Te mintieron…

Si te dijeron que había una fórmula infalible e inmutable para invertir en la Argentina, te engañaron. Incluso si fui yo.

Para invertir sin salir herido en la Argentina, se necesita de la tranquilidad de un negociador de rehenes y los reflejos de un piloto de un caza-bombardero, todo eso combinado.

Claro que este riesgo tiene sus beneficios.

A esta altura del partido no es ninguna novedad que los retornos que se encuentran en el país, tanto en renta fija como variable, son difíciles de hallar en otras partes del globo.

Nos ubicamos en una suerte de lista negra psicológica que nos tiene pagando el doble que países de la región como Bolivia, en bonos de similar duración. A mi juicio, hoy injustificado. No obstante, es bueno para el inversor.

Lo importante es que difícilmente el argentino pueda mantener una estrategia inversora de manera inalterable en el tiempo, incluso a un año plazo.

Charles Darwin hablaba, en su famosa obra “El origen de las especies”, de la “supervivencia del más apto”. Es decir, la predominancia del que mejor se adapta al cambio, no necesariamente del más grande o el más fuerte.

Con las inversiones locales sucede lo mismo. Aquellos que detectan la tendencia y tienen el timing para subirse en el momento justo, pero –más importante aún- para saber cuándo bajarse, son los que sobreviven.

Si eso aplica para cualquier año, imaginate lo que sucede con uno eleccionario como el que corre.

Antes de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) hay un mundo con sus códigos, su humor inversor y su particular coyuntura. Después habrá otro y ni hablar después de las elecciones generales de octubre.

Nos tenemos que adaptar a cada período, si queremos subsistir.

Lo conversé con algunos analistas y coincidieron con esta visión.

Hablando con la gente de Puente, me comentaron que, si bien no modifican la composición de su cartera recomendada, si ajustan la táctica.

“Respecto a ambos períodos (hasta agosto, y después de agosto), la única variación que realizamos en la cartera es la ponderación de los activos. Para el segundo período la conformación es 20% en acciones y 80% en bonos”, explica Pablo Castagna, Managing Director de Wealth Management de Puente.

Screenshot_2

Por su parte, la gente de Intervalores fija la bisagra en las elecciones de octubre.

“Luego de las elecciones nos tendremos que enfrentar con la realidad. Y va a ser duro: holdouts, subsidios, brecha cambiaria y cepo, INDEC, inflación, emisión, por nombrar algunos de los temas que enfrentará la próxima administración. Veo un escenario de mercado más difícil hasta la normalización de la situación económica del país que va a llevar tiempo y ajustes. En principio se impondría una cartera más conservadora privilegiando los bonos locales con una menor participación del equity”, me cuentan.

En este escenario, proponen mover las siguientes fichas.

Screenshot_1

Como ves, si hay algo en lo que todos coinciden es en los reflejos felinos que vas a tener que exhubir para adaptarte a los cambios bruscos en la coyuntura argentina.

En ese sentido, yo también desarrollé una cartera de inversiones, llamada Revancha Argentina, que es cuidadosamente revisada, cada semana, por el equipo de Inversor Global.

Puede que te ayude a no mostrarte fuera timing.

Hacé click acá para suscribirte.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

Deja tu respuesta