Guía práctica para destruir la economía de un país

¿Puede verse a sí mismo llevando billetes de 100 billones en su bolsillo? En este artículo, conocerá la fórmula perfecta que un gobierno debe seguir para quitarle el valor a la moneda de su nación.

Llevar a un país entero al devastador escenario de la hiperinflación y la pobreza extrema parece ser una tarea sencilla, aunque puede tomar un poco de tiempo.

Si no lo cree, considere el caso de la nación africana Zimbabue, cuya situación se ha convertido en la comidilla pública debido al toque de inverosimilitud que le caracteriza.

La moneda de ese país se ha depreciado a tal nivel que a la fecha circulan billetes de 100 billones de dólares zimbabuenses que equivalen a 40 centavos de dólar estadounidense. Por eso, en días recientes el gobierno local finalmente decidió dolarizar por completo la economía y eliminar del espectro financiero el dinero expresado en dólares zimbabuenses, que aún manejan los ciudadanos.

El ABC de la crisis

Bien sea en Zimbabue, en Venezuela o en cualquier economía que llegue a su cabeza cuando se trata de niveles de decadencia alarmantes, la fórmula para llegar a ese punto parece ser la misma.

Basta con mezclar medidas de impresión de dinero sin respaldo de reservas monetarias, aislar internacionalmente al territorio, ahuyentar a los inversores con expropiaciones e imposiciones de trabas a la actividad comercial de las empresas.

A ello se suma la intervención de organismos estadísticos para evitar la publicación del estado real de los indicadores económicos y despilfarrar recursos de manera tal, que se incumplan compromisos internacionales que provoquen el bloqueo del crédito por parte de actores multilaterales.

¿Le parece conocida esta serie de acontecimientos?

Si considera muy descabellado establecer comparativos a nivel local, considere que al inicio del régimen vigente en Zimbabue, la nación contaba con una moneda que se plantaba en una conversión de 1 a 1 con el dólar y hoy por hoy, presenta  un PBI de apenas 14.000 millones de dólares.

Así, queda claro que cualquier escenario es posible para un país en las manos equivocadas.

Más que trasladar estos acontecimientos al escenario de la Argentina, lo importante es tener en cuenta las consecuencias debastadoras que puede traer un régimen impositivo, centrado  en una excesiva presencia estatal sobre las actividades propias del contexto financiero.

En vista de que el rumbo de los gobiernos escapa en muchos aspectos de las manos del ciudadano común, lo único que éste puede hacer para protegerse es circunscribir su patrimonio a alternativas  de inversión que estén fuera del alcance de la legislación del país en cuestión, es decir, hacer negocios en moneda extranjera.

En el caso de la Argentina, lo más viable es invertir en herramientas tranzadas en dólares, bien sea del segmento accionario o de títulos de deuda.

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