La pregunta más importante sobre las inversiones personales

Federico Tessore

Desde Miami, Estados Unidos

¿Cuál de las siguientes inversiones es la que brinda un mejor retorno a largo plazo?

  • Propiedades Inmobiliarias
  • Oro
  • Acciones
  • Cuentas de Ahorro

La agencia Gallup viene realizando una encuesta –donde se incluye esta pregunta- todos los años en Estados Unidos, y  en esta oportunidad el 75% de las personas contestó mal.

Sólo uno de cada cuatro acertó la respuesta.

¿Cuál es la respuesta correcta? La inversión con mejor retorno a largo plazo son las acciones, sin duda.

El profesor de la Universidad de Wharton, Jeremy Siegel, escribió un libro llamado “Acciones para el largo plazo” donde ilustra este punto con datos históricos muy claros que abarcan los últimos dos siglos. Mientras que en el siglo XIX el rendimiento de los bonos y las acciones eran muy similares, en el siglo XX el rendimiento de las acciones subió significativamente.

Para darle números concretos, si usted invertía un dólar en acciones en el año 1802 en el año 2012 (y estoy hablando de números ya ajustados por inflación) hubiera obtenido US$ 704.997, mientras que si invertía ese mismo dólar en un bono hubiera acumulado sólo US$ 1.778.

Sí, ya sé, tomar datos para los últimos dos siglos parece mucho, nadie de nosotros planea vivir ese período de tiempo… por eso tomemos un período más corto, por ejemplo veinte años.

El siguiente gráfico le da muestras claras de que este fenómeno continúa para períodos de tiempo más cortos y actuales. El cuadro preparado por el fondo de BlackRock muestra el rendimiento de distintas inversiones realizadas en el año 1994 y mantenidas por 20 años hasta el año 2013.

¿Cuáles son los resultados? Si usted invertía US$ 100.000 en el año 1994 acumulaba US$ 637.939 de haberlo hecho en acciones, mientras que hubiera acumulado menos de la mitad si invertía en bonos.

Este gráfico no sólo es interesante porque muestra los retornos anuales, sino también muestra el riesgo medido por la llamada desviación estándar, una medida estadística que muestra como varía ese retorno promedio. Cuanto más alto sea este número, más arriesgada es la inversión.

Si bien fueron las acciones las que brindaron mayor retorno, también fueron las más arriesgadas: tuvieron una desviación del 15% versus una desviación de menos del 4% para los bonos. Ahora, una buena forma de lograr lo mejor de ambos mundos, es decir, buena rentabilidad pero también bajo riesgo, es combinando ambas inversiones, acciones y bonos. Esta cartera se muestra, en el gráfico, en la línea que muestra el llamado “Portafolio Diversificado”. Esta cartera rindió un poco menos que las acciones, pero brinda más bajo riesgo, una combinación que muchos inversores pueden estar muy interesados.

Ahora, ya vimos qué paso durante los últimos veinte años, pero la pregunta más importante es: ¿Qué puede pasar durante los próximos veinte años?

Sin duda que esta tendencia se va a profundizar, y mucho. ¿Por qué? Bueno, mire lo que está pasando en las mayores economías mundiales, incluyendo a Estados Unidos, Europa y Japón. Todas estas economías están transitando por enormes déficit fiscales financiados con cada vez mayor deuda y emisión monetaria.

Hasta muchos Bancos Centrales están, directamente, comprando acciones.

Todo esto provocará que los precios de las acciones suban cada vez más en el largo plazo. ¿Por qué? Simple, porque hay cada vez más dinero en cada uno de esos países y ese dinero no se distribuye a la población que menos dinero tiene sino, todo lo contrario, va a parar a los que más tiene. Y estas personas y empresas no saben qué hacer con este dinero, entonces compran acciones.

Y cuando compran acciones, tiran los precios para arriba.

En un mundo donde los gobiernos defienden los negocios de sus amigos poderosos, el precio de las acciones no tiene otra alternativa que subir en el largo plazo. Y como siempre pasa en el mundo de las inversiones individuales, la mejor estrategia es aprovechar estas grandes tendencias. Pero para aprovecharlas primero hay que entenderlas. Por eso es tan importante que como inversores individuales podamos contestar preguntas básicas como la planteada al inicio de esta columna, de forma correcta.

De todos modos, sabemos que esto no es fácil para la mayoría de las personas que ven al mundo de las inversiones como complicado, aburrido y lejano. Y por ello, nuestra misión en Inversor Global es simple, aunque ambiciosa. Queremos que nuestros lectores estén dentro de este selecto grupo de personas que contestan las preguntas sobre finanzas personales… bien.

Porque invertir nuestro dinero no tiene que ser complicado, la clave es entender estas relaciones económicas básicas que intentamos acercarle todas las semanas. Luego es cuestión de perseverancia, paciencia y agallas.

Si mezclamos el conocimiento adecuado con la actitud adecuada, todos nuestros sueños, hasta el más lejano, están a nuestro alcance.

Le deseo una excelente semana de inversiones.

Federico Tessore,

Para Inversor Global.

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