El marinero que con su ancla hundirá a la Argentina

El Gobierno defiende la fijación cambiaria en pos de obtener un mayor rédito político y electoral. Sin embargo, esto genera complicaciones en la economía local que ahora se agravan debido a que Brasil acaba de devaluar su moneda.

Ningún marinero en su sano juicio cargaría en su embarcación un ancla tan pesada que fuera capaz de hundir el barco en el que se encuentra. Pero, aunque usted no lo crea, sí existen “navegantes” que en el turbulento mar de la economía argentina dejan sucumbir -a conciencia- su nave. En esta línea, Axel Kicillof fijó un ancla cambiaria que perjudica día a día al país, y conociendo las consecuencias que esta medida genera, aún así la defiende.

A este navío lo hicieron naufragar

Sin ir más lejos, el ministro de Economía, Axel Kicillof aseguró que a pesar de la depreciación que viene sufriendo el real desde 2014 -pero más estrepitosamente en las últimas jornadas- la Argentina mantendrá estable al tipo de cambio para dar lugar a la certidumbre en el mercado.

Puntualmente, el ministro dijo que: “si Brasil devalúa violentamente, para la Argentina lo que hay que hacer es evitar la inestabilidad y dar certidumbre. Hay muchos que se quejan de que hay atraso cambiario, pero si después devaluamos están en contra”.

La analogía del marinero que hunde su propia nave viene a colación ya que al preferir esta medida, los que más sufren el efecto son las economías regionales, dañadas por el aumento de costos locales que les quita competitividad y las desplaza de varios mercados.

Esto se da porque colocar un producto afuera es más caro ya que la escalada de precios internos es mayor que el abaratamiento internacional que trae la devaluación. De esta forma, la única manera de sobrevivir de muchas industrias regionales es comprimiendo los márgenes de ganancia.

Pero además, como la sociedad argentina piensa, ahorra e invierte en dólares, los efectos también se sienten en múltiples sectores. Por esta razón, el ancla cambiaria es la responsable de que se generen expectativas devaluatorias que impactan lisa y llanamente en la toma de decisiones de inversión (el efecto contrario a “dar lugar a la certidumbre en el mercado”).

La devaluación brasileña empeora el panorama

El real se depreció ayer un 1% frente al dólar, divisa que cerró la sesión negociada a 3,008 reales para la compra y a 3,010 para la venta en el tipo de cambio comercial brasileño. Según un artículo del diario El Cronista, la denominación estadounidense alcanzó la marca de los 3 reales, el mayor valor para el billete verde desde el 16 de agosto de 2004.

En esta línea, si bien la devaluación de Brasil no es la causa principal del atraso cambiario, “es un clavo más en el ataúd de la competitividad argentina”, en palabras de Nery Persichini, economista de Inversor Global.

En esta dirección, agregó que si se mira la película del último año, “vemos que Brasil tuvo una inflación de 7%. Pero el real se abarató 30% frente al dólar. El resultado fue una mejora de su competitivdad del orden del 18%. La realidad argentina es diametralmente opuesta: la inflación de 35% no llegó a ser compensada por la devaluación anual de 11% (a la fecha). Ergo, la economía se encareció casi 22% en dólares”.

En materia de política cambiaria, los banqueros centrales deben buscar la estabilidad de largo plazo (para priorizar inversiones y previsibilidad), permitiendo oscilaciones en el corto plazo. Pero, “a diferencia de lo que se cree, la estabilidad de corto plazo con atraso cambiario alienta conductas especulativas. Si la afirmación de Vanoli es correcta y la devaluación es menor a la tasa de los plazos fijos, entonces esta inversión tiene un resultado positivo en dólares”, aclara Persichini.

Pero usted tiene un salvavidas…

Conociendo de antemano cómo afectará esta medida y con la mente puesta en el fin de ciclo (y no en la aparente calma temporal que se genera con el ancla cambiaria), los argentinos tienen que estar preparados. La alternativa de dolarización es sólo para aquellos que buscan cobertura.

En cambio, para aquellos que pueden tolerar el riesgo, lo mejor es pensar en la renta variable. En lo que va del año, las acciones bancarias treparon 30%, mientras que las energéticas escalaron 40%. Es decir, en sólo 2 meses rindieron entre 1,5 y 2 veces lo que rinde un plazo fijo en un año”, aseguró el economista.

Más pruebas: en el 2014, solamente la Bolsa le plantó batalla a la inflación y la venció.

En esta línea, Persichini aseguró que quienes invirtieron 100 pesos en acciones a principios de 2014, terminaron con el año con 159 pesos. En pesos constantes, no sólo mantuvieron el poder de compra, sino que ganaron un 15%. “Esto quiere decir, que con el fruto de su inversión pudieron comprar un 15% más de bienes que un año atrás”, concluyó.

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