La Bolsa se come a los románticos

Muchos inversores se pierden en un debate de ideologías que a nada conduce. Se mantienen alejados del mercado porque el gobierno de turno no es de su signo político, dejando pasar ganancias históricas de manera infantil.

Hace algunos días me llamaron de un programa de radio y -al cierre de la entrevista- el conductor me pidió que definiera mi ideología. “Queremos tener clara la posición de cada uno”, remarcó el conductor, al calor de esta falsa dicotomía nacional entre cipayos y nacionalistas.

El “chabón, ¿de qué lado estás?”, de Matías Martin, se trasladó a arenas más serias y ahora para emitir una opinión es necesario relatar primero las experiencias laborales, la facultad en la que se cursaron los estudios, e incluso la gente de la cual uno es amigo.

Pero… ¿y si no hubiera un lado?

Mucho antes de que los K arribaran al gobierno y nos regalaran esta “infranqueable” grieta, Francis Fukuyama planteaba que había llegado el fin de la historia. Al caerse la idea que la hacía contrapeso al capitalismo, se terminaba la dialéctica y con ella se ponía un freno al motor que empujaba los acontecimientos.

Un razonamiento extrema, pero de cual se pueden extraer algunas conclusiones.

¿Es atingente continuar con un debate entre libremercado y proteccionismo, entre Adam Smith y John keynes?

Te adelanto el fin de esta columna: sólo te hará dejar pasar la chance de hacer dinero…

Permitime la siguiente analogía: cuando empezaron las competencias de artes marciales mixtas, hace más de 20 años, se quería descubrir cuál de ellas era la más completa de todas, cuál era la suprema, enfrentando atletas de distintos estilos.

Con el paso del tiempo, encontraron una respuesta fascinante: no existe la mejor.

Es la mezcla de todas lo que determina la forma más eficiente de combatir -cuerpo a cuerpo- en un ring. Un luchador que hoy quiera sobrevivir en el octágono deberá saber técnicas de Muay Thai, boxeo, brazilian jiu jitsu, entre otros.

Con la economía sucede algo similar. Está claro que Laissez Faire (“Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo”) no es suficiente. Tampoco por eso vamos a salir a defender industrias que son poco eficientes y establecer trabas a las importaciones para que las locales subsistan.

¡Pero  si con la economía sucede eso, imaginate en un ring más pragmático como lo es la Bolsa!

El inversor debe ser un verdadero artista marcial mixto a la hora de subirse a la arena. Tendrá que adaptarse al mercado que le toque y tener las herramientas suficientes como para vencerlo, no importa si estamos en una economía más proteccionista que neoliberal, o viceversa.

Dejar atrás el romanticismo es clave.

Prestale mucha atención al gráfico que sigue…

Grafico Merval

Es el comportamiento del Merval durante los gobiernos K.

Te lo resumo: ¡el mercado no tiene ideologías!

En una administración que no fue la más amiga de la Bolsa, se registraron alzas espectaculares.

Si te quedaste afuera porque sos de otro signo político, pecaste de inocente. Dejaste pasar un rally histórico. Algunos dirán que se produce por las expectativas de cambio de administración. Puede ser…

Pero te propongo que hagamos un poco de futurología. ¿Qué sucedería si al asumir un candidato del equipo contrario, digamos Mauricio Macri, se toman medidas de ajuste que frenan la actividad económica y complican al dinamismo de la Bolsa?

Por ahí los inversores que antes se mantuvieron al margen, descubran que la buena nueva no era tan positiva.

No se trata de defender a uno u a otro candidato, sino de saber captar las tendencias y subirse a tiempo.

Es el fin de las ideologías, sobre todo en el mercado.

Hasta el próximo mes.

Saludos,

Ignacio.

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  1. Daniel López

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