Cómo Vanoli lo está perjudicando

 

El miércoles, el presidente del BCRA dijo que no va a convalidar “ninguna devaluación brusca” y que va a ir “administrando el tipo de cambio gradualmente”. Entérese por qué si no hace algo al respecto, esta decisión dañará su economía.

“Los que pretendan ganar plata a costa de una devaluación que tenga que pagar el pueblo van a tener que esperar a otro gobierno”, dijo en un acto público hace algunos años la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Consciente o no, Cristina mintió. Si bien el modus operandi del ala económica oficialista fue variando, el resultado siempre se mantuvo: pagó el pueblo.

Lo hizo porque al mantener la devaluación por debajo de la inflación, la economía real adolece por la falta de competitividad y cada vez genera menos divisas comerciales. Lo que produce que, en un mediano plazo, se tenga que incurrir en un ajuste aún mayor. Es decir, a menos que entren dólares financieros, el resultado sería un salto en el tipo de cambio y en la inflación.

En esta línea, Nery Persichini, economista de Inversor Global, explicó que: “la política cambiaria del Banco Central, en virtud de no deteriorar el poder de compra en dólares de los argentinos, mantiene artificialmente barato el dólar. ¿El objetivo? No perder más capital electoral de cara a las elecciones. Pero el desenlance los conocemos todos: una devaluación mucho mayor en el futuro para corregir años de desequilibrio comercial y de atraso cambiario”.

Vanoli tomó la peor decisión

En enero de 2014, el Gobierno devaluó la moneda fuertemente: el 23 de enero del año pasado el dólar pasó de costar 7,14 pesos a 8,40. Antes de ese hito, la política del Banco Central había sido la misma que por la que optó después: las mini-devaluaciones.

Éstas se encuentran dentro de una práctica cambiaria conocida como “crawling peg”, que se caracteriza por ser un sistema de devaluación progresiva y controlada de una moneda. En estos casos la devaluación está predeterminada y la tasa de cambio es conocida con anterioridad. Entonces, en vez de ajustar con devaluaciones bien fuertes y distanciadas se recurre a devaluar con mayor frecuencia y en menor cantidad.

En esta línea, el miércoles, el presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, afirmó que no va a convalidar “ninguna devaluación brusca”. Y que va a ir “administrando el tipo de cambio gradualmente”. En una entrevista con FM Blue, Vanoli aseguró que irá “administrando el tipo de cambio gradualmente de tal manera que vaya por detrás de los depósitos en pesos”, que hoy van del 23 al 25%.

Entonces, ¿cuál es el problema?

El problema es que, en este contexto económico, se percibe un cambio en las expectativas que termina jugando en contra: los exportadores retienen la cosecha esperando un dólar más alto-que saben que llegará-, mientras los que importan aceleran sus compras para evitar que se sigan encareciendo. Por esa razón, algunos analistas consideran que es mejor dar un salto más abrupto en la cotización, y que eso le permita al dólar subir o bajar, saliendo del esquema actual, donde sólo seguirá subiendo.

Pero además este tipo de medidas tiene efectos no deseados sobre el turismo, por ejemplo, ya que los extranjeros que llegan al país prefieren vender sus dólares en el mercado informal que hacerlo al precio oficial.

¿Qué debe hacer usted en este contexto?

Persichini asegura que con la mente puesta en el fin de ciclo, y no en la aparente calma temporal, los argentinos tienen que estar preparados. La alternativa de dolarización es sólo para aquellos que buscan cobertura.

Y propone: “en cambio, para aquellos que pueden tolerar un poco mejor el riesgo, lo mejor es pensar en la renta variable. En lo que va del año, las acciones bancarias treparon 30%, mientras que las energéticas escalaron 40%. Es decir, en sólo 2 meses rindieron entre 1,5 y 2 veces lo que rinde un plazo fijo en un año”, aseguró el economista.

Más pruebas: en el 2014, solamente la Bolsa le plantó batalla a la inflación y la venció.

En esta línea, Persichini aseguró que quienes invirtieron 100 pesos en acciones a principios de 2014, terminaron con el año con 159 pesos. En pesos constantes, no sólo mantuvieron el poder de compra, sino que ganaron un 15%. “Esto quiere decir, que con el fruto de su inversión pudieron comprar un 15% más de bienes que un año atrás”, concluyó.

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  1. Perez

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