¿Por qué a la Argentina le espera un 2015 complicado más allá de los holdouts?

Después de perder una larga batalla contra los fondos buitre en julio, la Argentina incurrió en su segundo default en 12 años. La reacción inmediata de los mercados fue el pesimismo y la desconfianza que, a su vez, generaron una disparada del dólar blue y una aceleración de la inflación.

Sin embargo, con el paso del tiempo, las aguas se calmaron y la posibilidad de llegar a un acuerdo en enero de 2015 le devolvió el optimismo a los inversores. El problema es que si bien las negociaciones con los holdouts pueden sonar alejadas de la vida cotidiana, tendrán consecuencias concretas en los bolsillos de los argentinos el próximo año.

En esta línea, un artículo publicado en el diario El Cronista, asegura que aunque las negociaciones con los fondos buitre prosperen, el escenario de la Argentina a futuro sería desalentador. “De todos modos habría escasa expansión de la actividad y una inflación no menor a 30%”, afirman los analistas al periódico.

Como agravante, si las negociaciones fracasaran y no se llegara a un pacto, el futuro se tornaría todavía más oscuro: freno a las importaciones, destrucción de puestos de trabajo y mayor pérdida del poder adquisitivo del salario, serían sólo algunas de las consecuencias devastadoras que se experimentarían.

Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global, entiende que un acuerdo con holdouts o la falta de éste, depende de una decisión política. Si viniera el acuerdo, las consecuencias directas serían una baja del riesgo, descomprensión de la tensión cambiaria y posibilidad de ingreso de capitales financieros.

“Eso repercutiría en una baja del costo de financiamiento que puede trasladarse a la economía en un principio. Sin embargo, los efectos en la actividad económica tardarán más en sentirse ya que las reales inversiones extranjeras para infraestructura y otras cuestiones que motoricen empleo se van a canalizar recién en 2016 con el cambio de presidente”, advierte Martínez Burzaco.

Además, las principales consultoras anticipan que, aún en caso de concretarse un giro pragmático por parte del Gobierno, que se traduzca en un arreglo con los holdouts y un regreso a los mercados internacionales de crédito, 2015 será otro mal año para la economía real. Estaría caracterizado por una escasa expansión de la actividad, en el mejor de los casos, y de una inflación no inferior al 30%.

Si se diera este caso, las proyecciones privadas en materia de nivel de actividad oscilan entre una contracción leve del PBI (-1,2% fue el pronóstico más negativo) y una expansión acotada (+3% es la proyección de Bein & Asociados en caso de que en enero mismo se arregle con los holdouts). En este marco, el periódico pronostica que la inflación se situaría entre 27,4% y 41% y el dólar oficial cotizaría a entre 10,5 pesos y 13,4 pesos hacia fin de 2015.

Si por lo contrario, sucediera que las negociaciones fracasaran, la falta de dólares frenaría aún más las importaciones, imprescindibles para que la industrial nacional produzca, y se profundizaría la crisis que ya atraviesa la economía local. Esto se traduciría en destrucción de puestos de trabajo y creciente pérdida del poder de compra del salario serán los efectos más palpables para la mayoría.

En términos de actividad, el PBI se contraería entre 2,2 y 3,5%; mientras que la inflación real se situaría entre 34 y 60%, aunque la mayor parte de los consultores la prevén entre 40 y 45%. En este contexto, el dólar oficial costaría entre 11,8 pesos y 16,6 pesos hacia fin de 2015.

Por su parte, el Gobierno nacional minimizó el impacto económico de alcanzar un eventual acuerdo con los fondos buitres que litigan contra la Argentina en los tribunales de Nueva York. “Decir que un arreglo con buitres resuelve la situación económica es una falacia de carácter argumental esgrimida por analistas financieros”, sentenció el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en su habitual conferencia de prensa matinal.

Según publicó el diario Ámbito.com, el funcionario respaldó su punto con un ejemplo que había tenido lugar tiempo atrás cuando los mismos expertos decían que “si la Argentina arregla con el Club de París van a fluir recursos y que el acuerdo con el CIADI va a generar un nuevo mecanismo de financiamiento para la Argentina, pero la verdad es que el país tiene múltiples posibilidades” para desarrollarse y crecer.

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