Los rumores de una burbuja no se disipan: ¿cómo resguardarse?

Los rumores de una burbuja no se disipan: ¿cómo resguardarse?

A mediados de octubre, los mercados en Estados Unidos se derrumbaron y el pánico alcanzó a asustar a varios inversores y economistas que seguían de cerca las caídas en los índices bursátiles. Las empresas tecnológicas también sufrieron, pero luego de que las Bolsas se recuperaran, estas firmas continuaron ganando valor sin freno. Es por eso que muchos se preguntan si se ha gestado otra burbuja en este sector.

La pesadilla de las pérdidas por cinco billones de dólares que dejó la explosión de la burbuja de las puntocom en 2000 aún está viva y ahora que muchas Ofertas Públicas Iniciales provienen de firmas tecnológicas, la pregunta es si se ha puesto demasiado interés en ellas, sin tener un fundamento consistente sobre las ganancias que lograrán.

Rob Bernshteyn, CEO de una compañía de soluciones en la nube escribió una columna para el sitio web de la revista Forbes, en la que expresa la creciente preocupación que ha surgido entre analistas y expertos sobre la posible nueva burbuja tech.

Pero Bernshteyn va más allá y se pregunta si es hora de entrar en pánico por los crecientes rumores, además de que quiere saber si todo el sector se verá afectado, incluidas las empresas que si tienen bases financieras sólidas y un buen futuro por delante.

¿Demasiado gasto?

La visión del columnista apunta a que los líderes al frente de las empresas tecnológicas que quieran lanzar su IPO midan de forma precisa si su firma ha incurrido en demasiados gastos o si se ha expuesto a un riesgo innecesario.

En otras palabras, los rumores del supuesto estallido de la burbuja deben animar a directivos y empleados involucrados a revisar el estado de la compañía y asegurarse de que las decisiones que se tomen en los próximos meses tiendan a ser más conservadoras.

Tres áreas claves

Bernshteyn considera que la forma de hacer esta revisión es a través de las siguientes áreas: los clientes, los empleados y la comunidad inversora.

En términos de los clientes, hay que analizar si éstos son reales: es decir, que estén pagándole a determinada empresa por el servicio o producto que ofrecen. Pero no solo eso, sino que también hay que ver cuántos de ellos se mantienen conectados a la compañía y si están dispuestos a pagar más a medida que crece.

En cuanto a los empleados, muchos pueden estar emocionados por la salida a Bolsa. Pero, ¿están realmente comprometidos con sus tareas? En otras palabras, hay que investigar si el personal es parte del equipo no solo por la emoción de saber que se convertirá en un gran jugador del mercado dentro de poco tiempo, sino que su trabajo sea esencial y que realmente quieran ayudar a sacar adelante el proyecto.

Finalmente, es esencial revisar la temperatura de la comunidad inversora. El columnista ha descubierto que muchos inversores que quieren participar de una IPO simplemente quieren hacer parte de las ganancias extraordinarias, sin prestar cuidadosa atención a lo que hace la empresa. En estos casos, hay que tener en cuenta para qué se utilizará el dinero que recaude o si la firma no tiene un plan específico. Si esto último es el caso, lo mejor es alejarse de esa opción.

De esta manera, el columnista trata de concientizar a otros empresarios del sector y a inversores para que las acciones sean consecuentes con los fundamentos que están a la vista.

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