Los zombis invadieron la Argentina

¿Qué son los zombis? No están muertos ni vivos, desde un punto de vista económico son personas que viven a expensas de otras. ¿Usted es un zombi? Hágase una pregunta muy simple: en ausencia del Gobierno, ¿las personas voluntariamente le pagarían para hacer lo que usted hace? Si la respuesta es negativa, usted seguramente es un zombi.

Si usted es un empleado de Aerolíneas Argentinas, existen probabilidades de que sea un zombi. Si usted es uno de los 33 pilotos por avión que existen en Aerolíneas, cuando el promedio de la industria es 13 o si es parte de los 11.000 empleados de una empresa que pierde casi mil millones de dólares por año, es probable que sea un zombi. Si el gobierno desaparece de un día para el otro, es improbable que usted consiga un empleo productivo en una empresa productiva.

¿Cómo nacen los zombis? A medida que las sociedades son más complejas, los zombis se reproducen. En el pasado, las sociedades eran muy simples, no existían zombis, todos tenían que trabajar en algo productivo para sobrevivir. Pero a medida que las sociedades se volvieron más complejas, el Gobierno con su uso exclusivo de la fuerza empezó a tener cada vez más poder para sacarle dinero a las personas productivas, a aquéllas que producen algo real, para luego dárselo a las personas que no hacen nada, a los muertos en vida, a los zombis.

¿Usted se pregunta por qué cada vez que va a hacer un trámite gubernamental tiene que completar tantos papeles y formularios? Porque a los zombis les encantan las cosas complicadas… cuanto más tiempo lleve, cuanto más recursos gaste un proceso, más contentos estarán los zombis. Más “justificarán” su trabajo artificial.

A los zombis les encantan las regulaciones. La presunción es que esa regulación beneficia a alguien. Pero tal vez ésta sea solo una forma más de transferir la riqueza y el poder de las personas productivas a los zombis.

Según Bill Bonner, en su ultimo libro llamado Hormegeddon, existen cuatro pasos para el proceso de “zombificación”:

  1. La inmensa mayoría de las personas quiere dinero, poder y estatus.
  2. Y quieren lograr ese objetivo de la manera más fácil posible.
  3. La mejor manera de lograr riqueza es robándola. Por ello muchos grupos se acercan al Gobierno, que es la única institución que puede robar dentro de la ley.
  4. A medida que pasa el tiempo, cada vez más grupos encuentran formas para usar el poder del Estado para sus propios objetivos. El Gobierno, no la actividad productiva, se convierte en la fuente de riqueza, poder y estatus.

Personajes, llamados erróneamente como “empresarios”, como Cristóbal López, Lázaro Báez, José Luis Manzano o muchos otros “amigos del poder” son un ejemplo claro de este último paso del proceso de “zombificación” de nuestro país.

Por supuesto que esta dinámica de la “zombificación” también aplica a las organizaciones privadas y a las empresas. Éstas también se pueden llenar de zombis a medida que crecen y maduran.

Pero existe una gran diferencia entre las organizaciones privadas y el Gobierno. Sólo el gobierno puede usar la violencia para obtener lo que quiera. Cuando las organizaciones privadas se infectan de zombis simplemente quiebran o son absorbidas por organizaciones más dinámicas. Los gobiernos en cambio siguen favoreciendo a los zombis hasta que todo el país termina quebrado.

Y cuando esto ocurre no solo los zombis se quedan sin su trabajo artificial, sino que también las personas productivas que no se prepararon para el colapso también sufren. Sí,  es un injusto, pero es lo que lamentablemente termina pasando.

La Argentina actual es un país invadido por zombis. Nuestros gobernantes dan muestras diarias de no estar ni muertos ni vivos, de ser expertos en robar cada vez más dinero de las personas productivas. Los zombis “jefes” esta semana nos regalaron declaraciones deliciosas. Axel Kicillof dijo: “No veo pérdida del poder adquisitivo del salario” y Jorge Capitanich dijo: “Es una vulgar mentira decir que la inflación es de 40%”.

Y mientras esto ocurre, se erigen como figuras emblemáticas de la “patria zombi” a los llamados referentes sociales como la ahora legisladora Milagro Sala, que hoy trabaja en conjunto con el Gobierno de turno sacando el dinero de las personas productivas y orientándolo a las improductivas. Muchas veces usando la fuerza para lograr sus objetivos.

Ella dice que este robo es un derecho. Acá va su declaración que reprodujo el portal Infobae:

“No es que (los subsidios) me parezcan bien, creo que corresponde, es un derecho adquirido de los argentinos”, consideró la referente social jujeña, que fundamentó su sentencia con un ejemplo: “A una mamá que tiene seis chicos y que se rompe trabajando como ama de casa, ¿no le corresponde un subsidio por cada hijo?”.

Otras mamás argentinas, que no son amigas de Milagro Sala, no tienen la posibilidad de tener tantos hijos porque se la pasan el día trabajando para mantener a su familia, pagar la educación y la salud de sus hijos. Sala dice que es un “derecho” sacar el dinero de las madres trabajadoras y dárselo a las que no trabajan… Zombis.

Pero cuidado que los zombis existen en todos lados. La Francia previa a la Revolución Francesa es un excelente ejemplo de esto. La monarquía había estado en el poder por mucho tiempo y diversos grupos, principalmente la aristocracia y la iglesia, habían tomado ventaja de ello. Esto era, generalmente, dando el derecho a recibir un flujo de fondos a un grupo de personas -o a una persona- a cambio de hacer algo que no era necesario hacer.

Por ejemplo, le daban a alguien el monopolio de la importación de tabaco o de sal, o el derecho a cobrar peaje en un puente. Generalmente estos privilegios eran comprados al Gobierno. Había todo tipo de privilegios. El término que se usaba en Francia en vez de zombis era “rentier”.

La cantidad de privilegios creció tanto a medida que el tiempo pasaba que llegó un momento donde la economía francesa estaba totalmente trabada. Por ejemplo, si uno quería llevar un kilo de papas de un lado a otra tenía que pagar a cinco diferentes “rentiers”. Hasta que llegó un momento en que todo estaba tan frenado que ya no funcionaba más. Como la economía estaba basada en la agricultura, con un par de veranos malos en la década de 1780 llegó lo peor: las personas quedaron a un paso de morir de hambre.

La historia dice que un grupo de franceses se reunió en frente al Palacio Real de París para reclamar comida, ya muertos de hambre. María Antonieta supuestamente preguntó cuál era el problema y fue informada que la gente protestaba porque no tenía pan para comer. Y la historia dice que ella contestó: “Entonces, que coman pasteles”. No se sabe si esto es real o no, pero lo concreto es que luego de esto comenzó la revolución y la mayoría de los zombis de la época perdieron sus privilegios y hasta sus cabezas.

Hoy Estados Unidos está lleno de zombis. Europa con sus mega parlamentos europeos y dobles o triples estructuras gubernamentales es el paraíso de los zombis. Algunos países como Chile que aún no tienen tantos parecen querer comenzar a recorrer el camino. En la Argentina hay más zombis que personas productivas. Los zombis nos han invadido de nuevo.

Las personas productivas corren por el mundo en búsqueda de un ámbito menos opresivo para sus actividades. Y los zombis viven con la seguridad de sentir que el poder, hoy, está de su lado. ¿Cuánto tardarán en destruirlo todo?

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore

Para
Inversor Global Argentina

 

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