La caída del precio del petróleo: una “ayudita” para las reservas del Central

La dramática caída de casi un 40% en los precios del crudo desde junio pasado, obviamente es perjudicial para países como Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Nigeria así como también para las empresas petroleras en general. Sin embargo, no todos los efectos de esta dinámica son negativos, al menos, cuando se amplia la perspectiva en términos de mercados internacionales.

Según proyecciones de los analistas, la depreciación sostenida del petróleo podría aportar un crecimiento económico global de hasta un 0,8%. En una nota de BBC Mundo, se explica que la pérdida de valor del oro negro se traduce en un menor costo de combustibles y demás bienes y servicios vinculados a la actividad energética, lo que  trae como consecuencia el ahorro de cierta cantidad de dinero para el ciudadano común que normalmente se destinaba a estos consumos, lo que estimulará los hábitos de gasto en otros ámbitos y terminará por impulsar la actividad económica y la expansión.

En el caso de Argentina, El Cronista destaca que  en ese contexto se produciría un ahorro de 2.400 millones de dólares de las reservas del Banco Central (BCRA)  durante 2015, lo que contribuiría con el pago de deudas por el orden de los 15.000 millones de dólares con vencimiento el año próximo. En ese sentido, se estima que las importaciones podrían llegar a ser 30 % menores a las de ahora. 

Ahora bien, los escenarios alentadores tienen su lugar dentro del corto plazo, debido a que una caída del precio del petróleo sostenida en el tiempo significa una amenaza para la explotación de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales.

El origen de la caída

El descenso de la demanda petrolera viene dado a raíz de los diversos acontecimientos que tienen lugar a nivel mundial actualmente, así, la desaceleración de China, la recesión japonesa y el estancamiento de la Eurozona, han jugado un papel fundamental en ello.

Por otro lado, gracias a la explotación de crudo de esquistos en los Estados Unidos, la producción convencional se incrementó, provocando una oferta excesiva que alcanza los 30.000 millones de barriles diarios, y que según el consenso de la última cumbre de la OPEP, se mantendrá en esos picos. 

Los grandes perdedores de la partida

El impacto sobre los países dependientes de las exportaciones petroleras como Venezuela, Nigeria, Noruega, Rusia y Arabia Sauidita ya se hace sentir. Como prueba de ello, el rublo ruso, el bolívar de Venezuela, la corona noruega y la naira nigeriana muestran depreciaciones considerables.

A la fecha, en el caso particular de Venezuela, un reporte  de El Cronista  señala que el costo de endeudamiento  de ese país trepó 2,88% en los últimos 30 días a medida que, por la caída del precio del barril de petróleo, los inversores se deshacen de los títulos de deuda venezolanos.

También debe considerarse que parte de los países productores de crudo, no solo se dedican a la venta de este. Las inversiones originadas por los petrodolares son de amplio espectro. Como ejemplo de ello, vale mencionar  que el fondo petrolero de Noruega tiene cerca del 1% de las acciones globales.

Recomendación

El artículo de El Cronista hace referencia a las posibles operaciones y oportunidades que pueden aprovecharse en este contexto, señalando la posibilidad de comprar tiendas de precios bajos que apuntan a los consumidores más pobres y vender las cadenas de joyería, cuyo público esta constituido en gran parte por los magnates del petróleo. 

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