Convertí tu dinero en felicidad

Invertir en experiencias te dará mucha más satisfacción y bienestar que consumir bienes materiales. Te voy a explicar por qué.

Desde que me planteé el desafío de convertirme en un buen docente y mentor en  finanzas personales y en adquisición de riqueza, he sentido especial debilidad por la habilidad en el manejo de las expectativas, las experiencias y la productividad.

Y me encargo de explicar a todos los que me quieren escuchar el por qué de mi interés.

Muchas veces, las cosas/experiencias que más disfrutamos son, en realidad, gratis. Sin embargo, en general, involucran dinero, y cuando es así, tenemos que comparar el costo de la cosa/experiencia con el placer que nos proporciona.

Lo que yo sostengo es que una de las medidas más importantes que podés tomar para volverte rico es bajarte del “tren de tener cada vez más” y conformarte, por ejemplo, con tu casa actual.

Esta conclusión está basada en dos observaciones. Primero, tu casa, aunque en general es el bien más costoso que vayas a comprar en tu vida, es una inversión imperfecta. Como centro del universo de tu familia, es probable que inviertas dinero en ella… que no te dará ningún retorno monetario.

Además, los costos relacionados con tener una casa son mucho más altos que el costo de la casa misma. Me refiero a los impuestos, el seguro y al mantenimiento en general (que aumenta en relación directa con el costo de la casa).

También incluyen expendios que normalmente considerarías como gastos separados tales como los colegios, las vacaciones y el mobiliario.

Si conservás la casa que tenés e invertís el dinero que habrías gastado para “subir un escalón más”, vas a ser mucho más rico en 10 años o más.

Es una cuestión monetaria. Sin embargo, hay otra razón para seguir este consejo, una realidad psicológicamente interesante sobre la cual me percaté hace poco luego de leer el buen libro titulado Happy Money (Dinero que da felicidad).

Los autores del libro, Elizabeth Dunn y Michael Norton, comparan gastar US$200.000 en una casa con gastar el mismo monto en un viaje al espacio. A simple vista, gastar US$200.000 en un viaje al espacio de seis minutos parecería una locura, más aún si no sos adinerado y podrías haber comprado una casa con ese dinero.

Sin embargo, ciertos estudios, dicen los autores, sugieren que esto no es del todo así. “Es notable que casi no hay pruebas de que comprar una casa, o una más nueva y más linda, aumente el grado de felicidad”.

Además, sostienen que gastar dinero en un viaje al espacio generaría más satisfacción a largo plazo.

¿Cómo puede ser?

Tener una casa y la felicidad

“Entre 1991 y 2007”, Dunn y Norton nos dicen, “los investigadores hicieron un seguimiento de miles de personas en Alemania que se mudaron a una casa más nueva porque había algo de la vieja que no les gustaba. Inmediatamente luego de mudarse a sus nuevas moradas, la gente declaró estar más satisfecha en sus nuevas casas que antes, con las viejas”.

Con el paso del tiempo, el grado de satisfacción con respecto a la nueva casa no disminuyó demasiado. Sin embargo, lo llamativo fue que la compra de una nueva casa no hizo que el bienestar con sus vidas aumentara. “Su felicidad general no creció nada”.

En otro estudio, los investigadores descubrieron que un grupo de estudiantes de Harvard que tuvo la suerte de conseguir los dormitorios universitarios que querían no estaban más felices con su experiencia general de la facultad que los estudiantes que se tuvieron que conformar con el hospedaje que inicialmente no les gustaba.

Tan sólo en 2011, el 90% de los estadounidenses dijo que creía que tener una casa era “un componente central del sueño americano”. Aun así, estudios tras estudios han demostrado que tener una casa no parecería tener nada que ver con la felicidad.

Para entender lo que ocurre aquí, Dunn y Norton sugieren el siguiente ejercicio mental:

Pensá en las compras que has hecho con el objetivo de aumentar tu propia felicidad. Considerá algo material que hayas comprado, un objeto tangible que podrías conservar, una joya o un mueble, ropa o un aparato. Ahora, pensá sobre una compra que hiciste con la cual lograste una experiencia de vida —tal vez, un viaje, un concierto, una comida especial. Si sos como la mayoría de las personas, recordar dicha experiencia te trae a la mente amigos y familia, paisajes y olores.
Según un estudio citado en el libro, un 57% de los participantes dijo que la compra que les proporcionó una experiencia los hizo más felices. Otros estudios indicaron que incluso la gente que sólo gasta algunos dólares, sienten más placer cuando compran una experiencia que cuando compran una cosa.

Un descubrimiento curioso

Otro hallazgo interesante de la investigación de Dunn y Norton es que, algunas veces, incluso una experiencia no placentera puede hacerte feliz después.

Ellos citan estudios en los cuales gente que se encontraba de viaje dijo no estar disfrutando, pero cuando les preguntaron sobre los viajes más tarde, los recodaron de forma positiva.

Para mí, esto tiene sentido. He competido varias veces en luchas nacionales. Mis nervios antes del evento y la experiencia misma de luchar no me divertía, pero me ha generado un placer enorme recordar y narrar esas experiencias.

También me pasó con el desafío que fue escalar el Monte Kilimanjaro. Le experiencia en sí fue intensa, pero cada año disfruto más de recordarla. Para mí, esto tiene sentido. He competido varias veces en luchas nacionales. Mis nervios antes del evento y la experiencia misma de luchar no me divertía, pero me ha generado un placer enorme recordar y narrar esas experiencias.

Mis dos años en África Occidental fueron mitad placer y mitad sufrimiento, pero pensar acerca de ello me ha dado mucha felicidad a lo largo de los 30 años que han pasado desde ese entonces.

Los veteranos suelen recordar sus experiencias de guerra con nostalgia. La nostalgia tiende a ser una emoción beneficiosa, dicen algunos científicos. Nos permite convertir tiempos difíciles en recuerdos positivos, y eso nos ayuda a sobrellevar los tiempos complejos que tenemos por delante.

Parecería, entonces, que el placer real que te genera una experiencia no es el criterio más importante a la hora de determinar su valor final. El criterio parecería ser uno de intensidad. Cuanto más desafiante es la experiencia, más felicidad te genera.

Resultado final: las experiencias te dan más felicidad que los bienes materiales.

Hay muchas razones que explican por qué esto es así. Por un lado, las experiencias tienden a involucrar a la mayoría de nuestros sentidos, por no decir todos. Otra razón: las experiencias te suelen poner en contacto con otras personas y, lo que es más importante, tal vez, las experiencias —en especial las que son intensas— tienden a permanecer en tu memoria por mucho tiempo.

Cuando los investigadores de la Universidad Cornell les preguntaron a grupos de personas que hablaran unos con otros sobre compras, los que hablaron de compras que les dejaban una experiencia dijeron que habían disfrutado de sus conversaciones más que aquellos que hablaron de bienes materiales.

Otra serie de estudios se enfocó en los sentimientos acerca de los viajes y las vacaciones. En general, la gente recordaba haberse divertido más que cuando vivieron la experiencia misma. Cuanto más vieja era la experiencia, más felices recordaban haber estado.

Espero que empieces a convertir tu dinero en felicidad lo antes posible.

Cordialmente,

Mark

P.D.: Estoy arreglando mi agenda para visitar Argentina a fin de mes. Lo veo complicado pero voy a hacer todo lo posible. El lunes 20 de abril vamos a empezar con las suscripciones a un seminario gratuito y quiero estar ahí.

 

Mark Ford es uno de los creadores de la disciplina conocida en los Estados Unidos como Generación de Riqueza. Junto a Tom Dyson creó el afamado newsletter financiero The Palm Beach Letter. Bajo el seudónimo “Michael Masterson” ha publicado más de dos mil ensayos y 8 libros sobre hábitos y prácticas financieras. Dos de ellos, “La Promesa” y “Los 9 secretos que todo generador de riqueza debe conocer” han sido mundialmente aclamados y traducidos a varios idiomas. Además de ser uno de los referentes del Palm Beach Wealth Builders Club, es uno de los autores y principales referentes del Club para Generar Riqueza de la Argentina, donde revela oportunidades sobre nuevas fuentes de ingresos en dólares a sus suscriptores, y de Cartas de Key Biscayne, afamado newsletter de finanzas personales y creación de dinero.

 

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