Cuidado con los efectos secundarios de enamorarse de una empresa

Las perspectivas de un negocio pueden dar un giro de 180 grados en cuestión de semanas. Si usted confía plenamente en él y no tiene en cuenta otros factores, su dinero podría estar en problemas.

Separar los sentimientos de las inversiones no es nada sencillo, pero quienes logran hacerlo, pueden encontrar esos activos perfectos que los llevarán a alcanzar sus objetivos financieros.

En esta oportunidad, Inversor Global quiso traer a colación el caso de una empresa que podría estar en serios aprietos en el futuro y con esto, reforzar la importancia de no “casarse” con un negocio en particular, sino mantener su mirada puesta en las opciones que le generen la mayor renta posible.

La firma a la que nos referimos es la española Telefónica.

El amor y el dinero no van por el mismo camino

Tener un apego por una empresa específica puede traer consigo efectos secundarios y el ejemplo perfecto está en Telefónica. Bloomberg señaló este martes que la compañía española se encuentra en aprietos por culpa de Brasil y su moneda: el real.

En medio de un contexto de debilidad del euro con respecto al dólar, otras divisas importantes también han podido sacar provecho de la situación. Otras, menos la moneda brasileña.

Y este hecho se ha transformado en un golpe fuerte para la firma de telecomunicaciones, cuyo negocio depende en gran parte del país sudamericano: el 20% de sus ingresos totales los obtiene de allí.

Mientras que otras compañías europeas están haciendo fiesta, ya que el euro más barato hace que aumenten sus ventas, el hecho de que el real también esté débil no permite que Telefónica goce de ese mismo beneficio.

La atracción de Sudamérica

En vista del auge que mostraron los países de este lado del mundo -en momentos en que los mercados avanzados se sobreponían a la crisis de 2008- Telefónica decidió hacer grandes inversiones en la región, las cuales rindieron sus frutos durante los pasados siete años.

Al mismo tiempo, fue reduciendo su presencia en el Viejo Continente. Mientras que en 2013 vendió sus unidades en República Checa e Irlanda, hace tan solo unas semanas vendió al operador celular británico O2 a la empresa china Hutchison Whampoa Ltd. por 15.300 millones de dólares.

Pero la pregunta que surge aquí es: ¿Qué pasaría si los papeles se invirtieran y Europa volviera a ser un centro importante de consumo, mientras Latinoamérica decae?.

Telefónica podría tener aún más problemas cuando llegue ese día. Lo mismo que usted y su dinero.

Por eso, no se enamore. De ninguna compañía. Por más grande y buena que sea. En un caso como éste, en el que el negocio se podría ver afectado de forma tan pronunciada, confiar plenamente en él podrá traerle más dolores de cabeza y despecho que ganancias.

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