Tres estrategias para ganar con el “superdólar”

Diego Martínez Burzaco

Para quienes vivimos en la Argentina, el dólar es una obsesión desde siempre. En cualquier charla con amigos o familiares cuando se hace alusión a la situación económica del país rápidamente se asocia a la divisa estadounidense como forma de cobertura ante cualquier crisis.

Se trata de un comportamiento racional si consideramos lo ocurrido en el pasado, pero sólo como una estrategia de cobertura. No es la estrategia más eficiente para capitalizar los ahorros en moneda dura.

Pero hoy el dólar es noticia en todo el mundo.

Su valor ya no sólo desvela diariamente a los argentinos, sino que es un síntoma de preocupación para toda la región latinoamericana y el resto de las zonas emergentes.

Y no es para menos.

La debilidad del dólar en los últimos años repartió muchos beneficios para este tipo de países, principalmente por el lado financiero y comercial.

Por un lado, la debilidad del dólar producto de las bajísimas tasas de interés produjo un movimiento de los flujos de capital desde las regiones desarrolladas hacia los países emergentes en busca de mayor rentabilidad.

Por otro, la gran mayoría de los activos financieros y no financieros se apreciaron significativamente contra la divisa estadounidense, entre ellos los commodities agrícolas y no agrícolas, favoreciendo a los países emergentes, que son los principales exportadores de productos primarios.

Pero este escenario ideal parece que ha quedado atrás.

La perspectiva de una suba del costo del dinero (tasa de interés) en Estados Unidos para los próximos meses fue anticipada fuertemente por el mercado, llevando a la cotización del dólar a un máximo en cuatro años sobre las principales monedas del mundo.

El Índice Dólar EOD refleja la performance de la divisa contra una canasta de monedas cuyas ponderaciones son: 57,6% euro, 13,6% yen, 11,9% libras esterlina, 9,1% dólar canadiense, 4,2% corona sueca y 3,6% franco suizo.

Lo que llama la atención es la velocidad de apreciación del mismo:

¿Está acaso todo perdido para los emergentes?

No.

Pero está claro que quienes administraron mejor la bonanza están en mejor posición relativa para adaptarse al cambio de escenario que quienes no lo hicieron.

Desde el punto de vista inversor, también hay decisiones importantes que tomar.  Es por eso que hoy le presento tres estrategias para aprovechar el “súperdolar” que se está imponiendo en la actualidad.

1. Comprar acciones de Estados Unidos con orientación al mercado interno

Esta recomendación es un poco intuitiva, pero no por eso menos importante. Si el dólar se fortaleció y permanecerá fuerte, aquellas empresas que vendan en el mercado doméstico estadounidense tendrán ganancias interesantes en esa moneda.

Asimismo, también podrán sacar provecho del fortalecimiento del mercado interno de ese país, que se ha vuelto más dinámico tras la aceleración del crecimiento económico (a niveles más rápidos desde 2009) y la caída de la tasa de desempleo al menos nivel desde 2008.

Esto sitúa a estas firmas en una situación relativa más beneficiosa contra empresas cuya generación de ingresos está más orientada en el exterior.

2. Acciones emergentes que exportan a Estados Unidos

Bajo la misma lógica, aquellas empresas extranjeras que tengan mercados conquistados en Estados Unidos podrán ver un flujo creciente de ganancias por sus exportaciones a ese país cuando se las valúa en moneda extranjera.

Mayor demanda de los estadounidenses y un dólar más fuerte, implica mayores retornos para estas empresas emergentes.

Y si las mismas tienen negocios en aquellos países emergentes que supieron administrar mejor la bonanza, entonces sus ingresos no deberían verse muy deteriorados por ese lado.

3. Evitar bonos emitidos en moneda doméstica

Si en 2010/2011 la estrategia era posicionarse en bonos de mercados emergentes emitidos en moneda doméstica, para sacar provecho del alto cupón de interés más la apreciación de la misma contra el dólar, hoy la situación es la inversa.

Evítelos.

¿Hasta cuándo? Hasta que la caída de precio y la suba del rendimiento sea lo suficientemente atractiva para compensar el riesgo de una devaluación mayor de las monedas emergentes contra el dólar estadounidense.

De esta manera, evitará quedar expuestos a nuevas corridas contras las monedas periféricas en el corto plazo.

En un escenario que se vuelve más complejo e impredecible, como inversor debe mantener los cinco sentidos en alerta. Interpretar, analizar y anticipar son claves al momento de detectar nuevas oportunidades de inversión.

A su lado en los mercados.

Diego Martínez Burzaco,

Para Inversor Global.

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