Y usted, ¿qué tipo de emprendedor es?

Los emprendedores son personas con un talento natural para innovar y buscar cosas nuevas. Aceptan el riesgo como parte inherente de todo lo que hacen y no se achican ante los problemas: redoblan la apuesta y eligen ir por más. Sin embargo, para ser exitoso en el mundo de los negocios, es menester que cada entrepreneur evalúe sus propias virtudes y debilidades.

La mejor forma de seguir adelante y alcanzar el éxito es conocerse a sí mismo. Y esto lo dice Linda Rottenberg, CEO y cofundadora de Endeavor, la red global que brinda apoyo a miles de emprendedores de todo el mundo.

En base a sus años de experiencia y de haber trabajado con muchos emprendedores, Rottenberg escribió y analizó en un artículo de The Wall Street Journal cuatro categorías a las que los entrepreneur suelen pertenecer.  Y para que usted se identifique, en este artículo de Inversor Global se las presentamos:
 

Estrellas

Los emprendedores que se ubican dentro de esta raza saben de manera instintiva lo que está por venir. Son pioneros, dinámicos y tienen grandes personalidades. Cuando las estrellas crecen, dice Rottenberg,  pueden proyectarse a nivel mundial. Aunque no obstante, suelen ser volubles y actuar de manera individual.

Un gran ejemplo de esto es Lance Armstrong. El ex ciclista creó la fundación homónima y  la convirtió en una de las entidades sin fines de lucro más reconocidas a nivel global.

Pero sin embargo, cuando surgieron acusaciones por haber utilizado drogas para mejorar su desempeño, las donaciones se desplomaron y el estadounidense tuvo que afrontar terribles consecuencias económicas. Si vive como una estrella, morirá como una estrella.

Para evitar este tipo de situaciones, las emprendedoras estrellas deben asegurarse de que su organización cumpla siempre con la promesa de su personalidad. El consejo es designar a alguien para que se encargue de las cosas más “aburridas” y metódicas, y además, tener cuidado con los elogios. Busque a personas que complementen sus fortalezas, no sólo que lo halaguen.

En este caso, buenos ejemplos son Richard Branson, Estée Lauder, Martha Stewart y Jay Z.
 

Diamantes

Éstos carismáticos emprendedores buscan revolucionar la vida de las personas. Una vez que alcanzan el éxito, cambian las reglas del juego, pero su fracaso puede llegar a ser desordenado y dramático.

Diamantes como Mark Zuckerberg y Ted Turner son brillantes, pero suelen ser egocéntricos. Aunque el máximo referente de esta raza emprendedora fue Steve Jobs.

El creador de Apple modificó la realidad en cada etapa de su carrera para que encajara con su visión. A menudo, esta convicción puede llevarlos a rechazar a otros y a no compartir el protagonismo. Un diamante casi nunca es el mejor amigo de un empleado.

Si usted se identifica con esta categoría, debe saber que necesita escuchar para aprender. Su visión puede ser buena, pero necesita del aporte de otros para ser aún mejor y aceptar críticas para descubrir problemas. Como consejo, Linda le recuerda compartir su éxito, ya que formar un equipo de trabajo no es suficiente si no se distribuyen los méritos y los logros.

Cohetes espaciales

Son creadores brillantes que aspiran a hacer que sus emprendimientos sean más baratos, rápidos y eficientes. Tienen éxito usando la analítica, pero suelen tropezar por falta de creatividad.

Jeff Bezos es el mejor ejemplo para graficarlo, quien hizo un culto en Amazon de los datos, la eficiencia y las “reuniones de métricas” cada semana. Bill Gates, Michael Dell y Michael Bloomberg también tienen este temperamento.

Muchas veces, su estrecho enfoque puede generar dolores de cabeza en otros. Por eso, necesitan mirar más allá de las cifras, aprender más de lo cualitativo y prestar más atención a sus emociones. Para lograrlo, trate de rodearse de personas que piensen en una forma distinta a la suya

Transformadores

Los transformadores operan en sectores anticuados, pero aspiran a modernizarlos y realizar cambios trascendentales para la sociedad. Referentes son Howard Schultz, CEO de Starbuks, o Anita Roddick, fundadora de la compañía The Body Shop.

Éstos emprendedores necesitan hacer una estrategia tan convincente como su misión. No alcanza sólo con la innovación, hace falta también una fuerte implementación para alcanzar sus ideales. Además, es importante que preste atención a los hechos: no puede cambiar el mundo si sus números no cierran.

La lección que plantea Linda Rottenberg es clara: no copie a alguien para triunfar. Descubra sus propias tendencias, amplifique sus fortalezas y tenga presente sus defectos. El primer paso para crecer es conocerse a sí mismo.

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