¿Está preparado para una corrección del 50 por ciento?

Bill Bonner

Debo confesarle que estoy muy preocupado. ¿Y si hemos visto los máximos en las acciones y bonos, no ya en los próximos cinco o diez años, sino para el resto de nuestras vidas?

Esta semana, la Bolsa ha seguido con una tendencia negativa que la aleja aún más de los máximos. Tampoco es para alarmarse, por supuesto, pero, ¿qué pasa si esto continúa?

Justo hace seis años, el Dow Jones cayó 51%. Podría hacerlo fácilmente hoy, volviendo a un nivel en torno a los 8.000 puntos.

No habría nada excepcional en ello. Las correcciones del 50% son algo normal.

Sabe lo que ocurriría, ¿verdad? Desde el crash de 1987 el procedimiento estándar de la Reserva Federal ha sido reaccionar con rapidez. Los banqueros centrales son ahora nuestra primera línea de defensa contra la normalidad.

Pero… ¿qué pasa si Janet Yellen y compañía se han quedado sin recursos para continuar la fiesta? ¿Qué pasa si el mercado cae y se queda en un nivel bajo durante 30 años como ha ocurrido en Japón?

Parece algo casi increíble. Cada vez que la Bolsa estadounidense ha caído desde la Segunda Guerra Mundial siempre ha rebotado, cada vez a niveles más altos. Damos por hecho que las Bolsas siempre subirán en el largo plazo. Pero, ¿por qué deberían?

El período 1945-2007 cada vez se parece menos a la manera en que las cosas siempre han sido y cada vez más a un tiempo muy especial e inusual. Este período, en el contexto histórico, es más la excepción que la norma. El mundo se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial, la población crecía, la gente fundaba nuevas familias y negocios.

Y quizás lo más importante, el mundo comenzó la mayor expansión de crédito de su historia. El oro -que había mantenido el valor de las divisas en su precio justo durante casi dos siglos- fue reemplazado en 1968.

Desde entonces, la trampa empezó. Ya hemos hablado de los números en columnas anteriores, así que no es necesario repetirlo. Además, lo que estamos apuntando parece obvio. Cuando se trata de multiplicar la deuda que asume la economía por 50, o incrementar el ratio deuda/PBI del 140 al 350%, es algo que sucede una vez en la vida.

El crédito puede seguir expandiéndose durante un año o dos… incluso diez años. Pero no durante 50. Por supuesto, el futuro incluye un número infinito de días.

Y no sabemos qué ocurrirá en cada uno de esos días. Pero si medio siglo pasa y un buen día nos levantamos y descubrimos que la deuda ha subido hasta el 1.000% del PBI. ¿No sería una sorpresa?

Mientras tanto, mire qué está ocurriendo en el mercado de bonos. Se supone que la Reserva Federal se retirará este mes de las subastas de bonos. Por ahí se va el mayor y mejor cliente: con sus bolsillos llenos y su cabeza vacía.

En estas circunstancias pensaría que el precio de los bonos caería. ¡Pero no! Están subiendo.

Esta tendencia tan curiosa ha confundido a analistas de todo el mundo. Si la economía estadounidense realmente estuviera recuperándose, eso significaría mayor rentabilidad (precio de los bonos más bajo) y más y más gente apostando por un crédito más escaso.

Entonces, ¿qué está pasando? ¿Están los compradores de bonos cometiendo un gran error? ¿O es la economía más débil de lo que los informes sobre el mercado laboral dicen?

Fijémonos en el mercado de bonos esta vez. La rentabilidad es baja porque hay poca demanda de crédito.

En los Estados Unidos, el ratio de apertura de nuevos negocios ha estado bajando durante casi 30 años. Y ahora, con tanta deuda y con una población más envejecida, ¿quién necesita tomar dinero prestado? ¿Y quién puede esperar el mismo crecimiento que tuvimos hace 50 años?

Bill Gross, uno de los mayores gestores de fondos del mundo, dijo lo siguiente:

“El crecimiento económico en Estados Unidos y en el resto del mundo ha sido facilitado durante los últimos 30 años por la expansión del crédito y por el apalancamiento. Una vez que los capitalistas reconozcan que no puede continuar incrementando su nivel de apalancamiento al mismo ritmo, el crecimiento se ralentiza. Las características demográficas también están contribuyendo a reducir el crecimiento económico. La generación del ‘baby boom’ está envejeciendo y retirándose.

“La mayoría de estas personas necesitan cuidados sanitarios, pero no necesitan otra casa o un tercer coche. El envejecimiento de nuestra sociedad está poniéndole zancadillas al crecimiento económico. Además, la tecnología es un gran avance y una maravilla, pero también ha eliminado trabajos que no están siendo reemplazados al mismo ritmo. Apple es una compañía fantástica, peor ya no contrata a tanta gente como la antigua General Motors.

“Finalmente, la globalización es un asunto importante. Estados Unidos ha sido un líder mundial en la globalización desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Nos hemos beneficiado de la expansión de la economía de mercado y debido a ello el dólar ha sido la moneda de reserva mundial. Ahora las cosas se están poniendo peor en todas partes. Cuando uno vuela en un área de turbulencias, vuela a una velocidad diferente.”

Hemos pasado nuestras vidas dentro de una expansión del crédito. En mi caso, empecé a vivir cuando el corcho salió de la botella de crédito y hemos estado bebiendo de esta botella desde entonces. Esta borrachera de crédito ha alegrado a la economía y al mercado de valores.

¡Vaya que sí hemos vivido del crédito! Comprando televisiones de China, coches japoneses, vinos franceses…

“Ya lo pagaremos más tarde” nos dijimos.

Pero, ¿y si “más tarde” fuera ahora?

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. 

 

 

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