A veces, la inversión más sencilla puede ser la más rentable

Para obtener buenos retornos no hace falta hacer apuestas complejas y sofisticadas. En ciertas ocasiones, la respuesta puede estar frente a sus ojos. Aprenda cómo identificarla en esta nota de Inversor Global.

Algunos inversores suelen pensar -equivocadamente- que las mejores inversiones son aquellas que demandan mayor complejidad y sofisticación. Que cuanto más rebuscada sea, mayores retornos dará. Sin embargo, en la práctica está comprobado que no es así. Grandes referentes del mercado han demostrado que, en algunas ocasiones, la inversión más simple y sencilla es la genera mayor rentabilidad.

Si no lo cree, analicemos el caso de Peter Lynch y Warren Buffett publicado en un artículo de Sala de Inversión

La estrategia de Lynch

Peter Lynch es uno de los gestores de activos más exitosos y reconocidos a nivel mundial. Entre 1977 y 1990 administró el legendario fondo Fidelity Magellan Fund y lo hizo crecer desde los 20 millones de dólares a los 14 mil millones de dólares. Basta señalar que en 11 de esos 13 años logró superar el retorno del índice estadounidense S&P 500, obteniendo una rentabilidad promedio de 29% por año.

¿Cómo lo logró? Lejos de los sofisticados métodos de selección de activos, su estrategia fue bastante sencilla: mantenerse atento como consumidor e invertir en aquellas compañías cuyos productos forman parte del día a día de cada uno. En otras palabras, “comprar lo que uno conoce”.

Siguiendo esta línea, Lynch plantea que nuestras experiencias cotidianas como consumidores pueden ser muy valiosas a la hora de seleccionar activos de inversión. Ya que como él dice, “si te gusta la tienda, probablemente te va a gustar la acción”. Sin embargo, para aplicar esta estrategia, usted no debe dejar de lado las cuestiones financieras que envuelven a la compañía y analizar sus balances antes de hacer cualquier apuesta.

Los retornos de un papel dependerán de variables como las ventas, las ganancias y los flujos de caja que genere la compañía. Por eso, si una empresa tiene un producto o servicio que es aprobado por los consumidores y superior al de la competencia, es muy probable que el retorno de sus acciones también sea superior al promedio.

El consejo de Buffett

Asimismo, el Oráculo de Omaha también reivindica la simplicidad a la hora de tomar decisiones de inversión.

Al igual que Lynch, Warren Buffett siempre ha recomendado comprar acciones de aquellas empresas cuyo negocio podamos comprender y analizar en forma relativamente sencilla. Por ejemplo, Buffett no invierte en empresas tecnológicas porque considera que están fuera de su círculo de competencia como inversor. Y si bien esto no le ha permitido aprovechar algunas oportunidades, no le ha ido nada mal en los otros rubros.

Esta estrategia le permite a Buffett seleccionar con mayor criterio a los ganadores dentro de cada sector en particular y reducir al mínimo los riesgos al momento de invertir. “El verdadero riesgo es no saber lo que estás haciendo”, asevera el experto. En este sentido, lo que nos recomienda es ser selectivo a la hora de invertir y concentrarnos en las mejores alternativas según nuestras capacidades.

Usted puede replicar la estrategia de estos expertos, pero recuerde siempre que debe apostar por activos pensando en el largo plazo. Siguiendo estos lineamientos, la simplicidad y el análisis financiero de cada compañía resultan la alternativa más rentable a la hora de invertir.

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