La Argentina que debe morir

El mejor momento de plantar un árbol fue hace 20 años; el segundo mejor es hoy. Algo así sucede con los problemas económicos del país. Ya pasaron las alertas y los avisos, el tiempo de los parches y del miedo al costo político de las grandes decisiones.

Si lee mis columnas sabe que soy un optimista incansable y que en momentos en que todos ven trabas, intento aportar alternativas. Así lo hago al recomendar acciones y bonos a través del servicio Revancha Argentina, incluso lo intento desde esta misma columna, pero nada me molesta más que el costo de dejar pasar la oportunidad, algo que como país venimos realizando de manera sistemática.

Se acuerda de cuando devaluamos 25%, no fue hace tanto: enero de este año. Ese esfuerzo ya se evaporó. Hoy la brecha cambiaria volvió a ubicarse en torno al 80% y se llevó puesto a otro presidente del Banco Central.

Mientras le escribo estas líneas, hay rumores de que se podría eliminar la alternativa del dólar ahorro o reducir el cupo. Ecos de la Argentina maquillada. Esa que se jacta de tener un mercado de cambios libre, pero que en la mano de sus ciudadanos pone pesos que pierden valor a razón de un 40% anual.

Quizás el gráfico a continuación explique parte de los rumores y de los motivos de la salida de Juan Carlos Fábrega del Banco Central.

En lugar de volver a ser competitivos y mejorar la balanza comercial -nuestra fuente genuina de dólares- se les pidió a los bancos que reduzcan sus posiciones en moneda extranjera. Algo así como un rebalanceo contable que no resuelve el problema de fondo.

La caja de pandora

En esta Argentina de rímel y rubor, la ANSES se transformó en una caja que financió proyectos para resolver deudas históricas reales, como la que se tiene con la clase media y baja, y su solución habitacional.

El plan Procrear (financiado por la ANSES) vino a dar una mano (muy pequeña) a un sistema bancario que no puede ofrecer créditos a largo plazo porque en la Argentina es ilegal indexar y, con una inflación al 40%, no presta ni el más patriota.

“El empeoramiento de las cuentas públicas es generalizado en todas las dependencias del Sector Público Nacional. Concentrándonos en las instituciones de la seguridad social (ANSES y ex cajas provinciales), se destaca el importante deterioro de los últimos dos años. El estancamiento del empleo en un contexto de incremento continuo en la cantidad de jubilados amplía cada vez más la brecha entre ingresos y gastos. De hecho, mientras que entre 2009 y 2011 los ingresos y  gastos crecieron al mismo ritmo (32% i.a.), a partir de 2012 los recursos comenzaron a menguar, llegando a crecer al 28% i.a. en lo que va de este año mientras que el gasto se aceleró, marcando en los primeros siete meses de este año un alza del 35% i.a. Aunque la ANSES sea cada vez más utilizada para estimular la demanda (a través de la AUH y el plan PROCREAR, por ejemplo), el mayor dinamismo del gasto lo determina el pago de jubilaciones, que concentra el 82% del total de erogaciones. Prevemos que este año el resultado primario ‘limpio’ de la ANSES marcará un rojo de $31.000 M (triplicando al del 2013) y que en 2015 podría superar los $70.000 M”, sostuvieron en la consultora Analytica, que comanda el massista Ricardo Delgado.

El placebo del empleo público

De acuerdo con los recientes datos oficiales, en el segundo semestre del año el empleo creció un 0,9%. Ahora bien, si abrimos la medición, el sector público aportó un 5% de crecimiento, versus la caída del 0,1% del sector privado.

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino recuerda que:

  • Entre los años 2003 y 2008, el empleo privado registrado pasó de 3,6 a 5,8 millones de puestos de trabajo, o sea, creció a razón de 10% anual.
  • Entre los años 2008 y 2012, el empleo privado registrado aumentó de 5,8 a 6,3 millones de puestos de trabajo, o sea, la tasa de variación cayó a 2% anual.
  • Entre los años 2012 y 2014, el empleo asalariado privado se mantuvo en el orden de los 6,3 millones de puestos de trabajo con una tasa de crecimiento de apenas 0,3% anual.

Pasemos en limpio, ¿hay una situación crítica de desempleo? No, no es el caso, pero detrás del maquillaje público están empezando a encenderse las alarmas.

Sin reservas

Incluso los economistas del riñón kirchnerista reconocen que hay que buscar una solución para la deuda más allá de las reservas.

“Lo que está planteado es el sostenimiento de los niveles de gasto, está planteada cierta cuestión fiscal pensada hacia futuro para no aumentar los niveles de déficit sin que haya recorte de partidas. El presupuesto plantea una política de desendeudamiento hacia adelante, pero hoy Argentina no se puede permitir seguir adelante con una política que implique pagar todo vencimiento de deuda en dólares utilizando reservas del Banco Central”, Agustín Datellis, economista de la Gran Makro.

La cuenta es sencilla y ajena a las ideologías. Las reservas arañan los US$ 28.000  millones y el país enfrenta compromisos de US$ 15.000 millones de cara al cierre de 2015. Claro que esos US$ 28.000 millones no son líquidos. Algunos son pagarés, otros son posiciones en oro.

Da la sensación que esperar a octubre de 2015 para mirarnos –a cara lavada- frente al espejo es dejar pasar tiempo valioso. 

Empecemos a limpiarnos el maquillaje antes de que se corra.

Saludos,

Ignacio.

 

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