Hasta un principiante se habría dado cuenta

Para quienes empiezan a transitar el mundo bursátil, los mercados parecen ser fenómenos difíciles de descifrar. Sin embargo, pasan cosas muy intuitivas que hasta el más novato podría darse cuenta de lo que vendrá y cómo ganar dinero.

La primera vez que me senté en serio a mirar un monitor con los precios de las acciones fue a finales de 2002. Recuerdo ese día como si fuera hoy.

La adrenalina me invadía al ver tantos números comprimidos que cambian permanentemente. Flechas verdes y rojas que se cruzaban, gráficos y todo lo que se pueda imaginar. Al tiempo que me sentía emocionado, por dentro pensaba si esta actividad era realmente para mí. Encontraba ese mundo bursátil complejo, difícil de lidiar y cuyo flujo de información excedía mis capacidades.

Si usted es un inversor que está haciendo las primeras armas en la materia, seguramente me entiende. Si ya tiene más experiencia, seguramente habrá pasado también por alguna situación similar.

El paso del tiempo me dio aplomo y experiencia. Hoy la adrenalina es la misma, pero en muchas situaciones siento que yo soy quien domina al mercado y no que él me domina a mí.

Es curioso ya que en la actualidad he leído infinidad de informes que señalan que los mercados financieros son cada vez más impredecibles.

En ciertos casos comparto esto, pero en muchos otros no. Hay patrones comunes transversales a todo el globo que tienen resultados similares sin importar el mercado que se trate.

En línea con lo anterior, déjeme contarle un caso concreto.

Esta vez voy a comenzar con la conclusión: “La debilidad de la moneda doméstica es la clave del éxito para sacar a una economía del estancamiento.”

Dicho esto, analizamos tres eventos.

En 1999 la economía brasileña se encontraba en una situación de estancamiento económico. La crisis asiática había pegado fuerte sobre el resto de las economías emergentes y el dólar comenzaba a surgir con fuerza en el mundo. Al tiempo que las exportaciones perdían competitividad, las importaciones amenazaban el saldo de la balanza comercial.

¿Cuál fue la solución optada? La devaluación de la moneda. Luego de unos meses, la economía comenzó a dinamizarse nuevamente.

¿Qué pasó con el índice bursátil Bovespa? Subió un 84% ese año.

Vayamos al 2001 y situémonos en Argentina. El fortalecimiento del dólar (recordemos que el peso argentino estaba atado a esta moneda) aceleró la crisis, generando un aumento del desempleo, caída de la actividad y un derrumbe de las exportaciones. En 2002, Argentina devaluó su moneda un 200%.

Ese fue el piso visto para que luego deviniera la recuperación económica. ¿Qué pasó con las acciones de ese país? El índice Merval subió un 77% tan sólo en ese año.

Si nos remitimos a algo más reciente, podemos hablar de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. El default masivo de las hipotecas de baja calidad, en 2008, generó un riesgo sistémico en el sistema financiero estadounidense, el corazón de esa economía.

Los pasos que se tomaron en materia económica son conocidos, pero no por ello poco importantes para no mencionarlos. La Reserva Federal bajó sus tasas de interés al 0% e inyectaron la cantidad de dólares necesaria para frenar la sensación de crisis de liquidez.

Esa emisión masiva de divisa produjo dos cosas: por un lado llevó a una deflación del dólar estadounidense contra las principales monedas globales y los commodities; por el otro…sí, ¡adivinó! Dio inicio al mercado alcista de las acciones que lleva seis años consecutivos.

Como vemos, patrones que se repiten, resultados que se asemejan.

La tentación de los políticos de turno para manipular el valor de la moneda cuando la situación económica apremia es tan grande que todos sucumben ante ella. (frase resaltada)

Descripto todo lo anterior, analicemos el actual caso europeo.

En mi última columna semanal del año 2014, presenté “Tres recomendaciones para el nuevo año” donde me inclinaba por tres mercados para invertir, de los cuales dos eran europeos: España y Alemania.

Allí mencionaba:

“La economía (española) salió de la recesión hace cinco trimestres, registrando en el último (tercer trimestre de 2014) un avance de 0,5% respecto el trimestre previo y de 1,6% respecto el tercer trimestre de 2013.

Asimismo, la baja del euro contra las principales monedas desarrolladas da aire para ganar competitividad en sectores claves para esta economía, como es el turismo.

Mi apuesta a las acciones alemanas va por el lado de las exportadoras. Combinando tecnología de punta con la mayor competitividad de un euro en US$ 1,22, muchas firmas están en condiciones de expandirse globalmente.”

Lo anterior estaba en línea con lo que les hablé del caso de Brasil, Argentina y Estados Unidos en 1999, 2002 y 2008 respectivamente.

Veamos cómo anduvieron las respectivas Bolsas…

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Si usted siguió mi recomendación lleva ganado 20% con la bolsa alemana y 10% con la bolsa española en menos de cuatro meses.

¿Acaso soy un genio de las inversiones?

En absoluto.

Sólo seguí el sentido común y analicé el comportamiento de casos anteriores. De allí saqué conclusiones y proyecté lo que vendría para el Viejo Continente.

Creo que hasta el más principiante podría haber hecho lo mismo.

A su lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

Para Inversor Global

 

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  1. Licenciado Rofourcat
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