Tras el triunfo electoral, Dilma Rousseff se desdice y gira hacia la ortodoxia económica

La “Teoría de las Crisis Repentinas”, desarrollada dentro del campo de la política económica, postula que cuando un país experimenta una crisis imprevista, el Gobierno que llega al poder luego de ésta tendría más margen para efectuar giros en la conducción de la economía, ya que el público se encontraría más permeable a los cambios. En esta línea, ese parece ser el caso de Dilma Rousseff que, tras haber padecido duros golpes económicos este año y así y todo haber sido reelecta, optó por tomar el sendero de la ortodoxia que meses atrás criticaba públicamente.

El signo más claro de este viraje sucedió tres días después de su reelección. A través del Banco Central, el Gobierno brasileño subió las tasas de interés para controlar la inflación. El hecho, sorprendió a todos, ya que se trataba de la medida que propuso su rival Aécio Neves a lo largo de toda la campaña electoral.

Según publicó el sitio El Cronista, a lo largo de la compaña electoral la presidente Rousseff no parecía reparar en la economía del mercado y hasta llegó a declarar que los miembros del partido de la oposición PSDB –conocidos como tucanos– y su candidato presidencial Aécio Neves eran “banqueros chupasangre”.

“Esos tucanos” implantan la inflación para poder cobrar intereses” dijo a una audiencia en Recife, ciudad de la pobre región noreste de Brasil que le garantizó la ajustada victoria electoral por el 3% de los votos el 26 de octubre. “Hoy, Brasil tiene las tasas de interés más bajas de su historia”, afirmó durante otro encuentro.

Sin embargo, tres días después de su triunfo electoral, el banco central hizo justamente lo que Neves proponía: subir las tasas de interés. Pero no sólo eso, sino que lo hizo hasta alcanzar su nivel más alto en tres años para así lograr controlar la inflación superior al 6,5%, que es el techo del rango objetivo oficial.

Según publicó el diario La Nación, para los economistas y especialistas financieros, el anuncio del Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) de aumentar la tasa de interés Selic de 0,25%, a 11,25%, apunta que la conducción de la política económica podría dar un giro positivo durante el nuevo gobierno de Dilma, más atento a las críticas del mercado.

A pesar de que la economía brasileña está virtualmente estancada -se espera que este año crezca apenas un 0,3%-, la inflación continúa creciendo y ya se ha pasado del techo de la meta establecida por el gobierno (6,75% en los últimos doce meses ).

“Para el comité, desde su última reunión, entre otros factores, la intensificación de los ajustes de precios relativos en la economía volvió el balance de riesgos para la inflación menos favorable. En vista de eso, el comité consideró oportuno ajustar las condiciones monetarias de modo que puedan garantizar, a un menor costo, la prevalencia de un escenario más benigno para la inflación en 2015 y 2016”, señaló el Copom en un comunicado publicado ayer.

La decisión del Copom no fue unánime pero, en términos generales, fue bien recibido por el mercado como un primer paso tras el ajustado triunfo de Dilma en las elecciones.

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