del oficialismo llegue lo más alto posible, tanto a las PASO de agosto como a las elecciones de octubre.

Para lograr esa meta y fomentar el gasto, era necesario dar señales de que el dólar no iba a subir y así desincentivar la salida del peso.

En este sentido, los esfuerzos del Gobierno parecen haber dado sus frutos: la brecha cambiaria, que en septiembre pasado era de 90%, se hundió y oscila entre el 40 y 50%.

Así, sin la expectativa de una devaluación abrupta en el radar, los argentinos pueden redefinir sus prioridades y darse algún gusto en cuotas: hacer algún viaje, renovar el televisor de pantalla plana, cambiar la computadora o comprar un nuevo celular.

Pero además del efecto sobre los consumidores, el viraje de las expectativas también se dio en los inversores, en especial los de corto plazo. Y esto repercutió en la demanda de instrumentos en dólares y en sus cotizaciones que perdieron impulso.

Por ejemplo, si miramos el bono en dólares más corto que hay en el mercado, el Boden 2015 (RO15), su cotización en pesos subió menos de 7% en 2015. En el mismo lapso, la inflación acumulada fue de 10%.

Los bonos y otras alternativas en dólares perdieron frente a la inflación como consecuencia del atraso cambiario.

Corolario N° 1: por algunos meses hay que olvidarse del dólar.

2) Tasas de interés en pesos más cercanas a la inflación

Aquí hay otra particularidad. Los rendimientos en pesos se acercaron al encarecimiento del costo de vida.

Este encuentro se dio en parte porque no bajaron las tasas de las Letras del Banco Central (Lebac) -algo necesaria para aspirar más pesos de la plaza-, y en parte por el descenso del ritmo inflacionario.

Si miramos cuál es el retorno de una Lebac a 180 días, la tasa nominal anual (TNA) es 27,4%. Pero si calculamos la tasa efectiva anual (TEA), la cifra asciende a 29%. En ese nivel, ya le “empata” el juego a la inflación interanual que informa el Congreso de la Nación.

[La tasa nominal anual (TNA) es la tasa de interés que mide el costo o valor de interés esperado en un plazo de un año. Se calcula en base a un año de 360 días.

Como en la mayoría de los casos los plazos son menores a un año, para calcular el rendimiento efectivo del dinero a un año se usa la tasa efectiva anual (TEA), empleando la fórmula de interés compuesto.]

grafico.1

Lo anterior no es un detalle menor. Desde la salida de la Convertibilidad que Argentina no tiene tasas de interés que superen la inflación. Si bien no hemos llegado todavía a esa situación, estamos cerca.

Esto hace que tengamos que reevaluar todas las posibilidades de inversión en pesos.

Corolario N° 2: considerar las posiciones de corto plazo en pesos.

Las conclusiones 1 y 2 parecerían ir en contra de lo que el sentido común indica. El razonamiento nos conduce a abandonar la idea de dolarización y abrazar las colocaciones en pesos, sabiendo lo vulnerable que es la moneda local al flagelo de la inflación.

Sin embargo, el presente nos obliga a repensar y cuestionar todo, incluso las creencias populares.

Creo que estamos viviendo una rareza, una anomalía financiera que hace mucho tiempo que no aparecía. Estamos en presencia del caldo de cultivo propicio para una “bicicleta financiera”.

Y para capitalizar el momento hay instrumentos que sirven de “pedales”. Es más, por estos días son la vedette de la city…

Son los bonos en pesos que ajustan por tasa de interés variable.

Estos títulos públicos son un recurso que se ha vuelto frecuente para el Gobierno Nacional. De hecho, a principios de junio fue noticia la quinta colocación del Bonac, un bono que vencerá en 2016 (mayo, julio y septiembre).

Tanto los Bonac como los Bonar ajustan por tasa de interés. El primero está vinculado al retorno de las Lebac, mientras que el segundo ajusta por la BADLAR (tasa que pagan los plazos fijos mayoristas a 30 días) más un plus.

La siguiente tabla muestra algunas de las alternativas que se pueden encontrar:

grafico

Todos los bonos presentados realizan pagos de cupones en forma trimestral. Con excepción del AS15, los títulos abonan la amortización al vencimiento. Pero esto no trae mayores riesgos porque los pagos son en pesos y tienen unaduration modificada (medida de sensibilidad y vida útil) muy baja. Es decir, son seguros y de cortísimo plazo.

Dado este escenario, tenés el camino allanado para lograr ganancias en dólares.

¿Por qué digo beneficios en dólares si los bonos pagan en pesos? Aquí entran a jugar de nuevo los dos condimentos que te expliqué: dólar quieto y tasas elevadas.

Al no esperarse un salto grande del dólar, vos podés aprovechar este marco para tener beneficios atractivos en pesos en sólo 3 o 4 meses. Luego, la inversión original más la ganancia vas a poder pasarla a dólares comprando más billetes que al principio.

La clave está en que a los pesos invertidos en Bonar o Bonac podés hacerlos rendir a casi un 30% anual. En cambio, el dinero que está en colocado en billetes verdes crece a un ritmo de 13% anual (en pesos).

Invirtiendo de esa manera en moneda local, vas a poder ganar más de un 15% anual en dólares en muy poco tiempo.

La bicicleta no es otra cosa que un simple arbitraje: apuntar a lo barato y rentable (bonos en pesos) y abandonar lo que está caro y estancado (posiciones en dólares).

Claro que para subirte a ese circuito que tan bien conocen en la city vas a tener que dejar de lado los prejuicios…

Para ganar seguro, te invito a ir en contra del sentido común, al menos, por un tiempo.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery.

P.D.: Si quieres seguir discutiendo sobre ideas y estrategias de inversión, te invito a seguirme en Twitter: @nerypersi.
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