El flight-to-quality amenaza a los activos de economías emergentes

Los mercados emergentes han atravesado una fase de desaceleración económica sostenida en los últimos 4 años. Durante 2014, los precios de las materias primas, principal recurso de exportación de los países en desarrollo, mantuvieron un comportamiento a la baja debido a debilidades estructurales internas y a la lenta demanda global de las mismas. 

En el caso particular de América Latina, la inflación aumentó a pesar de la moderación del crecimiento. Especialmente en países con políticas expansivas continuas, el aumento sostenido y generalizado de los precios superó el objetivo propuesto para este indicador. 

En relación a ello, América Economía publicó que a pesar del aumento del gasto público, cuyo propósito fue crear puestos de trabajo temporales, el empleo neto se vio mermado a causa de la incapacidad de la economía para absorber el remanente de la fuerza laboral. A raíz de ello, el bienestar social sufrió en 2014 un deterioro importante que ya venía gestándose en años anteriores. 

La depreciación de la moneda que caracteriza el contexto emergente actual, es percibida como un signo de debilidad económica, lo que genera una pérdida de confianza en estos mercados y, por ende, disminuye su competitividad. En esa línea, el déficit y la inestabilidad en la liquidez de los últimos meses provocaron cambios en el precio de todos los activos, lo que sugiere la necesidad de estimular el fortalecimiento de las monedas.

Como agravante, el alza del dólar históricamente ha representado una amenaza para los países emergentes, y la situación actual no es la excepción. Con respecto al impacto del fortalecimiento de la moneda estadounidense, Nery Persichini, economista de Inversor Global, estableció que: “los inversores venden sus posiciones en países emergentes y se van a mejores activos, lo que genera presiones sobre las monedas emergentes. Así, la salida de capitales provoca la devaluación de las monedas o bien que se pierdan reservas  de acuerdo con el esquema cambiario particular de cada país”.

En ese sentido, Moody’s Analytic proyecta que la pérdida de valor de estas monedas continuará para 2015. Adicionalmente, de acuerdo con Persichini “existe la posibilidad de un recrudecimiento en las condiciones para acceder a los mercados internacionales. Si la economía de los Estados Unidos sigue mejorando su desempeño, la Fed contemplaría subir las tasas de interés de referencia. Esto levanta el retorno de la inversión libre de riesgo más segura del mundo: los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos, y con ello, sube el piso del costo de endeudarse para el resto del mundo”.

Las alternativas de inversión en estos países en función del contexto, giran entorno a las opciones vinculadas al consumo. El desafío de las economías en desarrollo para 2015 es recuperar el crecimiento a tasas mayores y más estables. Para ello, es necesario parar los estímulos de política transitorios  y centrarse más en una solución estructural para una debilidad también estructural.

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