No permita que el momento de su jubilación llegue de sorpresa

En vista de que un ahorrista precavido vale por dos, conozca en este artículo, cuál es el momento justo para empezar a planificar su retiro, además de los pasos a seguir para lograrlo con éxito.

Planificar su futuro financiero es una tarea que conviene iniciar lo más temprano posible. Según los expertos, la misma permite desarrollar disciplina para los hábitos de ahorro y las inversiones.

Sin embargo, es una labor que suele tomar por sorpresa al común denominador de las personas, una vez llegada la madurez. En consecuencia, se ven en la necesidad de recortas gastos y realizar ajustes incómodos en su estilo de vida.

Las diferencias entre las edades en las que se decide comenzar a planificar la jubilación son tales, que una persona que comienza a trabajar en ello a partir de los 25 años, puede llegar a acumular más del doble de recursos que quien se inicia en la tarea a los 35. Esto, a pesar de la disparidad de los niveles de ingresos que se pueda tener en las edades citadas.

En esa línea, lo ideal es comenzar lo antes posible a reservar un porcentaje del capital percibido bajo cualquier concepto, para constituir un colchón financiero que garantice su estabilidad económica a futuro.

¿Cómo hacerlo?

De acuerdo con un artículo de El Nacional, las mejores alternativas de inversión para comenzar a forjar un patrimonio de retiro, se encuentran en el segmento de renta variable. Principalmente, en los activos pertenecientes a empresas de rápido crecimiento.

Aún cuando el mercado accionario se caracteriza por un alto nivel de volatilidad y riesgo, en el largo plazo ofrece los mejores retornos. Los negocios de bajo riesgo, no son siempre los más acertados, sin embargo, la estrategia ideal para prevenir catástrofes en la Bolsa es mantener un portfolio de negocios diversificado que abarque diversos instrumentos y campos de las finanzas.

 De esa manera, a medida que pasan los años, los inversores deben ajustar su perfil de riesgo que asumen en los mercados. Lo más recomendado es migrar hacia activos de renta de calidad, que sufran de menos variaciones en su cotización y generen un retorno real.

Un ejemplo del plan de retiro ideal sería el siguiente: comenzar a los 30 años con un 100% del capital destinado para la inversión, fijado en el segmento de renta variable. Una vez llegados los 50 años, se debe realizar un ajuste en función de una colocación del 60% de las posiciones en acciones y un 40% en renta fija. Posteriormente, entrados los 60, se debe invertir la tenencia de activos, es decir, 60% en bonos y 40% en participaciones bursátiles.

Por último, a los 65 años, puede optar por ubicar 20% de sus recursos en la plaza de valores y una porción de 80% en instrumentos de deuda.

Las herramientas más efectivas a emplear para cumplir con un plan como el descrito son los fondos ETF, que pueden ser seleccionados con la ayuda de un consejero financiero, teniendo en cuenta su perfil, inclinaciones y nivel de tolerancia al riesgo como inversor.

Es muy importante evitar a toda costa cualquier tipo de plan de jubilación que exija una contribución definida, los mismos también son conocidos como annuities. El principal motivo para huir de ellos radica en el sin fin de costos ocultos que implican y los bajos retornos que ofrecen.

Comience ahora a planificar su futuro financiero para garantizar su estabilidad.

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