Profecía autocumplida: las distorsiones cambiarias llevan a una devaluación

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Se podría afirmar que la historia económica argentina de los últimos años se comporta de una manera cíclica. Períodos de bonanza seguidos por periodos contractivos que culminan en crisis financiera, del sistema bancario y económica en general. Pero, ¿cómo esperar que algo de este cambie cuando siempre actuamos de la misma forma?

Hay un dicho que afirma que para conseguir resultados distintos no hay que hacer siempre lo mismo. Si se avala esta línea de pensamiento, la mala noticia es que la Argentina está condenada a seguir sufriendo los mismos altibajos económicos por lo menos en el corto plazo.

Hilando todavía más fino, y según un estudio realizado por la consultora dirigida por Carlos Melconián, la historia argentina demuestra que la economía no logra convivir con brechas cambiarias elevadas por períodos de tiempo prolongados.

En los 70 y 80, cuando el dólar paralelo se disparaba, la política cambiaria se veía obligada a corregir la distorsión cambiaria depreciando el dólar oficial. Por lo tanto, hoy en día, en tiempos en que la brecha cambiaria se ubica al rededor del 70%, lo que debería seguir es una fuerte devaluación de la moneda local contra el dólar estadounidense.

Según el análisis publicado en el diario El Cronista, durante los 70‘s y 80‘s, cuando la brecha cambiaria era elevada, la primera medida tendía a reducir el valor del dólar paralelo pero eventualmente la solución derivaba en una devaluación del tipo de cambio oficial. Una regla histórica de la cual, sostiene M&S, no está exenta la situación actual.

“Era cuestión de meses que la política cambiaria se viera obligada a profundizar el crawling peg, directamente devaluar el tipo de cambio oficial y/o a desdoblar el mercado.

Desde M&S identifican tres episodios de suba brusca del dólar paralelo y engrosamiento de la brecha cambiaria desde la imposición del cepo. El primero fue en el verano de 2013, el segundo en los meses previos a la elección legislativa de ese año y el tercero es el que se vive en la actualidad.

Después del primer episodio, el Gobierno logró calmar el mercado y la tensión no pasó a mayores. Aun así, la brecha no bajó del 50%. En tanto, la segunda etapa desembocó en la devaluación de enero. Y en agosto empezó el tercer episodio, que se extendió a septiembre.

“El tipo de cambio oficial a 8,50 cada vez tiene menor relevancia concreta. Da la impresión que más allá de circunstancias transitorias, la brecha muestra un piso del 50%. Está en el umbral histórico a partir del cual no es fácil el statu quo cambiario. Posiblemente, el Gobierno intente zafar sin levantar muchas olas. Sin embargo, en algún momento la realidad le impondrá ‘hacer algo‘ con el tipo de cambio oficial”, concluye el informe.

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