Ganancias al otro lado de la frontera…

Todos especulan con lo que sucederá cuando asuma el nuevo gobierno, y el mismo mercado también juega sus fichas. Sin embargo, hay un dato que no todos toman en cuenta y que podría cambiar las reglas del juego.

Las elucubraciones de lo que pueda suceder con la llegada de un nuevo Gobierno están la orden del día. El optimismo invadió al mercado local, apuntalado por las posibles modificaciones económicas y financieras que podrían venir con el cambio de mando.

Sólo así se explica el rally que viene exhibiendo el Merval hoy…

Sin embargo, hay un argumento que es clave y que hoy te quiero contar.

Pero primero, repasemos el escenario que encontrará el que llegue.

El titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadín Aragañaraz, sostiene que “durante 2016 vence un total de US$ 25.015 millones, correspondientes a la deuda del sector público nacional no financiero”.

De allí se desprenden US$ 17.338 millones de vencimientos de amortización y US$ 7.677 millones de intereses.

Así vez, tal como consignó La Nación ayer, “Daniel Marx, ex secretario de Finanzas y presidente de Quantum Finanzas, supone una devaluación durante 2015 del orden del 35% y un índice de ajuste CER para la deuda indexada en pesos del orden del 25%. La cuenta de vencimientos para 2016 le da, otra vez, US$ 25.625 millones”.

La frontera que podría cambiarlo todo

Hasta acá lo sabido: el próximo mandatario deberá afinar el lápiz y enfrentar deudas contraídas para pagarle a YPF, Club de París, fondos buitres, entre otros, además de reorganizar temas inflacionarios y cambiarios.

Pero existe un dato que podría cambiar las reglas de juego y del que podés sacar provecho.

Hace unos años, este Gobierno tomó dos medias que nos expulsaron del paraíso. Es decir, pasamos –según la consideración del banco de inversiones Morgan Stanley- de ser un mercado emergente a uno de frontera (poco líquido y de baja capitalización).

Esas medidas fueron: la creación de un cepo cambiario y el encaje que se le demanda a los inversores extranjeros. Este último punto, en palabras sencillas, refiere a que cuando un fondo internacional quiere invertir en el país se le pide que deje un 30% inmovilizado en el Banco Central por el lapso de un año. Puede invertir el 70% del capital inmediatamente y el resto, recién 365 días después.

Desde ya que es una traba a la llegada de capitales y al crecimiento del mercado local.

Ahora bien, más allá de las etiquetas, el crecimiento de la Bolsa porteña en lo que va del año fue espectacular.

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“Dicha suba es muy superior a la del promedio de bolsas mundiales, del 2,8% para los países desarrollados, del 1,3% para los emergentes y muy por encima del retorno del promedio de los mercados emergentes, que acumulan una caída del 4,7%. La inversión en los mercados de frontera suele darse con una mayor volatilidad respecto a los mercados más desarrollados por su menor liquidez, capitalización y floating de las empresas”, remarca el analista financiero, Darío Epstein, en su clásica columna semanal de Infobae.

Así, en este juego de hacer futurología que los medios han planteado, es interesante ver que la Argentina podría recuperar la tan preciada posición de mercado emergente.

¿Qué se requiere?

Volver el tiempo atrás. Es decir, deshacer lo realizado. Eliminar el encaje requerido para las inversiones extranjeras y unificar el mercado cambiario. Además, claro, de establecer políticas que potencien el desarrollo de la Bolsa porteña.

Si eso ocurre, y esto es importante, los fondos internacionales que invierten en mercados emergentes se verán obligados a destinar parte de su capital a la Argentina.

Eso aumentará la capitalización de nuestra Bolsa y atizará las cotizaciones locales.

Si entramos en el momento correcto, puede que alcancemos a barrenar esa ola.

Eso, siempre que el gobierno que llegue cuente con la voluntad política y la decisión de ordenar nuevamente las fichas.

Si lo insinuado por los candidatos se queda en una promesa electoral, entonces deberemos seguir esperando.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

 

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