¿La inflación como incentivo de inversión?

Dentro de un contexto inflacionario, el que se queda con las manos cruzadas, pierde. Es decir, en la Argentina, el aumento sostenido y generalizado de los precios ronda el 40% anual, lo que significa que si hace un año, con 100 pesos comprabas una canasta de bienes, hoy con el mismo billete se adquieren menos productos. En la actualidad, el mismo billete representa 70 pesos de los bienes de enero de 2014. Ante este escenario, la preferencia por el consumo toma fuerza porque el dinero que no se gasta, se evapora de las manos.

Ahora bien, este alarmante dato económico puede ser (y debe ser) interpretado negativamente por la mayor parte de los argentinos. Sin embargo, existe una pequeña porción de ellos que, si pone manos a la obra, podría sacar provecho de la adversa situación.

El vertiginoso aumento de precios obliga a los ahorristas a transformarse en inversores ya que para resguardar el valor de su dinero no les alcanza con depositarlo en un banco. Teniendo en cuenta un incremento de precios del orden del 40% anual, el inversor deberá estudiar sus opciones para ganarle a la inflación.

La inflación, ¿es entonces un motivador?

“Esa es una forma de verlo. Pero, lamentablemente, el escaso desarrollo del mercado de capitales (acciones, bonos) y el bajo nivel de educación financiera hacen que el refugio por excelencia frente a la inflación sea el dólar. Sin embargo, este billete es un instrumento que por sí solo no es suficiente para ganarle a la escalada de precios. En 2014, quienes se volcaron al dólar oficial tuvieron un retorno nominal de 31%. Aquellos que invirtieron en el blue, ganaron 39% en pesos”, ilustra el economista de Inversor Global, Nery Persichini.

En otras palabras, ninguna opción de dolarización pudo hacerle frente a la inflación. En el mejor de los casos, sirvieron para perder menos o para lograr lo que en fútbol se llama una “derrota digna”.

Sin embargo, otros instrumentos sí le ganaron cómodamente: “la Bolsa argentina arrolló a la inflación. Sin ahondar en instrumentos específicos, el Merval trepó 59% el año pasado. Esto representa una ganancia real de 13%, descontando el efecto de los precios. Medido en dólares (blue), el principal índice accionario rindió 14%, casi 3 puntos porcentuales más que el S&P500″, detalla el especialista.

En el cuadro insertado a continuación, podrá comparar los distintos instrumentos financieros y sus rendimientos. Los plazos fijos con un escaso rendimiento del 20% quedaron muy por debajo del porcentaje inflacionario y las acciones en la Bolsa porteña se convirtieron en la inversión más rentable de 2014.

Las consecuencias a largo plazo de la inflación en las inversiones

La inflación genera incentivos para anticipar consumo y postergar acciones de ahorro e inversión. También se reduce el horizonte temporal de planificación. La visión de personas y empresas se vuelve cada vez más cortoplacista. “A largo plazo, la ausencia de inversión hace que el stock de capital (infraestructura y bienes de capital) se resienta y no crezca. Esto genera condiciones que ponen en jaque al crecimiento y prolongan la inflación”, destaca Persichini.

En esta línea, explica que al momento de invertir en la Bolsa afloran excusas como “es difícil”, “es sólo para especialistas”, “requiere mucho dinero” y “es una timba”, entre las más comunes. En verdad, ninguna es cierta. Son prejuicios que lo único que hacen es que muchos potenciales inversores se conformen con ser meros ahorristas de dólares cuyo capital pierde frente a la inflación. Con un recibo de sueldo o constancia de ingresos, más 2.000 pesos, cualquiera está en condiciones de invertir.

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