Default y adiós al euro: la tragedia griega

El país helénico enfrenta una encrucijada: paga su deuda o entra en default y abandona la moneda única. Para la mayoría, la última opción suena más fuerte. ¿Qué puede pasar?

Las señales de alerta están encendidas. Mientras el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, puso fin al programa de austeridad, el Banco Central Europeo no se quedó de brazos cruzados y empezó a meter presión. Por orden de Alemania, el BCE cortó el financiamiento a los bancos griegos y aseguró que para restablecerlos, el país heleno debería retomar los ajustes.

La encrucijada griega

Los caminos son dos: Grecia acepta las condiciones de juego y renegocia su deuda o entra en default y abandona el euro.

Tsipras dio un discurso este fin de semana y dejó las cosas bien en claro: no va a buscar una prórroga al actual rescate que expira el 28 de febrero, lo que lo enfrentaría directamente con sus acreedores.

A fines de mes, el gobierno griego debe renovar una línea de financiación de 240.000 millones de euros a cambio de reducir las pensiones y el número de empleados públicos. Sin contar que luego deberá abonar 7.000 millones de euros a la Unión Europea y otros 4.000 millones de euros al FMI.

Pero eso no es todo, ya que la deuda de Grecia siguió incrementándose después de que Tsipras haya anunciado un programa de ayuda inmediata para hacer frente a la crisis humanitaria y la recontratación de los empleados públicos que fueron despedidos injustamente.

Si Grecia no obtiene una prolongación de la ayuda prestada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE), el grifo de liquidez se cerrará completamente para la banca griega. De este modo, la situación impulsaría al Gobierno de Atenas a imponer controles a la salida de capital para así evitar una huida masiva de depósitos del país.

¿Cuál es la salida?

En un fin de semana intenso, los argumentos a favor de la salida de Grecia del euro –como consecuencia del default– comenzaron a sonar cada vez más fuerte como solución inmediata al problema.

“Es sólo cuestión de tiempo que Grecia abandone el euro”, dijo Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal. Y sobre las últimas medidas tomadas por el ministro griego, señaló: “no creo que les ayude a estar en el euro y ciertamente no veo que ayude al resto de la Eurozona”. Con estas declaraciones, Greenspan dejó en claro la separación del euro es la mejor solución.

Por otro lado, el ministro británico de Economía, George Osborne, se manifestó en contra de esta medida. Según su opinión,  la salida de Grecia del euro crearía una verdadera inestabilidad en los mercados financieros de Europa. “Esta confrontación entre Grecia y la Eurozona hace que cada día se incremente el riesgo”, expresó.

Mientras tanto, la negativa del Banco Central Europeo a admitir deuda griega y deuda avalada por el Gobierno de Grecia como garantía para financiar a sus bancos mantiene al país helénico al borde de la insolvencia y a un paso del default.

Esperar… esa es la cuestión

En tanto y en cuando el tire y afloje entre la Nación griega y el BCE continúe, la mejor opción al momento de invertir es esperar. Tal como explicó Diego Martínez Burzaco en la última edición del newsletter de Inversor Global, todavía no es el momento de comprar acciones griegas.

“Necesitamos que haya un punto de inflexión en esta situación”, sotiene el economista. Este puede ocurrir cuando Grecia se vaya de la Unión Europea o cuando llegue a un acuerdo sustentable con Alemania para resolver definitivamente el problema de su deuda.

En este sentido, la recomendación es ser paciente y esperar. Pero si desea conocer otras herramientas de inversión para aprovechar la crisis griega, puede consultar nuestro newsletter gratuito. Allí, nuestros expertos le brindarán otras estrategias para sacar provecho de esta situación. Si todavía no lo recibe, pídalo con un click acá.

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