Mi plan para sacar a la Argentina de la crisis

“No dejes para mañana lo que puede hacer hoy”.

Eso es precisamente lo que le diría a nuestra presidenta si realmente siente ese amor a la patria que tanto predica en sus cadenas nacionales.

Todos, absolutamente todos, sabemos que el estado de la economía argentina es delicado. No es terminal, pero de continuar tomando decisiones económicas erróneas la situación puede volverse aún más complicada.

La elevada inflación, la descontrolada emisión monetaria, el abultado déficit fiscal y otras grandes distorsiones del modelo económico son una realidad innegable, difícil de ocultar.

Sin embargo, hoy no me ocuparé de ellas.

Mi intención es presentar tres medidas para sacar a la Argentina de la crisis que se pueden aplicar relativamente rápido y sus efectos podrían a tener un impacto inmediato.

¿Por qué?

Porque básicamente estas medidas que les presentaré a continuación son de corte financiero  y los resultados por este canal son mucho más veloces que cuando se trata de operar en las variables de la economía real.

Y es allí donde veo la importancia y el mayor valor agregado de estas medidas, ya que la Argentina necesita un shock de confianza urgente y si lo financiero lo puede dar, es probable que meses después esas mejoras lleguen a la economía real.

Por eso, el momento de actuar es hoy.

Ojalá alguien pueda considerar las tres medidas que presentaré a continuación.

1. La ANSES debe vender todas sus acciones de empresas cotizantes

En octubre de 2008, y con la excusa de los coletazos que causó la crisis financiera global, el Gobierno avanzó con la estatización de los fondos de pensión privados (AFJPs). Se trató de una medida que causó más incertidumbre a la existente, pero es cierto que la administración se hizo de una caja necesaria para paliar los efectos contractivos que sufría la recaudación impositiva.

Seis años después, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, como  llamó la ANSES  la cartera heredada, mostró pocos avances en su performance medida en dólares.

La administración de los fondos y la discrecionalidad con la que se manejan esos recursos poco aportan a la transparencia que debería regir en la administración de lo público.

Pero más allá de eso, que será tema de otra columna, lo importante es que la ANSES hoy puede hacer algo muy importante para aportar certidumbre y colaborar para salir de la crisis.

¡Vender todas las posiciones en acciones que tiene de compañías privadas!

Fíjese la tabla siguiente:

Cuando las AFJPs fueron estatizadas, la ANSES se quedó con una gran cantidad de acciones de empresas privadas que cotizaban en Bolsa. Y en algunos casos, el porcentaje del capital social de las empresas es muy importante.

Banco Macro 30,97%, San Miguel 26,9%, Telecom 24,9% y Consultatio 24,8%, entre otras.

¿Para qué sirven esas tenencias? Solamente para poner Directores estatales en empresas completamente formadas por capital privado.

No tiene sentido alguno. Si es por una cuestión de control, el Estado cuenta con las instituciones pertinentes para ello, empezando por la Comisión Nacional de Valores (CNV) para el mercado en general o mismo el Banco Central de la República Argentina para los bancos en particular.

De nada sirven esas participaciones que tienen la ANSES.

Si tomamos las 16 tenencias más importantes que tiene el organismo, a precios de mercado vigentes, suman $ 60 mil millones. Ese dinero al tipo de cambio oficial son US$ 7.104 millones y al dólar ilegal es US$ 4.207 millones.

Si vendiera esas tenencias, y considerando que muchas de las acciones cotizan ADR en Wall Street, tendría dos efectos muy positivos. El primero es que generaría una oferta de dólar genuina importante al mercado cambiario que podrían engrosar las reservas del BCRA; el segundo es que sería un importante golpe de confianza para el sector privada en términos de la intromisión de lo público en sus actividades.

2. Levantar la restricción para el ingreso de capitales

Cuando la Argentina reestructuró su deuda en 2005, tenía un problema con el dólar. Este era exactamente contrario al de ahora: el ingreso de dólares era tan masivo que el BCRA tenía que comprar esas divisas para evitar que el peso argentino se aprecie y, con ello, quitar competitividad a las exportaciones.

Una de las medidas que utilizó el BCRA para desalentar el ingreso de dólares en ese momento fue imponer un encaje del 30% de los montos ingresados en una cuenta de la entidad sin remunerar.

En términos simples, si alguien quería ingresar US$ 100.000 desde el exterior para inversiones de portafolio, debería dejar US$ 30.000 depositados en el BCRA por el término de un año sin remuneración alguna.

Esto ciertamente pudo desalentar el ingreso de capitales, pero debió ser una medida flexible y transitoria.

En el actual contexto de escasez de dólares, esta medida no tiene ningún tipo de sentido. Levantar la medida sería una señal de confianza y, adicionalmente, podría ayudar a que el país sea levantado de categoría de “mercado de frontera”, lo que podría retroalimentar el ciclo           de ingresos de capitales genuinos.

3. Subsidiar la tasa de interés para motorizar el crédito hipotecario

El sector inmobiliario y de la construcción es uno de los más golpeados en la actualidad. En paralelo, uno de los problemas estructurales más grandes del país es la ausencia de líneas de préstamos hipotecarios de largo plazo.

¿Cuál es la razón de esto último?

Los bancos esgrimen que más del 65% de los depósitos a plazo fijo son menores a 60 días, por lo que brindar préstamos a 10 o 20 años de plazo acrecentaría el riesgo de descalce.

Esto es cierto.

Mi propuesta, entonces, es que el Gobierno subsidie el diferencial de tasas existente entre el 40% de inflación actual y el 24% que rinde un plazo fijo de corto plazo. Esto podría regir para colocaciones a plazo superior al año, seduciendo a los ahorristas a estirar sus colocaciones, otorgando a los bancos la posibilidad de armar líneas de préstamos hipotecarios sustentables con un menor riesgo de descalce y estimulando al Gobierno a activar planes para bajar la inflación de manera tal el costo del subsidio de tasas asumido.

Creo que estas tres medidas se pueden aplicar con relativa facilidad, sin demasiados costos y con mucho para ganar en los tiempos actuales.

El momento para actuar es hoy. Cuando más rápido traccione lo financiero, más veloz llegará el efecto positivo a la economía real.

Llegó la hora de proponer para poder pensar una Argentina más allá de pasado mañana.

A su lado en los mercados.

Diego Martínez Burzaco

Para Inversor Global

PD: si quiere continuar debatiendo este y otro temas, lo invito a seguirme enTwitter: @diegomb80

Comments 2

  1. ZUMBIDO
    • dmartinezb

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