La crisis del petróleo

Durante nuestras vidas nos hemos acostumbrado a que el precio del petróleo se mueva en una sola dirección: hacia arriba. Quejarnos sobre lo caro que está el combustible se ha convertido en un tema de conversación tan recurrente como el fútbol o el clima.

Sin embargo, durante las últimas semanas en el mercado de materias primas se ha producido algo que no se ve muy a menudo.

El precio del barril de petróleo ha caído con fuerza hasta los 85 dólares, un 26 por ciento desde que a mediados de junio el precio del barril Brent de referencia en Europa alcanzara los 115 dólares por barril.

Como puede ver en el siguiente gráfico, entre enero y junio el barril de petróleo Brent se había movido en un estrecho rango entre los 105 y los 115 dólares por barril. Desde entonces, en apenas cuatro meses el petróleo ha sufrido su mayor caída desde aquel turbulento verano de 2012. 

Pero, ¿a qué se debe este descalabro en la cotización del petróleo? 

En primer lugar, el desarrollo de hidrocarburos alternativos al petróleo como el shale gas ha empujado la cotización del petróleo a la baja.

El petróleo convencional ya no ostenta indiscutiblemente el estatus de fuente de energía no renovable principal a largo plazo y la aparición de un sustituto ha provocado un incremento de la oferta. Siguiendo la ley de la oferta y la demanda, un incremento de la oferta provoca un descenso en el precio del bien.

En Inversor Global ya hemos hablado del cambio de paradigma que el shale gas va a suponer tanto en la política energética de los países como en el equilibrio de poder a nivel geopolítico, con una nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia a la vista.

De hecho, las primeras consecuencias de este cambio de paradigma en el mercado energético ya se notan con el fuerte descenso del precio del petróleo, que sin duda supondrá un fuerte golpe para las economías dependientes de la exportación de hidrocarburos como es el caso de Rusia o de Venezuela, siendo esta última la que se encuentra en un mayor aprieto ya que con los precios actuales del petróleo el Estado en su conjunto, y no sólo la industria petrolera, se enfrenta a la posibilidad de caer en un impago de su deuda.

A esto último hay que añadir un incremento de la producción de petróleo. Arabia Saudita, uno de los tres grandes productores de petróleo junto con Estados Unidos y Rusia, ha anunciado que está dispuesta a aumentar la producción de crudo en su país siempre que el precio del barril no baje de los 80 dólares.

Todo esto por el lado de la oferta. Por el lado de la demanda la Agencia Internacional de la Energía (AIE) rebajó hace pocos días sus estimaciones de crecimiento de la demanda mundial de petróleo de 900.000 barriles diarios a 650.000, un descenso mayúsculo.

Esto sucede ante la ralentización del crecimiento de la economía en algunas áreas como Europa o los países emergentes ya que, según la AIE, la demanda de petróleo crecerá a su ritmo más lento desde 2009.

Como puede ver, hay dos fuerzas empujando el precio del petróleo a la baja: tanto la oferta como la demanda. 

Un sector a evitar

Los bajos ratios de precio/ganancias que tienen muchas petroleras importantes como Royal Dutch Shell, Total o Exxon Mobil pueden hacer pensar que se tratan de inversiones atractivas. Sin embargo, estos ratios no contemplan el impacto que un petróleo más barato va a suponer en los ingresos de estas firmas.

El riesgo añadido del sector petrolero es que muchas prospecciones y otros proyectos se hicieron presupuestando un barril a cien dólares o más. Con un barril en 85 dólares algunas explotaciones petrolíferas no alcanzarán el umbral de rentabilidad e inevitablemente generarán pérdidas.

Aunque las grandes petroleras serán capaces de absorber estas pérdidas, es posible que las petroleras más pequeñas acusen la incertidumbre por el daño que el bajo precio del petróleo puede hacer en sus balances.

Algo parecido ocurrió con las mineras de oro hace poco más de un año. La “fiebre del oro” desatada desde el año 2000 provocó que muchas empresas se embarcaran en ambiciosos proyectos de explotación cuando la onza de oro cotizaba por encima de los 1.500 dólares.

Sin embargo, ahora que el precio del oro lucha por mantener su soporte en los 1.200 dólares, muchas mineras –especialmente las más pequeñas- han sufrido importantes caídas en bolsa debido a la incertidumbre sobre el precio de oro.

Si el precio del barril se estabiliza por debajo de los 100 dólares, muchas empresas petrolíferas van a tener graves problemas para mantener los beneficios que han acumulado hasta la actualizad.

Por ello, el sector del petróleo puede ser uno de los grandes sectores a evitar en bolsa durante los próximos meses.  

Un cordial saludo,

Alberto Redondo

Inversor Global España

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