El Gigante Asiático se desinfla

Con un crecimiento de 7,3% en el tercer cuatrimestre del año, el más bajo desde la crisis financiera global, China se enfrenta a una serie de problemas que amenazan la continuidad del gran desempeño mostrado hasta ahora.

De acuerdo con un artículo publicado por  The Wall Street Journal, las razones para ser pesimistas con respecto al futuro del coloso asiático son cada vez mayores. Más allá de las cifras que muestran una desaceleración importante de su economía, la burbuja inmobiliaria es uno de los elementos que cobra protagonismo.

Durante los últimos 20 años, la economía china encontró fuertes estímulos de crecimiento en el sector de los bienes raíces, que actualmente ocupa una cuarta parte del PIB nacional. Desde finales de los 90, los ciudadanos chinos destinaron sus ahorros al mercado inmobiliario, hecho que benefició a otros sectores relacionados con la industria del acero y el vidrio. Sin embargo, tal como reseña la nota, estas construcciones fueron financiadas con deuda,  y no conforme con ello la mayoría de los imponentes complejos residenciales ubicados en las diferentes ciudades, se encuentran deshabitados.

Aunque China ha concentrado esfuerzos en potenciar sus exportaciones logrando con ello resultados positivos, requiere de medidas adicionales que  se ajusten a las amplias dimensiones de su economía, lo que sugiere que debería orientarse a la innovación, como en el caso de todas las economías avanzadas; en este particular, el país asiático presenta limitaciones debido a la falta de libertad de pensamiento de su sociedad y la inexistencia de políticas que potencien este aspecto.

The Wall Street Journal, establece que el emprendimiento no es un tópico de interés para los chinos, de hecho, según investigadores de Estados Unidos y China, los alumnos de ingeniería en la Universidad de Stanford tienden a ser siete veces más propensos a trabajar en startups que sus pares en las universidades de alto nivel de China.

Por otra parte, en el ámbito de las inversiones se registró un descenso del 40%  con respecto a los proyectos de inversión en diversas áreas presentados ante el gobierno central para su aprobación, en comparación al año anterior, según información emitida por el Consejo de Estado Chino.

Con el propósito de ejecutar  acciones en esta dirección,  el primer ministro, Li Keqiang, ha estado recortando la burocracia para alentar la inversión y reactivar el crecimiento económico desde que hizo toma formal de su cargo en 2013.

En cuanto a las políticas para combatir la evidente problemática de contaminación industrial, se hace referencia a la evaluación del cumplimiento de los objetivos ecológicos por parte de los funcionarios locales, más allá de los resultados de crecimiento del PIB.

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