El secreto para saber a cuánto estará el dólar dentro de un año

Ya se nos está haciendo costumbre esto de hacer pronósticos anuales sobre el dólar en la Argentina. Desde septiembre de 2011 que lo hacemos con bastante exactitud. El año pasado en la nota que llamamos “¿A cuanto estará el dólar dentro de un año?” decíamos lo siguiente:

“El escenario de mínima implica un dólar oficial con otra devaluación del 30% anual llegando a 8,50 pesos por dólar a fin de año y un dólar libre que tendría que estar entre 13,50 y 15 pesos por dólar a fines de este año que está recién comenzando”.

Hoy, el dólar está en los valores que proyectábamos hace un año. Pero la historia continúa y por eso ahora nos preguntamos a cuánto cotizará a finales del año 2015. Hay varias pistas para tratar de predecir ese precio tan importante para nuestras economías personales.

La primera pista es la inflación. Le teoría dice que si la inflación es del 35% en la Argentina y la inflación del resto del mundo es 0%, el tipo de cambio tendría que aumentar un 35%, lo mismo que la inflación. ¿Por qué ocurre esto?

La dinámica es bien simple, vamos a un ejemplo. Tomemos el caso de un teléfono celular estándar, es decir, sin mucha tecnología ni mucha diferenciación. Un teléfono básico que en Argentina supongamos cueste mil pesos. Ese mismo teléfono se puede fabricar en cualquier otro país, ya que no implica mucha tecnología ni nada complicado. Y la teoría y el sentido común nos dice que el precio de ese mismo teléfono fabricado en otro país tiene que estar en un precio similar el precio del teléfono en Argentina.

Si el tipo de cambio entre Argentina y Brasil, por ejemplo, es 1 a 1, es decir, 1 peso se convierte a 1 real, ese mismo teléfono en Brasil tendría que costar mil reales. Lo mismo.

Ahora, ¿qué pasa si en un año determinado la inflación en Argentina es del 35% y en Brasil es 0%?

Eso implicaría que el teléfono ahora costaría 1.350 pesos en Argentina, pero en Brasil seguiría valiendo 1.000 reales -o pesos-, si el tipo de cambio sigue 1 a 1. Esto por supuesto sería una situación insostenible, ya que nadie tendría incentivos para comprar el teléfono en Argentina y todos lo comprarían en Brasil. Las consecuencias de esta situación de alta inflación son dos:

1 – O el  tipo de cambio se queda igual, sin seguir a la inflación y el productor de teléfonos argentinos tiene que cerrar su fábrica, porque nadie le compra.

2 – O el tipo de cambio tiene que crecer de tal forma de hacer los precios de los teléfonos equivalentes en cada país y la fábrica sigue abierta.

Cuando se da el escenario número 1, esto implica que el Producto Bruto Interno, el PBI, baja. Y cuando se da el escenario 2 quiere decir que el tipo de cambio se devalúa. Como en general ningún Gobierno quiere bajar el nivel de actividad, terminan optando por dejar que la moneda se desvalorice.

En este ejemplo del teléfono esto implicaría que el tipo de cambio en vez de estar 1 a 1 se vaya a por ejemplo a 1,35 pesos por cada real. Con este tipo de cambio la situación volvería a un equilibro, ya que el teléfono costaría 1.350 pesos en Argentina, que en términos de reales si dividimos esto por 1,35 que es el nuevo tipo de cambio, implicarían 1.000 reales. El mismo precio que en Brasil, por lo tanto la situación seguiría equilibrada y el vendedor de teléfonos en la Argentina podría seguir vendiendo.

Bajo este razonamiento, si esperamos una inflación del 35% en 2015 en Argentina, el tipo de cambio tendría que moverse en la misma proporción. Si el tipo de cambio oficial está hoy en $ 8,50, a fin de año tendría que estar a alrededor de $ 11,40 y si el tipo de cambio blue, que hoy está en $ 13,50 a fines de 2015 tendría que estar en torno a los $ 18,20.

Ésta es la primera forma de analizar el futuro del dólar en la Argentina, proyectando la inflación. Pero hay otra forma de hacerlo que es mirando las reservas del Banco Central, ya que la teoría dice que el peso es una moneda que está respaldada por los activos que tiene el Banco Central. Por lo tanto, mirar la relación entre el peso argentino, que sería el pasivo del banco, con sus activos, nos da otra pista de a cuánto tendría que estar el valor del peso en la Argentina.

El economista Enrique Szewach publicó una nota muy interesante en el diario Ámbito Financiero esta semana, que decía lo siguiente a la hora de analizar el respaldo de los pesos, los pasivos del Banco Central, por los activos del banco:

Veamos. A finales de 2013, por cada peso de Base Monetaria del Pasivo del Banco Central había en su activo (siempre en términos “brutos” con contabilidad creativa incluida) 8 centavos de dólar. Inversamente, las reservas alcanzaban para respaldar toda la base monetaria a un precio de 12,32 por dólar. Si la cuenta se hace computando, además de la Base Monetaria las Lebac, el respaldo cae a 6 centavos de dólar y a un valor de 15,44 pesos por dólar. Un año después, por cada peso de pasivo existen 6 centavos de dólar en el activo, en el primer cómputo, y apenas 4 centavos y medio, incluyendo las Lebac. Las cotizaciones respectivas equivalen a 14,71 y a 21,93 pesos.

 

Es decir, si calculamos el precio del dólar en términos de pesos argentinos contando las reservas del Banco Central nos daba que a finales de 2013 el dólar tendría que haber estado entre $ 12,32 y $ 15,44; y si hacemos el mismo cálculo pero a finales de 2014 nos daba un precio del dólar entre $ 14,71 y $ 21,93. Y estos números surgen tomando como verdaderos todas las cifras que declara el Banco Central, que incluyen muchas que son muy cuestionables para tomarlas como activos.

Es bueno que sepa estos números para que tenga un contexto completo de la situación de las reservas y para que usted mismo decida si es verdad lo que dicen los funcionarios de turno respecto a que las mismas crecieron en 2014. Las cifras dicen otra cosa y mucho más si vemos la película completa del kirchnerismo desde que asumió. En mayo de 2003 había 30 centavos de dólar por cada peso en circulación, entre cinco y seis veces más de lo que hay ahora…

Pero esto no es suficiente para terminar de entender a cuánto puede estar el dólar a fin de año en la Argentina. Hay dos variables más.

La primera está relacionada al propio dólar. Hasta ahora estamos analizando la situación entre las dos divisas, pero, ¿qué pasa con la situación entre el dólar y otras monedas del mundo?

Esto también nos afecta, ya que si por ejemplo el real brasilero se devalúa frente al dólar, esto implicará que los productos brasileros van a estar más baratos en términos de dólares. Y si esta devaluación afecta a muchos otros países, la presión de devaluación sobre el peso argentino será cada vez mayor.

De hecho, durante los últimos dos meses los países vecinos devaluaron sus monedas frente al dólar en un promedio del 15%, mientras que la Argentina dejó su tipo de cambio fijo. Si esta situación se acentúa en los próximos meses, las presiones para el país serán cada vez más fuertes.

Y, para finalizar, la última variable a analizar es el tema político, ya que el 10 de diciembre de 2015 tendremos un nuevo Presidente en la Argentina. Y la pregunta del millón es qué hará ese nuevo Gobierno para solucionar la bomba económica que el kirchnerismo les estará dejando.

La respuesta a esta pregunta depende en gran medida de quién gane. No es lo mismo que gane un Scioli con un vicepresidente como Kicillof…, o un Massa con Lavagna o un Macri con Michetti. Cada uno de los candidatos seguro que tendrá diferentes enfoques para desarmar la bomba. Pero de lo que estoy seguro es que todos tendrán que comenzar a hacerlo si quieren tener futuro.

El kirchnerismo se puede dar el lujo de seguir postergando los problemas con el único objetivo de llegar a diciembre relativamente bien. Pero el nuevo Presidente no tendrá opción: o desarma la bomba o la bomba le explotará a él.

En este contexto es posible que el Gobierno de Cristina haga todo lo posible para controlar el precio del dólar hasta que se vaya. Esto implicaría que el dólar sufra pocas variaciones hasta el 10 de diciembre de 2015, fecha en que asume el próximo presidente argentino.

Pero también es probable que el nuevo Presidente se apure por implementar un nuevo plan económico durante los primeros días del Gobierno. Por eso pienso que el dólar a fin de año, ya con otro Gobierno, tendría que estar unificado, sin diferencias entre oficial y paralelo y en algún lugar entre los $ 12 y $ 19 para diciembre de 2015.

Le propongo que en enero de 2016 nos encontremos nuevamente para revisar este pronóstico y saquemos conclusiones. Este año me tengo menos fe que el año pasado para acertarle. Un año de elecciones, puede ser un año de sorpresas. Todo puede pasar.

Pero lo importante es que todos los argentinos sepan que mientras el Estado gaste mucho más que sus ingresos, la inflación será alta y si la inflación es alta, esto quiere decir que el peso siempre va a valer menos y que el dólar siempre va a valer más.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

 

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  1. Manuel Guerrero
  2. Felix Oscar Romano

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