3 desafíos económicos que deberá afrontar América Latina en 2015

El 2014 resultó ser para América Latina el año de menor crecimiento económico desde la crisis financiera de 2008. La tendencia a la baja en el precio de los commodities, la escasa demanda a nivel global y la fuerte apreciación del dólar frente a las demás monedas complicaron el panorama para la región y marcaron el ritmo de un crecimiento que llegó tan sólo al 1,1%.

Para 2015, si bien se estima una leve mejoría, los pronósticos se mantienen poco optimistas. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) prevé un mejor desempeño que llegará al 2,2% y que esconde grande disimilitudes.

Según remarca un artículo del sitio BBC Mundo, dentro de la estimación que realiza la CEPAL, lo más importante es que la cifra sube gracias al desempeño que vienen obteniendo las economías de menor peso regional: Panamá (7,0%), Bolivia (5,5%), Perú, República Dominicana y Nicaragua (5,0%).

Por otro lado, las previsiones para países como Brasil y Argentina son mucho más pobres. En tanto, México y Chile, con un pronóstico de crecimiento del 3%, podrían ayudar a mejorar el promedio hacia arriba.

Pero más allá de cualquier conjetura que los expertos puedan hacer sobre el crecimiento económico que alcanzará la región, lo cierto es que éste dependerá de tres factores fundamentales. A continuación le contamos cuáles son:

1. Economía mundial

Tras el estallido de la crisis financiera de 2008, el dinamismo que tenía la economía global no llegó a recobrarse completamente. En este sentido, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como organismos privados afirmaron que el 2015 será ligeramente mejor que los dos años previos a la explosión de la crisis, pero que no terminará de recuperarse.

Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal, habló con BBC Mundo sobre dos escenarios posibles para la economía mundial. En el primero, y en el mejor de los casos, plantea un crecimiento lento pero sin deflación para Europa, un mayor dinamismo estadounidense y un crecimiento al 7% para China.

Por otro lado, en un escenario más complejo, señala “una crisis mayor de la eurozona con el impacto que esto tendría sobre Estados Unidos y la economía mundial, y, por lo tanto, sobre la región”.

Para ambos escenarios, el impacto dependerá de los vínculos internacionales de cada país tenga. Por ejemplo, el crecimiento estadounidense es muy positivo para México y Centroamérica, mientras que la desaceleración de China impacta más sobre los países exportadores de materias primas.

2. El precio de las materias primas

La región Latinoamericana experimentó un boom económico en los últimos diez años impulsada por el auge global en los precios de los commodities y la abundancia de capital en todo el mundo. Pero en los dos últimos años con la desaceleración de la economía China, los precios de las materias primas empezaron a caer y comenzó a surgir una sensación de incertidumbre.

De acuerdo con el artículo, en 2013 el valor promedio de todos los productos primarios (alimentos, minerales y energéticos) cayó en un 5%. Pero en 2014 la caída fue más fuerte y llegó al 10%. La tendencia para este 2015 es que los precios del petróleo continúen a la baja, los minerales se mantengan o caigan muy levemente y los alimentos experimenten una ligera mejoría.

Ante este escenario, se prevé que América Central en su conjunto se beneficie como importadora de energía mientras que países de América del Sur, como Ecuador y Venezuela, salgan perjudicados en el plano exportador energético.

3. La apreciación del dólar

Como ya le contamos reiteradas veces en Inversor Global, el fin del programa de estímulos monetarios, denominado Quantitative Easing, aplicado durante los últimos seis años por Estados Unidos ha fortalecido el dólar y ha provocado una fuerte caída en el valor de las monedas regionales. En este aspecto, el real brasileño fue una de las monedas latinoamericanas que más sintió el impacto al caer un 17% respecto a la divisa estadounidense.

La decisión de la Reserva Federal de subir las tasas de interés de referencia hacia mitad de año supone una salida de capitales de la región, ya que elevará los retornos de la deuda y los depósitos bancarios de Estados Unidos y en consecuencia volverá menos atractivos a los activos de las economías emergentes.

Aún así, Titelman  señala que “dado que ha sido un cambio de política monetaria muy anunciado, el impacto será menor, porque los agentes económicos están bastante preparados para el evento”. Por otro lado, resalta que la decisión puede resultar beneficiosa “porque una caída del tipo de cambio puede beneficiar la competitividad de las exportaciones”.

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