Una sociedad que está condenada

Por Federico Tessore

Reportando desde Baltimore, Estados Unidos

La semana pasada publicaba en mi cuenta de Twitter una cita de la escritora Ayn Rand, extraída de su libro “La rebelión del Atlas”. Pocas veces un tuit generó tantos mensajes y comentarios en mi cuenta. Escribieron muchos lectores que ya habían leído el libro, pero también muchos otros que no habían escuchado de él ni de la escritora. Es que las semejanzas de la descripción del libro con lo que está pasando en nuestro país hoy son sorprendentes. Vamos a la cita:

“Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos gracias al soborno y a las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no son para protegerte contra ellos, sino para que ellos estén protegidos contra ti; cuando la corrupción sea recompensada y la honradez se convierte en sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada.”

No hay que hacer mucho esfuerzo para comprobar que hoy nos toca vivir en un país que cumple cada una de las situaciones que remarca Rand en este párrafo. Va un breve recuento por si le queda alguna duda:

  • Los argentinos que aún se animan a producir hoy tienen que pedir autorización a los políticos, es decir, a aquéllos que no producen nada, hasta para levantarse a la mañana de la cama…
  • El dinero grande en la Argentina no queda en manos del más eficiente ni el más creativo, sino que queda para los políticos y sus seudo-empresarios amigos del poder.
  • El soborno y el tráfico de influencias es el camino que eligió nuestro vicepresidente, Amado Boudou, para desarrollar su fortuna. La mayoría de los funcionarios públicos, hoy todos millonarios, siguieron el mismo camino.
  • La Presidenta acaba de aprobar un nuevo código civil donde la responsabilidad de los políticos ante las consecuencias de sus actos disminuye dictando la “irresponsabilidad civil del Estado”. Y como si esto fuera poco, el Gobierno controla buena parte de la Justicia, logrando que los jueces amigos se encarguen de “dormir” para siempre las pocas causas de corrupción que logran avanzar.

Una sociedad que se basa en este sistema, según Rand, es una sociedad que no puede progresar, que no puede avanzar. Una sociedad condenada a que unos pocos se vuelvan ricos y prósperos a costa de la mayoría que vive en la depresión y el sometimiento.

Pero, ante esta situación extrema, la pregunta que surge es, ¿cuánto tiempo tardarán las personas productivas del país en aguantar este avasallamiento? ¿Por cuánto tiempo estarán dispuestas a convalidar el robo?

Si quiere acercarse a una respuesta a esta pregunta, es una buena idea ver lo que pasó en otros países como Cuba o Venezuela. Gran parte de la población de estos dos países emigró hacia otros Estados. Se trata de personas que decidieron dejar la sociedad condenada en la que vivían y que emigraron en búsqueda de naciones menos perversas y violentas.

¿Será necesario llegar a ese extremo en la Argentina? ¿Gran parte de los ciudadanos terminarán viviendo en el exterior mientras los ladrones toman el control total de la nación?

¿O dentro de un año, cuando haya elecciones presidenciales, los argentinos demandaremos un cambio y los ladrones dejarán el poder? ¿O por lo menos no lo controlarán en su totalidad como pasa ahora?

Los próximos meses prometen ser fundamentales para saber cómo terminará esta novela. Hay mucha acción, un final que está abierto y un Gobierno liderado por una Cristina que parece seguir jugando a todo o nada.

La situación hoy es cada día más extrema.

Por un lado, el país sigue en default y los fondos buitres parecen no quedarse de brazos cruzados. Estos acreedores investigan como nunca antes la corrupción de los políticos argentinos. Están escarbando sobre el origen de los fondos de importantes inversiones de nuestro país en Estados Unidos. Y recuerde que estamos ante un grupo económico con mucho poder y recursos financieros ilimitados.

¿Qué mejor que ellos para investigar a los gobernantes que roban en nuestro país? Podríamos estar yendo hacia un escenario surreal: podría ocurrir que aquéllos que quieren cobrar más dinero del Estado argentino terminen destapando las ollas de corrupción que nos liberen a todas las personas productivas de los particulares personajes que nos gobiernan. ¿Sería tan malo ese escenario?

Aunque, como se imaginará, Cristina y sus secuaces tampoco son lentos en reaccionar. Ahora sacaron a la luz, nuevamente, la pelea contra el grupo Clarín. Decidieron no aprobar su plan de adecuación y ahora vuelven a la carga con la amenaza de rematar varios de los medios de este grupo como TN, Canal 13 o Radio Mitre, los pocos medios de comunicación libres que quedan en la Argentina.

Al mismo tiempo, uno de los periodistas argentinos mas escuchados del país, Marcelo Longobardi, es víctima de un sospechoso “robo” en uno de los barrios más custodiados de nuestro país. Y como si esto fuera poco, el jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, avanzó fuerte contra los medios de comunicación diciendo lo siguiente, según reproducía el diario La Nación, el jueves pasado:

“Cuando la propiedad de los medios está concentrada en monopolios no hay libertad de expresión (…) hay un mensaje unilateral de poderes concentrados”, lanzó el ministro coordinador, quien apuntó contra las “corporaciones mediáticas o judiciales”.

“Ellos destruyen la libertad de expresión con acciones opositoras destituyentes, pretenden amedrentar a grupos de carácter social (…) los grupos concentrados no respetan la libertad de expresión ni de prensa, extorsionan a los gobiernos para defender sus propios intereses”, agregó.

¿En qué está pensando Cristina cuando adopta estas actitudes tan radicales cuando solo resta un año de Gobierno? ¿Realmente Cristina y su grupo estarán dispuestos a correr el riesgo de perder una elección el año que viene e irse a sus casas plácidamente? ¿O “Las amenazas de Cristina” tienen probabilidad de convertirse en realidad?

No tengo la menor idea de lo que terminará sucediendo, pero le pido que no se pierda el próximo capítulo de esta novela de suspenso, intrigas y poder, de la cual 40 millones de argentinos somos rehenes.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Argentina

P.D. : Puede seguir a Federico en su cuenta de Twitter en @fedetesso y en su página  de Facebook haciendo click aquí.

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  1. Ailinrayen
  2. Luis

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