Saturday, March 28, 2020
El sitio de noticias de Inversor Global


El huracán Cristina devastando la Argentina

El Gobierno de Cristina ya destruyó la economía. Hoy la única estrategia económica que tiene es resistir hasta diciembre. Pero ahora su Gobierno va por más: están empecinados en destruir las instituciones, entre ellas la Justicia. ¿Le alcanzarán 10 meses para lograrlo?

By Federico Tessore , in El rincón del inversor , at 24 enero, 2015 Etiquetas: , , ,

Le confieso que es la primera vez que me ocurre que una noticia política me impacta tanto emocionalmente. A medida que leía los primeros rumores de la muerte del fiscal Alberto Nisman por Twitter, el pasado domingo por la noche, me estremecía cada vez más. En un momento me sorprendí a mí mismo con los ojos llorosos y la piel de gallina.

¿Cuáles fueron esas emociones que me movilizaron tanto? Aún no lo tengo totalmente claro. Tal vez fueron una mezcla de sensaciones, pero seguro que la tristeza estaba a la cabeza de todas ellas. Es que ver a tu país llegar a tal límite de degradación, de desintegración, mortifica.

Porque la muerte del fiscal Nisman no solo es importante por sí misma, por su cargo y por la importancia de los temas que llevaba adelante. Es mucho más importante como símbolo de un país que no sabe organizarse. Como símbolo de un país derrotado por el descontrol y por la doctrina del “sálvese quien pueda”.

Ésa es la única forma de explicar la desazón que sentimos la gran mayoría de argentinos el lunes pasado. Centrando la importancia en el símbolo que implica la muerte del fiscal, el desconsuelo se vuelve más lógico, más explicable.

La muerte de Nisman es un ejemplo claro y contundente de una forma de organización que fracasó. De una forma de Gobierno, que finalmente, hace evidente para todos los argentinos su peor cara. Una forma de Gobierno centrada en la búsqueda de cada vez más poder y cada vez más dinero.

Relacionado:  Comparando burbujas: ¿hacia donde va el precio del petróleo?

Una estrategia implementada por un Gobierno invadido por delincuentes, obsecuentes e inútiles que lo único que saben hacer es enfrentar, dividir, encerrarse y robar. Por algunos años, la magia del marketing político puede esconder las consecuencias de un Gobierno sin moral ni principios, pero a la larga, el descontrol termina pasando la factura.

¿Qué paso con la muerte del fiscal Alberto Nisman? ¿Quién lo mató o quién lo “obligó” a matarse? Ya poco importa si fueron los propios miembros del Gobierno, si fueron los servicios de inteligencia locales o extranjeros los que lo mataron. Lo que importa es que estamos ante un Estado infectado, podrido, estamos ante un Estado mafioso.

Un Estado que perdió la poca autoridad moral que le quedaba. Un Estado que solo puede representar a los delincuentes o a los distraídos que todo país siempre tiene.

El Gobierno de Cristina ya se encargó de destruir la economía argentina. Se ocupó -sin prisa pero sin pausa- de derribar cada uno de los sectores de la economía argentina. Aquellos sectores que hoy aún funcionan están apoyados en alguna variable que no se podrá mantener por mucho tiempo más: o en un subsidio, o en un privilegio, o en una protección gubernamental.

Pero ahora Cristina está yendo por más, ella quiere seguir derribando. La Presidenta está terminando su obra desmoronando lo poco que le queda de “república” a nuestro país. ¿Qué quiero decir con “república”? Mire la definición de esta palabra en Wikipedia:

República es un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley y la igualdad ante la ley como la forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles de los ciudadanos, de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo.

Luego de leer esta definición, le pregunto: ¿Queda algo de “república” en la Argentina actual? Si a usted le parece que algo queda, ¿cuánto más va a durar eso poco que queda?

Relacionado:  Eduardo Costantini y sus recetas para ser millonario

Volviendo a la muerte del fiscal Nisman, ¿no era justamente un símbolo de una república que un fiscal pueda denunciar a un Presidente cuando le parece que éste hizo algo contra la ley? Si somos todos iguales ante la ley, inclusive aquéllos que tienen mayor poder, ¿no tendría que ser esto algo normal y corriente en un país civilizado y que se considera una “república”?

Esto que tendría que ser algo corriente. De hecho, no lo es. Luego de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, el Gobierno salió a descalificarlo mediante todos los recursos posibles. Una mediática política aliada de Cristina declaró que le “iban a ir con los tapones de punta”. Otro esbirro de la Presidenta inclusive llego a decir que nos “habían advertido” que si se metían con Cristina iba a haber muertos…

El fiscal que se atrevió a denunciar a la autoridad máxima de un país no solo fue agredido por el Gobierno -que teóricamente lo tenía que defender-, sino que, peor aún, terminó muerto. Un Gobierno que tendría que ser el encargado de custodiar a la república, la ataca.

Relacionado:  El escepticismo y la autoayuda

Por eso, la muerte de Nisman es un símbolo tan importante que nos deja sin aire a todos. Porque es un símbolo, aún mucho más claro que se suma a los cientos de incidentes anteriores que desde Inversor Global venimos denunciando desde el año 2011. Es un símbolo de que en la Argentina la república ya no está más vigente.

Y cuando eso ocurre, cuando todos nos damos cuenta de que en un país solo sobrevive el más fuerte, cuando nos damos cuenta de que no solo nadie nos protege contra los ladrones y los violentos, sino que, peor aún, éstos que nos tendrían que proteger nos terminan amenazando, allí es donde la sensación de vacío y peligro nos invade.

Cristina está terminando de destruir nuestro país. Si no hacemos nada antes, es muy probable que la Presidenta termine de destruir los pocos vestigios de civilización que le quedan a la Argentina hoy.

Lo más sano sería que todos los ciudadanos salgamos a la calle y reclamemos la renuncia inmediata de Cristina y sus esbirros. Es cierto, nada nos asegura que el próximo presidente no tenga las mismas “cualidades” que Cristina. Pero vale la pena el intento. O seguimos esperando y presenciamos pasivamente cómo la destrucción se sigue llevando a cabo. O asumimos el protagonismo y reclamamos el adelanto de elecciones ahora mismo.

Cuanto antes tengamos la oportunidad de reconstruir la Argentina, menos doloroso será.

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

Comentarios

¿Querés recibir todos los días las novedades del mercado y la economía argentina en tu casilla de email?

Accedé ahora al newsletter "El Inversor Diario" de manera totalmente gratuita

 

Comments


  • Totalmente de acuerdo con el artículo:
    como también lo sugirió, hace un par de días en Radio Mitre, Jorge Asís; sería deseable la renuncia de la presidente. Esto, no sólo como afirmó Asís, por el contexto de desgobierno existente 
sino, también, porque durante todos estos años, además de haber demostrado sobradamente su absoluta falta de idoneidad para
    liderar el camino hacia el sano desarrollo y la prosperidad del país, ella
    y sus secuaces (gabinete) han hecho el mérito suficiente para hacerse
    pasibles de sanciones por numerosos delitos y violaciones a la legalidad
    mediante hechos indiscutibles 
como el enriquecimiento ilícito, abuso de
    autoridad, ataques contra el poder judicial, acciones incompatibles
    con los deberes de funcionario público, etc., etc., etc… (un abogado
    podría ampliar y explicarlo mejor); sin que 
quienes deberían hacerlo
    (nuestros representantes políticos) se hayan preocupado, o hayan persistido
    lo suficiente, para llevarla antes a juicio y destituirla como
    correspondería. 

    Existe, además, otro preocupante motivo por el cual la Fernández no debería
    seguir en el poder ni un minuto más: se trata del daño que está haciendo a
 las
    instituciones y a la economía lo cual, día a día compromete aún más el 
futuro
    de la Argentina que deberá cumplir y pagar por largo tiempo las deudas y
 otras
    consecuencias de los compromisos que, alegre e irresponsablemente, esta 
mujer ha asumido, o evitado asumir, en nombre de todos los argentinos: (Repsol-YPF / Club de París / desidia inicial con lo de los “Fondos Buitres”, etc.)
    generalmente para solucionar problemas de financiamiento que su propio
    gobierno creó; y habiendo vaciado ya todas las “cajas” disponibles.
    Tampoco debe menoscabarse el problema de la contribución creciente de este
    gobierno al aumento sostenido de la nueva generación de personas

    acostumbradas a vivir (subsistir) del estado y/o del delito, que carecen de la
    
preparación y conocimiento suficientes para desempeñarse exitosamente en una
    
sociedad democrática y sanamente competitiva.
    Por todo ello, es necesario que se obligue a la presidente, mediante
    
mecanismos constitucionales, a dejar el poder antes de la fecha 
prevista para
    ello. Lamentablemente, será difícil que quienes son los que, primero que nadie,
    deberían trabajar en este sentido (los políticos de la “oposición” que supuestamente nos representan), se hagan cargo de intentar concretar una 
acción de esta clase puesto que, cada candidato a presidente, temería ser
 acusado de “golpista” y, con ello, disminuir sus eventuales chances
 electorales. Por lo cual, todos intentan medir al milímetro sus palabras y 
acciones mientras han venido repitiendo al unísono, y como un mantra, que “la presidente debe terminar su mandato”; cosa que, hasta ahora, también ha venido expresando, sin dar lugar a mayor análisis, prácticamente todo el
 periodismo. Pues bien,
    entendamos todos antes de sufrir males mayores que, éste, no es el caso…..
    No lo es el de una presidente que, sistemáticamente, intenta burlar todas
    y cada cada una de las leyes y normas que se interponen con sus objetivos,
    las cuales deberían respetarse y cumplirse para la sana vida democrática.
    
Ojalá alguno de los “presidenciables” reciba un chispazo de iluminación 
y
    actúe en consecuencia, haciéndose cargo de exigir de modo contundente, efectivo e irreversible la renuncia de la presidente. Si esa actitud encontrase buen eco en la población, seguramente, el resto de los candidatos llamados opositores no tardaría en expresarse en el mismo sentido pero, ¿Habrá algún político argentino que posea el coraje y la responsabilidad para hacer la punta en una cuestión como esta? ¿Habrá alguien que posea el coraje, la resolución y la responsabilidad de Nisman? Hoy es fácil encolumnarse tras las denuncias del extinto Fiscal pero, ¿Habrá alguien capaz de ponerse a su altura?
    Si el próximo gobierno no cuenta con los hombres capaces de llevar a juicio a la Fernández, y así asestar un golpe ejemplificador al flagelo de la corrupción,
    no podrá esperarse un buen futuro para la democracia argentina; tanto como si
    Alfonsín no hubiese sido capaz de llevar a juicio a los ex comandantes
    tampoco hubiese sido posible exorcisar al fantasma de los golpes de
    estado y, con ello, posibilitar la continuidad del sistema democrático que es
    lo que, al fin y al cabo, subyace en el fondo de toda esta cuestión.

  • Yo no sé quién mató a Nisman, creo que vos tampoco Federico.
    Al igual que vos, me pareció una terrible noticia, mala por dónde se la mire. Cualquier conjetura que se me ocurre, es negativa, más allá de los culpables.
    Ahora, Federico, me pregunto:
    Cuántos años tenés? Te horroriza por primera vez una noticia política en 2015? En los 90´s no leías noticias? Durante la década Menemista no te interesaba informarte?
    Si hubo un gobierno corrupto en Argentina, que hizo y deshizo a gusto y sin escrúpulos, que vendió (mentira, regaló) el país, ese fue el de Menem!
    Algunos “logros” de los 90´s: Dividió a los que le podían hacer fuerza (CGT por ejemplo). Transó con los militares, y luego los soltó. Apoyó (en realidad vivió de rodillas) a EEUU en todo lo que le fue posible, incluyendo guerra del golfo. Esta última cuestión nos costó los atentados de la Embajada de Israel, y la AMIA después (siii, fue en los 90´s Federico!). Voló una fábrica militar en Córdoba para encubrir ventas clandestinas de armas. Calló (mandó a matar) a varios que lo ponían en peligro (Cabezas, Lourdes di Natale, Yabrán?). Calló la verdad hasta de la muerte de su prpio hijo, que luego costó más muertes (no te acordás de la masacre de Ramallo?).
    Sólo fue un pantallazo, sin googlear nada, apelando a mi memoria. Deben faltar mil cosas por escribir en cuanto a la década Menemista.
    Y vuelvo a preguntarte: nada de todo esto te horrorizó? Lo de Nisman te pegó más?
    Ya lo dije antes, la muerte del fiscal es una muy mala noticia para mi país, al que amo profundamente. Pero, lamentablemente, no puedo decir que sea la que peor me hizo. Debe ser que recuerdo demasiadas cosas feas que nos pasaron.
    Termino aclarando, por las dudas, que no soy Kirchnerista, ni tampoco anti-K. Creo que puedo ver lo bueno y lo malo que hace un gobierno, no es la excepción con el de Cristina. En síntesis, soy uno de los pocos locos que quedamos en el medio, teniendo que discutir con unos y otros, solo por no tener la venda del fanatismo cegándome.
    Espero que llegues a leer estas líneas, y por sobre todo que te encuentres muy bien.
    Saludos.

Compartido