A los políticos no les gusta el dulce de leche

En forma gradual pero sin pausa, el matrimonio presidencial de Néstor y Cristina Kirchner fue regulando y controlando la economía argentina. Hoy, para producir cualquier producto o servicio hay que enfrentar mercados totalmente controlados y regulaciones por todos lados. Es decir, para producir hay que pasar más tiempo llenando papeles y formularios que pensando en estrategias para vender más.

En este contexto, aquellos empresarios que son amigos del poder tienen una enorme ventaja sobre el resto. Como son cercanos a los políticos, sus negocios sí pueden funcionar, obtienen favores, autorizaciones, cupos, privilegios, entre otras ventajas. Gracias a esto, logran hacer mucho dinero, dinero que por supuesto luego devolverían de alguna manera a sus amigos los políticos.

El empresario Cristóbal López es uno de los ejemplos más claros de este fenómeno que se ha dado durante el Gobierno de los Kirchner. Mire la noticia que conocimos pocos días atrás sobre los negocios de López, según reprodujo el diario La Nación:

Tres años después de haber puesto un pie en el negocio lácteo con la compra de La Salamandra, la emblemática marca de dulce de leche premium y mozzarella de búfala, el empresario Cristóbal López decidió cerrar ayer la producción de la empresa y suspender a sus 34 empleados.

Para López, esa actividad se volvió inviable por el aumento de los costos, en medio de una creciente inflación y las dificultades para seguir aumentando el precio de venta de un producto gourmet sin que los clientes dejaran de comprarlo.

En septiembre de 2011, el empresario, dueño de Indalo, un grupo que incluye construcciones, casinos, combustibles, alimentos y, entre otros medios, C5N y Radio 10, le compró La Salamandra a Cristina Miguens, a cambio de US$ 7,5 millones.

Estamos ante el empresario más poderoso del momento, medido por dinero disponible para invertir y por contactos en el Gobierno, que sigue haciendo fortunas en el negocio del juego, apañado por la Administración actual, pero también por los gobiernos provinciales, pero que no puede llevar adelante una fábrica de dulce de leche en la que invirtió millones pocos años atrás.

Si López tiene que cerrar su negocio lácteo, ¿qué le queda al resto de los empresarios lácteos argentinos que tienen muchos menos recursos que él?

La moraleja de esta historia es clara. Un empresario como López solo sabe hacer dinero cuando está asociado con los políticos de turno: cuando logra privilegios, protección y beneficios exclusivos. Pero cuando tiene que competir libremente en el mercado, luchando contra las subas de costos constantes y contra las dificultades para aumentar los precios al mismo ritmo, fracasa.

Otra muestra de esta perversa forma de hacer negocios se puede encontrar con una de las empresas que López intentó hacer en Florida, Estados Unidos. Hace unos meses compró un casino en Dania Beach, a una hora de Miami. La lógica del negocio era simple: si opero con éxito todos los casinos de la Argentina, ¿por qué no voy a poder hacer funcionar uno en Estados Unidos?

Con esa premisa, López compró y reformó un imponente casino para entrar al negocio del juego en Estados Unidos. Incluso lo inauguró con una fastuosa fiesta, invitando a ricos y famosos como Susana Giménez. Pero las cosas no fueron según lo planeado. Hoy el casino está cerrado y López está siendo investigado por el FBI.

Lo primero que no funcionó fueron los números. El casino nunca fue rentable, ni la mitad de rentable que los otros casinos del mismo estado de la Florida. Parece que López no tiene idea sobre cómo manejar un lugar de estos en un ambiente competitivo. Cuando el poder es su socio, las cosas se hacen más fáciles, pero cuando tiene que seducir clientes contra otras alternativas similares, fracasa.

Pero hay un segundo detalle que no funcionó. López es hoy investigado por el FBI en Estados Unidos por incluir entre los socios del casino, hoy cerrado “temporalmente”,  a empresas fantasmas con testaferros profesionales. La estrategia que le funcionó en la Argentina parece no servir por estas latitudes.

Pero no todas son malas noticias para López, ya que mientras algunos de sus negocios fracasan, otros brillan. ¿Se puede imaginar cuáles son los negocios que brillan? Sí, acertó. Aquéllos donde tiene protección política. El portal Gaceta Mercantil publicaba la siguiente noticia dos semanas atrás:

Oil M&S, la compañía petrolera de Cristóbal López e YPF presentaron al gobierno de José Luis Gioja, en San Juan, sus planes de exploración hasta el año 2015 que incluyen inversiones que totalizan los 14.720.000 pesos.

De acuerdo con lo difundido por la prensa local, la apuesta más fuerte es la de Oil en la zona Niquivil, en Jáchal (al norte de la provincia cuyana), donde planea invertir 1.5 millones de dólares (12.720.000 pesos al dólar oficial) en el próximo año en exploraciones.

En los negocios que necesita el favor del gobernante de turno, en este caso del gobernador José Luis Gioja, se hace fuerte y hace mucho dinero. El negocio petrolero, al igual que el del juego, son negocios híper-regulados en la Argentina, tanto que solo se pueden manejar en asociación con los políticos. Ésa es la “ventaja competitiva” de López, su vínculo con el poder.

Cuando una economía se maneja bajo este perverso sistema, un sistema que premia al ineficiente y castiga al eficiente; un sistema que premia al improductivo y castiga al productivo; su único destino es la decadencia.  Estamos ante una economía cuyo único destino es ser cada vez más pequeña.

No hay forma de conseguir una economía en crecimiento cuando los empresarios como López son los que triunfan. Los incentivos a los empresarios están dados en forma errónea. Para que una economía crezca tenemos que premiar a los eficientes e innovadores y castigar a los ineficientes. Ésa es la única manera de lograr que la “torta”, que la producción de un país sea mayor.

Por ello, solo vamos a poder progresar cuando este sistema se corte de cuajo; cuando volvamos a un sistema que premie a los eficientes e innovadores y castigue a los ineficientes y conservadores. Un sistema, que con sus dificultades y restricciones, funciona en los países que logran crecer.

Me imagino lo que estará pensando: ¿Usted cree que decidí escribir esta nota porque Cristóbal López tuvo la habilidad para conquistar a una de las mujeres más lindas y simpáticas de la Argentina? ¿A la modelo Ingrid Grudke?

Comprendo que puede pensar eso porque no conoce a mi mujer Victoria, que si bien no aparece en las revistas, es mucho más linda y simpática que Ingrid. Así que el tema no viene por allí. Sólo me interesó, esta vez, señalar la otra cara de la moneda de los políticos corruptos, los empresarios cómplices.

Uno no tiene vida sin el otro, una da privilegios, el otro responde con dinero. Una fórmula centenaria que en la Argentina nos empecinamos en recorrer una y otra vez. Siempre con los mismos resultados, crisis recurrentes una tras otra.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

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  1. Francisco Jorge Dardan
  2. Leonardo Martínez

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