Una fórmula más codiciada que la de Coca-Cola

Si bien no es oficial, la campaña por la silla presidencial ya empezó. En esta línea, los precandidatos de la oposición optaron por el mismo caballo de batalla: ofrecer la solución al cepo cambiario. Todos aseguran que si ganan en octubre, la liberación del dólar está asegurada. ¿Es esto posible?

Uno de los precandidatos a presidente afirmó que de ganar, eliminaría el cepo cambiario en el primer día de mandato y otro -un poco menos extremo- que lo llevaría a cabo en los 100 primeros días de gobierno. Si bien el tercer candidato no se pronunció al respecto, es evidente que se enfrentará con la misma necesidad si quiere lograr que se reanuden las inversiones en fábricas, infraestructura y servicios; entre otros efectos positivos.

Por eso, la fórmula para poder deshacerse del cepo cambiario se ha vuelto más codiciada que la de Coca-Cola y, si bien cada equipo económico tiene su forma de interpretarla, hay ciertas reglas que se deberán respetar a como de lugar si se busca que esta liberación sea exitosa. En esta línea, Miguel Kiguel, director de EconViews, explica su receta.

Todos contra el cepo cambiario

El “cepo cambiario” surgió en la Argentina en el año 2011 para frenar el incremento de la llamada fuga de capitales, es decir, la compra de dólares y otras divisas extranjeras por parte de familias y empresas. Consiste en una serie de medidas oficiales, restrictivas, con el objetivo, justamente, de evitar que se compren dólares.

Llevado a cabo por la gestión económica de Cristina Fernández de Kirchner, el cepo cambiario no tardó en ganarse muchísimos enemigos: desde economistas defensores de la no intervención del estado en el mercado hasta los ciudadanos que se vieron imposibilitados de acceder a su tradicional forma de ahorro e inversión.

En palabras de Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, “lo que hace hoy la entidad monetaria es una suerte de administración de la devaluación del tipo de cambio”. Para el especialista, en realidad lo que el BCRA trata de hacer es evitar que se deslice bruscamente el tipo de cambio, generando desequilibrio. “El problema es que cuanto más demora el deslizamiento hacia arriba, más distorsión se genera”.

La receta de Kiguel

Si usted fuera un adolescente reprimido constantemente por sus padres y no contara con el privilegio de salir con sus amigos y de pronto todas estas restricciones desaparecen, ¿qué sucedería?. Es claro que intentaría recuperar todo el tiempo perdido y terminaría sumergido en excesos y descontrol.

Una situación similar afrontaría la Argentina ante una eliminación abrupta del cepo cambiario sino ejecuta los ajustes pertinentes en el contexto de hoy, donde la confianza en el peso es bastante baja y en consecuencia, la fuga de capitales sería masiva.

Por eso, a la hora de implementar modificaciones, el equipo económico de turno deberá ser muy cuidadoso. “El gran temor es que inicialmente haya una fuerte depreciación del peso (el famoso overshooting), que la misma se traslade a precios y que se genere un nuevo espiral de precios, salarios y tipo de cambio”, alarma Kiguel.

Sin embargo, más allá de este miedo, tarde o temprano esta política se deberá implementar y no va a quedar otra opción que sincerar el atraso cambiario, y cuánto antes se haga, mejor.

“Sería aventurado eliminar el cepo sin que haya un programa económico que sirva para anclar las expectativas del dólar y que genere confianza (…) ciertamente no se puede al tipo de cambio actual ya que no alcanzarían las reservas del Banco Central para atender las ventas de dólares; lo que implica que para hacerlo habrá que tener un tipo de cambio realista”, ilustra el economista de EconViews.

Por último, el experto comparte con los lectores del sitio ForoEconómico.org, que se podría recurrir a un sistema de tipo de cambio dual como “para salir del paso”. En éste existirían dos tipos de cambio: “un tipo de cambio comercial que seguiría manejado por el Banco Central (como el tipo de cambio oficial hoy en día) con una regla de flotación administrada o “crawling peg”, que sería relevante para fijar el precio de los bienes que se importan y exportan, y otro tipo de cambio financiero, que sería flexible y que se usaría para pagar deuda, ingresar capitales, para el turismo, compras en el exterior y para ahorro”, sugiere.

Esta opción presentaría la ventaja de que “el grueso de la depreciación inicial se sentiría en el dólar financiero, y que se podría limitar el impacto sobre el tipo de cambio comercial y sobre los precios”, concluye.

¿Cómo afecta esto al inversor?

En relación a la bolsa de valores, ante un hipotético levantamiento del cepo, el mercado experimentaría un gran dinamismo, por lo que la medida, de ser aplicada junto a políticas adecuadas tendría efectos positivos. No obstante, existen alternativas de inversión atractivas a pesar del cepo cambiario vigente en el mercado local, para conocerlas no deje  de suscribirse al Newsletter gratuito de Inversor Global. Si todavía no lo recibe, hágalo con un click aquí.

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