¿Conocías esta oportunidad de oro?

 

Es el activo que crece cuando a todos les va mal. Por eso se ganó el apodo de “seguro de vida”. Los brokers recomiendan tener una porción de la cartera destinada a él, a modo de componente anticíclico que saque la cara por el equipo en momentos de vacas flacas.

Sin embargo, cuando llegó el cepo cambiario, y la prohibición de transar monedas de manera libre, el público en general pensó que esta alternativa se había extinguido.

La verdad es muy distinta…

Hoy te voy a contar cómo invertir en oro en la Argentina, con una operación que ni siquiera requiere de la venia de la AFIP.

El Banco Ciudad, es uno de los últimos bastiones. Ofrece el metal precioso en forma de lingotes que van de 1 a 1.000 gramos, con una pureza de 999 milésimas. Si bien en 2012 restringió la venta a un máximo de 100 gramos por día, por cliente, es una de las fuentes más confiables para adquirir el commodity en su forma física.

El oro se compra en pesos y se rige por la cotización internacional de la Onza Troy, por lo que está exento de “riesgo argentino” (los vaivenes de la economía local), si bien tiene una actualización de su precio que está más vinculada a la divisa paralela que a la oficial.

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Todo muy lindo, pero ¿conviene invertir?

En tiempos de paz en los mercados, el oro se comporta un refugio de valor. Es decir, podemos confiarle nuestro dinero sin esperar ganancias exorbitantes.

No obstante, nuestros ahorros permanecerán blindados ante flagelos autóctonos como la inflación y la devaluación.

Cuando observamos la cotización de la onza (31,9 gramos), distinguimos una caída en las últimas semanas que la sitúan en torno a los US$ 1.200, con posterioridad a un alza del 9% registrada en enero.

 

De dónde venimos y hacia dónde vamos…

Para invertir en oro tenés que tener en cuenta algunas cosas… Lo principal es su cualidad anticíclica, por la cual muestra su mejor brillo en momentos de incertidumbre y volatilidad mundial.

Prestá atención al gráfico que sigue.

Saliendo del día a día podemos ganar algo de perspectiva. En agosto de de 2011, el metal se movió en torno a precios record que superaron los US$ 1.820. Sí, más de US$ 600 de la cotización actual.

Vivíamos en un mundo –al parecer- menos confiable, donde la recuperación de Estados Unidos no era verdad tallada en piedra y la disolución de la Unión Europea, como conglomerado económico, era una realidad. El eco de la crisis subprime todavía se oía fuerte.

Grecia era la oveja negra del Viejo Continente, pero tampoco había certezas de lo que podía ocurrir con economías más gravitantes, como es el caso de Italia y España.

En ese contento, el 8 de agosto de 2011 se conoció como el lunes negro. El mercado global se enteraba de que a Estados Unidos le bajaban la calificación crediticia (hecho histórico) y las Bolsas tocaban sus mínimos históricos.

En la verdea opuesta, los tenedores de oro festejaban.

Así, precisamente así, es que funciona el oro.

La otra alternativa local

Para inversores más sofisticados, el Rofex (mercado de futuros de Rosario), ofrece la posibilidad de comprar futuros de oro. El tamaño de esta clase de contratos es de una Onza Troy.

Cotizan en dólares por onza y se liquida por diferencias, en relación al precio determinado por London Gold Fixing. Se abren contratos por cada mes del año, actualmente están abiertas dos cotizaciones, mayo y noviembre de 2015.

Por supuesto que con esta alternativa no accederá al metal físico.

Hoy, vivimos momentos de calma, en los que el metal no se dispara y los mercados accionarios norteamericanos se mueven en sus máximos.

No obstante, destinar una porción de su cartera puede ser una jugada inteligente, pensando en cimbronazos de mediano y largo plazo, con una Unión Europea que lanzó su propio programa de expansión monetaria y un Estados Unidos que debería comenzar a pensar en subir la tasa.

Algunos lo verán como una apuesta al pesimismo.

Otros simplemente sacarán su “seguro de vida” financiero.

Hasta el próximo martes.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

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