La verdadera tragedia griega es esperar

“Grecia enamora”, me comentó un compañero y amigo de trabajo que tuvo la suerte de estar en ese país de vacaciones en 2014.

“Sus playas, sus paisajes y su gente son maravillosas. También la comida”, continuó esta persona. “Pero, sinceramente, los precios no estaban tan baratos como pensaba a partir de la crisis económica que están viviendo”, concluyó.

Este último dato es el que utilizaré como columna vertebral para explicar por qué todavía no llegó el momento de comprar acciones griegas.

Cuando observo la evolución de los precios de los activos financieros de ese país, las caídas son estrepitosas. Para muchos, esas bajas se tratan de grandes oportunidades de compra y ya se animan a apostar a la recuperación de las acciones helénicas inyectando dinero en ese mercado.

Yo estoy en la vereda opuesta hasta el momento.

La caída del mercado fue profunda. El gráfico del ETF de acciones griegas GREK es elocuente:

¡Más de 40% en los últimos 12 meses!

Pero así como mi compañero de trabajo me señaló que los precios en Grecia no estaban baratos, lo mismo creo con el precio de las acciones.

Obviamente que estos precios son más baratos que hace un año atrás. Pero es cierto que en el medio pasaron muchas cosas que justifican este derrumbe.

¿Qué cosas pasaron?

Básicamente la capacidad de pago de la deuda griega nuevamente está en duda. Los inversores están nerviosos ante el nuevo Gobierno de “izquierda” que asumió en el país. Esta administración aseguró que los planes de austeridad “eran cosas del pasado y que Grecia no se arrodillaría más ante Alemania”.

En la teoría, esas palabras suenan muy bien. En la práctica, la realidad es totalmente distinta.

Mientras el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se paseaba jocosamente por muchos países europeos hablando del fin de las políticas de ajustes, el Banco Central Europeo –por orden y cuenta de Alemania- se encargó de poner límites: cortó el financiamiento a los bancos griegos y aseguró que para restablecer el mismo Grecia debía continuar con los ajustes.

Como se observa, el discurso rupturista de Tsipras rápidamente chocó contra una pared.

¿Cuáles serán los pasos a seguir?

Díficil. Grecia parece estar contra la espada y la pared. Europa también porque gran parte de los bancos tienen en su poder deuda griega. Si esas obligaciones no se pagan, entonces las pérdidas serán grandes.

¿Mi posición? Hace un par de días la expresé en mi cuenta personal de Twitter (@diegomb80):

¿Por qué no pensar en la salida de Grecia de la Unión Europea como una solución al problema? Los costos políticos de una medida así en el corto plazo son grandes. Pero para el mediano plazo, es un ejemplo disciplinador para otras naciones.

Ahí le dí una pista de por qué no es el momento de comprar acciones griegas ahora. Necesitamos que haya un punto de inflexión en esta situación. Los problemas de Grecia con su deuda no son nuevos. De hecho, es el país que más tiempo en proporción a su historia estuvo con problemas con su deuda.

En el 50% de sus años de vida se enfrentó con estas dificultades. Por eso no me sorprende que esta historia se repita una y otra vez. Es un eterno deja vú.

¿Entonces cuál es el mejor momento para invertir en Grecia?

Paciencia, no se apure, no tome decisiones apresuradas. La baja de los precios no es una justificación inequívoca para comprar acciones. Todavía hay que dejar que se desencadenen acontecimientos.

Mi punto de entrada en el mercado griego será exactamente cuando haya una definición. Es decir, o cuando Grecia se vaya de la Unión Europea o cuando arregle un acuerdo sustentable con Alemania para resolver definitivamente el problema de su deuda.

En otras palabras, yo compro cuando la sangre llega al río o cuando la misma se limpie definitivamente.

Un saludo,

A su lado en los mercados.

Diego Martínez Burzaco

Para Inversor Global

 

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