Pesimismo en las principales Bolsas del mundo: ¿se viene una nueva crisis?

Los desalentadores datos sobre la economía en Europa y los malos pronósticos sobre nuevos informes en Estados Unidos inundaron de pesimismo los mercados financieros globales, cada vez más preocupadas por el porvenir de la economía mundial.

En la jornada de ayer, el pánico se apoderó de los mercados mundiales y las Bolsas europeas acentuaron las pérdidas de los últimos días para terminar con las caídas más importantes de los últimos tres años.

Los interrogantes sobre la futura financiación de Grecia, la caída en picada del precio del petróleo y la ya conocida debilidad sobre los datos macroeconómicos de Europa contribuyeron a generar esta  preocupación.

En este sentido, el deterioro de la economía de Alemania, principal promotor de la Eurozona, constituye una importante fuente de preocupación para los mercados.

“Se produjo una fuerte aceleración de las ventas en los mercados de acciones, con una aversión al riesgo exacerbada y generalizada, e incluso un retorno de la ansiedad en torno a los activos griegos”, señaló a La Nación Alexandre Baradez, responsable de análisis de mercados para IG Francia. Y además, agregó que “nada de lo que sucede tranquiliza a los inversores. Todos los ingredientes están reunidos para acentuar las pérdidas”.

El Ftse de Londres perdió un 1,66%, hasta los 6,108.65 puntos; el Cac 40 de París bajó 2,08%, hasta los 3,857.84; el Dax de Francfort cayó un 1,46%, hasta los 8,446.51; y el Ibex de Madrid se desplomó un 3,25%, hasta los 9,519.10.

En tanto, Wall Street perdió más de 2% al comienzo de las operaciones y cerró la jornada con un retroceso de 1,06%.

El pesimismo que ronda en la principal plaza financiera mundial fue consecuencia de los anuncios que se hicieron respecto a los niveles de actividad del país. Los resultados de las ventas minoristas en los Estados Unidos fueron decepcionantes y el índice de actividad de producción manufacturera en Nueva York registró una fuerte caída por primera vez en más de un año.

Los anuncios negativos en los Estados Unidos reactivaron la ansiedad en un contexto y preocupación respecto al crecimiento mundial, mientras que en el viejo continente persiste el miedo a la deflación y el temor ante una posible recesión, como lo destacó el FMI la semana pasada.

Pero la tensión que existe en los mercados financieros no se limita ni solamente a la renta variable. Las turbulencias llegan también a las divisas, a los commodities y a la deuda pública.

Así, la búsqueda de refugio ante una crisis disparó ayer las compras de deuda alemana y hoy la rentabilidad del bono español a diez años se disparó por encima del 2,4%, con una prima de riesgo al borde de los 170 puntos básicos.

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